Cangamba, el infierno donde estuvo Castillo en busca de la paz (+ Fotos)

 

0715-cangamba.jpg

La batalla de Cangamba ocurrió hace casi 38 años, sin embargo, en la memoria de Enrique Ventura Castillo Tamayo se mantiene intacta, porque “el infierno que vivimos durante nueve días es difícil de olvidar”, dice este hombre con lágrimas en sus ojos y palabras entrecortadas.

“Esa epopeya será imposible borrarla de la mente de los cubanos que peleamos al lado de unos 400 angolanos, pero, además, debe ser conocida por las nuevas generaciones, porque allí unos 500 combatientes impedimos que fuerzas de la Unión para la Independencia Total de Angola (Unita), apoyadas por Sudáfrica, que nos cercaron y atacaron, lograran sus objetivos”.

Del dos al 10 de agosto de 1983, las posiciones defendidas por combatientes internacionalistas cubanos y de las Fuerzas Populares de Liberación de Angola (Fapla) en el poblado de Cangamba, provincia de Moxico, fueron sitiadas por tropas de la Unita, apoyadas por Sudáfrica.

Durante esos días la heroica resistencia de los combatientes cubanos y angolanos, con el apoyo de la aviación de combate y helicópteros de la Isla y las Fuerzas de Destino Especial desembarcadas en la retaguardia de la Unita, impidieron que este último aislara a Moxico para posteriormente apoderarse de Luena, ciudad que aspiraban proclamar capital de una llamada ‘República Negra’ separada de Angola, en busca de reconocimiento internacional.

Lea aquí: Fidencio González, Héroe de la República de Cuba e hijo de Fidel

Recuerdo que llegué a Angola el 20 de mayo de 1983, nos trasladaron a Funda, una unidad militar de tránsito en Luanda, para informarnos donde seríamos ubicados, comenta Castillo, como lo nombran en Majagua, municipio de Ciego de Ávila, donde vive desde 1969.

Integré la Brigada 32 de las tropas de Lucha Contra Bandidos, pero fuimos llamados para Cangamba, un lugar donde los morteros y las ráfagas de las ametralladoras del enemigo caían como lluvia sin piedad sobre nosotros, rememora quien en esa misión internacionalista fue jefe de la escuadra de Seguridad y Servicios.

En honor a la verdad-comenta este bayamés de cuna y primo hermano del cosmonauta Arnaldo Tamayo Méndez-resistimos y ganamos esa batalla porque tuvimos al mejor estratega, que, sin estar allí físicamente, conocía como la palma de su mano cada rincón de ese lugar.

0715-cangamba1.jpg

Fidel nos llevó también a la victoria porque los mensajes de aliento que nos envió en una carta, leídos por el comunicador, mantuvieron en todos nosotros la valentía de Maceo en los campos cubanos y el ejemplo solidario del Che, asegura Castillo y recita uno de esos escritos que guarda en su mente: ¡Que Cangamba se convierta en cementerio de la Unita!

Pasamos hambre y sed, tomamos agua de los radiadores de los carros, de cepa de plátano, pero jamás tuvimos la idea de rendirnos, rememora.

Lo nuestro era resistir y confiar en que saldríamos victoriosos con el apoyo de los pilotos de combate y de las tropas de Destino Especial que debilitaron el cerco, a pesar de la superioridad en armamentos y número de soldados del enemigo, refiere Castillo, quien fue condecorado por su actitud en Cangamba con la Orden Ernesto Che Guevara, de segundo grado.

La conversación queda en silencio por unos minutos, pues el entrevistado no puede disimular el dolor y la tristeza que le causa recordar a sus compañeros de lucha que perdieron la vida.

Castillo respira profundo y expresa: “Solo cuando me muera dejaré de acordarme de mis 18 compatriotas, los cuerpos ya sin vida de cada uno de ellos pasaron por mis manos y también los de los angolanos muertos”.

El triunfo del MPLA en Angola evitó que la hegemonía de Estados Unidos y Sudáfrica se consolidara en el suroeste de África durante ese período, y los cubanos contribuimos con ello, reflexiona.

Este hombre, que hoy 15 de julio cumple 74 años de edad, todavía tiene mucha historia que contar, pues al terminar la batalla de Cangamba, fue uno de los internacionalistas que se alistó para intervenir en la retoma de Mussende, un poblado angolano también ocupado por la Unita, y que liberaron.

Por su activa participación en ese combate recibió la medalla al valor Antonio Maceo. No podía ser de otra manera, porque Enrique Ventura Castillo Tamayo ama y defiende la paz hasta en el mismo infierno.

Escribir un comentario

No se admiten ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio


Código de seguridad
Refescar