Recuperar hábitos, psicóloga da la clave para el regreso del niño al aula

 


Frinet tiene nueve años y pasó el último de ellos en confinamiento parcial, debido al impacto de la COVID-19 en Cuba y especialmente en la provincia de Matanzas.

Durante este período perdió viejas costumbres asociadas a la rutina escolar, por ello no se acuesta temprano y se levanta muy tarde, come en los horarios que estima sin demasiada regulación y dedica poco o casi ningún tiempo a repasar contenidos docentes.

Su caso no es diferente al de muchos estudiantes en el país que vieron interrumpido el curso normal de la vida, del día a día en la escuela y ahora regresan al aula en el contexto de una nueva normalidad para intentar rescatar el “tiempo perdido”.

Ismary Lara Espina, Licenciada en Psicología hace 32 años y profesora de la yumurina Universidad, cree que la mayoría de las buenas prácticas adquiridas por los infantes se perdieron durante el aislamiento y los más pequeños inclusive se sentirán fuera de lugar con la vuelta al plantel.

Pautar horarios para levantarse, asearse, merendar o almorzar, por poner algunos ejemplos, podría aclimatar progresivamente al niño, considera la también Máster en Sexualidad y Psicología Clínica, con un doctorado en Ciencias Pedagógicas.

La experta reconoce la importancia de incorporar de a poco, además, el hábito de estudio y confiere vital impacto al intercambio grupal y el aprendizaje interactivo que se logra entre alumnos, bajo la égida del maestro.

Resulta recomendable no sobrecargar a los educandos en estas primeras jornadas, abrumarlos con muchas tareas o incomodarlos con exámenes reforzaría su rechazo a abandonar esa zona de confort que construyeron durante la etapa pandémica, opina.

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A Lara Espina le queda claro que afrontar la nueva normalidad en la Educación conllevará a grandes retos para profesores, estudiantes y la familia, por ello insta a ser pacientes, sensibles y a actuar con amor durante cada proceso o cada tarea.

Otro tema de especial interés tiene que ver con mantener la higiene y el distanciamiento en la medida de lo posible porque la COVID-19 asecha, es por ello que urge alertar a los menores sobre lo que no se debe hacer, como por ejemplo cambiar nasobucos o comer y beber de los víveres del compañero, avisa.

Ismary también es madre de una adolescente y confiesa que a veces se torna difícil lograr el consenso, “establecer el diálogo, conversar, convencer, persuadir y, sobre todo, establecer las exigencias de modo paulatino podría conducir al éxito de la relación en la nueva etapa de vida”, sentencia.

 

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