De cumpleaños Caibarién en perenne contacto con el mar


Por Luz María Martínez Zelada Fotos: Arelys María Echevarría


Marcado en su nacimiento por el asedio de piratas, el puerto pesquero de Caibarién desde hace varios años convertido en anfitrión de turistas y asiento de un pedraplén de 48 kilómetros hacia el polo turístico cayo Santa María, cumple 189 el próximo martes 26.

Los historiadores afirman que el territorio ocupado por la rada, en el centro norte de Cuba, fue explorado por Pánfilo de Narváez a finales de 1513, entonces la zona estaba poblada por aborígenes que habitaban una aldea llamada Caybarién.

Durante las dos centurias siguientes, los cayos cercanos siguieron ocupados por nativos, que vivían de la caza y la pesca, quienes colaboraban con autoridades de la cercana San Juan de los Remedios, sobre incursiones de piratas o ingleses a principios del siglo XVIII.

Refieren que en 1822 se formó el primer núcleo poblacional de la incipiente villa, integrado por pobladores de la vecina localidad y al año siguiente, la ensenada fue fortificada por dos cañones y 50 milicianos, ante el temor de ataques foráneos.

A finales de la década del 20 del siglo XIX se iniciaron los movimientos como puerto oficial y aumentó la presencia de pobladores que construyeron sus viviendas en la playa.

Se considera el 26 de octubre de 1832 como fecha fundacional de una comunidad que contaba con 347 pobladores, 84 viviendas, algunos pequeños almacenes y otros establecimientos.

De 1849 data la inauguración de una ermita de madera, mientras que en 1857 se edificó la iglesia católica actual, que ha recibido varias restauraciones en el tiempo.

El mar es la principal fuente económica de la creciente región, que acoge hoy a alrededor de 39 mil habitantes, es un reconocido puerto pesquero que cuenta, entre otras, con industria de tenería y reparación de coches ferroviarios.
Lo más significativo en el presente resulta la explotación de una tríada de cayos, ubicados al nordeste de la ciudad, enlazados por una vía sobre el océano Atlántico, zona de hermosas playas que se despierta del letargo provocado por la pandemia de la COVID-19.
La influencia marítima llevó a los pobladores a enraizar muchas tradiciones, entre ellas los campeonatos de embarcaciones deportivas, el carnaval acuático, fiestas campesinas, verbenas.
Los principales festejos de la localidad, desde 1892, resultan las Parrandas, fenómeno cultural del centro de Cuba, nacidas en Remedios y que destacan por sus carrozas, trabajos de plaza, changüíes, fuegos artificiales y la rivalidad entre los barrios La Loma y La Marina.(Por Luz María Martínez Zelada, ACN)

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