Voladura de avión de Cubana, expresión de política agresiva de EE.UU.

Voladura de avión de Cubana, expresión de política agresiva de EE.UU.


La región de Bonao, al centro de la República Dominicana, fue escogida en junio de 1976 por los cabecillas terroristas anticubanos bajo los auspicios de Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, y por indicación de la CIA para fundar la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (Coru), con la integración de varias células extremistas, entre ellas la Brigada 2506, de ex mercenarios de la invasión por Playa Girón.

En esas jornadas en las campiñas de Bonao, Bosch y Posada Carriles debieron sentirse los más poderosos del mundo pues además del apoyo de la CIA, contaban con las facilidades y recursos que les proporcionarían los servicios represivos de Nicaragua, Chile, Argentina y Paraguay.

El Coru de inmediato se implicó en su autodenominada estrategia de llevar “la guerra por los caminos del mundo” contra los representantes e intereses cubanos, como venganza contra la mayor de las Antillas por su decisiva participación en la derrota de la invasión a Angola por la Sudáfrica racista el año anterior y de los planes imperialistas apoyados por sus títeres de la región.


Muchos años después, por medio de un documento desclasificado de la CIA, se conoció que esa agencia tuvo un “informante confiable” entre los terroristas, quien aportó datos precisos incluidos en un reporte con fecha 22 de junio de 1976 y que precisó:

“Reveló que un grupo extremista de cubanos exiliados, del cual Orlando Bosch es el líder, planea colocar una bomba en un vuelo de la aerolínea Cubana de Aviación que viaja entre Panamá y La Habana. Los planes originales para esta operación planteaban que se pondrían dos bombas en el vuelo del 21 de junio de 1976, número 467, el cual estaba programado para salir de Panamá a las 11:15 a.m. de la hora local de Panamá”.

También en otra información desclasificada se reportó a la CIA que por aquellos días en una comida, Posada Carriles dijo “vamos a atacar a un avión cubano” y “Orlando tiene los detalles”.

Se conoce que se enviaron copias del informe al Departamento de Estado, Dirección de Inteligencia del Ejército, Armada, Fuerza Aérea, FBI, y la CIA, pero el gobierno cubano no fue destinatario de esta información tan importante y detallada sobre los métodos y ejecutores del crimen para prevenir la tragedia el 6 de octubre, cuando 73 personas perdieron la vida, incluidos 57 cubanos.


Ese día la operación preparada tuvo su mayor consagración con el sabotaje del avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo en Barbados, mayor hecho terrorista contra una aeronave en el hemisferio occidental.

Orlando Bosh Ávila visitó Venezuela poco antes del atentado y junto a su compinche Luis Posada Carriles, en aquel entonces jefe de una unidad de los cuerpos secretos de ese país, la DISIP, seleccionaron a los ciudadanos venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo para ser autores materiales del crimen.


Ambos abordaron el avión de Cubana en Puerto España, Trinidad y Tobago, para poner los explosivos en uno de los baños y bajo el asiento que ocuparon hasta que se quedaron en Barbados.

Sucumbieron en el sabotaje, el equipo juvenil de esgrima de Cuba, funcionarios de Corea del Norte y jóvenes guyaneses que venían a la Isla a estudiar medicina, además de la tripulación y otros especialistas de la aviación.


Después del atentado, los autores materiales fueron detenidos por la policía de Trinidad y Tobago, país al que huyeron después de la tragedia y en sus declaraciones vincularon a Posada Carriles y a Orlando Bosch como autores intelectuales del crimen, quienes fueron apresados en Venezuela.


Las autoridades venezolanas se vieron obligadas a solicitar la adjudicación del proceso judicial, la extradición de los autores materiales y procesarlos en un largo juicio que duró años y estuvo plagado de grandes irregularidades por la influencia de la mafia cubano americana y de la CIA, que trató de ocultar su responsabilidad en los hechos.


Posada Carriles después de dos intentos logró escaparse de una cárcel de alta seguridad venezolana el 18 de agosto de 1985, para salir del país con ayuda de la CIA que lo ubicó en Centroamérica en operaciones de la Agencia contra el movimiento revolucionario salvadoreño y la Revolución sandinista, para iniciar otra etapa de su carrera de asesino profesional que solo concluyó con su muerte natural en Miami en el 2018.

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Orlando Bosch fue declarado inocente y liberado en 1987 para continuar su carrera terrorista en EE.UU, donde fue acogido como un héroe a pesar de su largo historial delictivo reconocido inclusive por los órganos de justicia de ese país y también falleció en Miami en 2011 arropado por sus continuadores.


Desde entonces, durante los 45 años transcurridos de la voladura en pleno vuelo del avión de cubana, la política agresiva de las administraciones estadounidenses se mantuvo invariable en su esfuerzo por silenciar las denuncias de Cuba, a pesar de la abrumadora cantidad de pruebas materiales que implican a la CIA en el derribo del avión.


En la actualidad continúan las campañas contra la Isla mediante medios hegemónicos, agencias oficiales estadounidenses y mercenarios internos, que desde las redes sociales invocan la supuesta defensa de los derechos humanos como continuadores de los mismos planes de desestabilización.

 

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