Fidel, el CIGB y la biotecnología cubana

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A 35 años de su fundación el primero de julio de 1986, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) confirma hoy más que nunca sus logros extraordinarios, cuando está a punto de validar como vacuna anti Covid-19 su reciente creación Abdala, con una eficacia del 92,28 por ciento, de acuerdo con exámenes del ente avalador de su calidad y seguridad.

“Es un regalo que le debíamos al Comandante en Jefe Fidel Castro”, dijo ante la prensa nacional la directora de la institución, Marta Ayala, al evocar en primera instancia la figura del fundador del CIGB, un visionario y soñador que desde fines de los 70 y con más fuerza en los años 80 impulsó la formación científica y el trabajo investigativo de la pujante rama por vía de la creación de interferones, hasta ese momento solo al alcance de países desarrollados.

Obviamente, la historia y resultados del centro no se resumen en el punto descollante del candidato vacunal Abdala, cuyo mero nombre resuena con gran esperanza no solo en Cuba, sino también en varios territorios de América Latina y el mundo, sobre todo en pueblos no beneficiados por la desigual distribución de los inmunógenos antes creados y fuera del alcance del mecanismo Covax (Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19, alianza impulsada por actores públicos y privados con el objetivo de garantizar el acceso equitativo a las vacunas que se logren desarrollar contra la COVID-19).

Los siete lustros transcurridos desde el nacimiento del CIGB han colocado a la biotecnología nacional como uno de los contribuyentes más decisivos de la economía cubana, aun en medio de los embates y obstáculos del recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.

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Pero casi todos concuerdan, a nivel social y humano, en que lo más valioso ha sido su aporte al mejoramiento de la salud de las personas, el fomento de planes agropecuarios, de la veterinaria y del medio ambiente.

Es una entidad única que bajo los preceptos de la empresa estatal socialista integra en estrecha sinergia los procesos investigativos, de producción y comercialización de novedosos productos biotecnológicos, desarrollados con tecnología de punta y por un personal cuyos estándares se equiparan a lo mejor de la práctica internacional.

Entre los más reconocidos a nivel mundial figura el Heberprot-P, promotor de la cicatrización de las úlceras del pie diabético, de eficacia no vista antes y con el cual se han beneficiado más de 250 mil pacientes en diversas latitudes.

Se han elaborado nuevos programas investigativos que han permitido, además, alcanzar resultados para la cura de enfermedades como el Sida, el cáncer, Hepatitis B aguda severa y Hepatitis B crónica, entre otras.

Igualmente, el CIGB tiene entre sus principales líneas de trabajo la obtención por vía recombinante de proteínas y hormonas, vacunas y medios de diagnóstico, la producción de anticuerpos monoclonales, el aprovechamiento de la biomasa y su transformación, y la micro propagación de células y cultivos de tejidos.

La historia registró su primer resultado descollante con la obtención del interferón a partir de glóbulos blancos, y también producen vacunas contra la meningitis B y C y la hepatitis B.

A su vez, tecnologías para el diagnóstico de defectos del tubo neural, VIH, dengue, Síndrome de Down, embarazo y cáncer, entre otros, y fármacos dedicados a combatir enfermedades virales, infarto del miocardio, rechazo de trasplante de órganos y otras patologías.

La comunidad científica cubana reconoce que la Hepatitis B dejó de ser un problema de salud en general y en grupos susceptibles, y desde el 2000 no se ha reportado ningún caso en menores de cinco años, gracias a la obtención y aplicación de la Heberbiovac, nombre comercial de la vacuna, registrada en más de 35 países.

Otras innovaciones promisorias del Centro son el Factor de Crecimiento Epidérmico, la vacuna tetravalente contra difteria, tosferina, tétanos y hepatitis B, y la estreptoquinasa recombinante cubana, la cual restablece el flujo sanguíneo en pacientes que sufren infarto del miocardio, y previene la necrosis isquémica del tejido.

Infaltables en el recuento son los interferones recombinantes Alpha y Gamma, varios kits diagnósticos y la vacuna recombinante contra la garrapata bovina, esta última de gran impacto en los planes de fomento agropecuario nacional.

Los avances han servido de acicate al colectivo laboral del CIGB, integrado por mujeres y hombres de ciencia, entre ellos ingenieros, técnicos, licenciados, personal administrativo y de servicios, todos consagrados y unidos por una línea distinguida por su ética y entrega.

Ello ha favorecido la continuidad, a pesar de los duros embates del bloqueo, de un programa de inversiones y actualización que no deja de avanzar, a costa de innombrables empeños y sacrificios. Con ese espíritu se mantiene el rigor de la calificación profesional y de los resultados del trabajo.

Tan temprano como en 1960, al año siguiente del triunfo de la Revolución, el líder Fidel Castro dijo a sus compatriotas que este país sería una nación de hombres de ciencia, mientras concebía la primera reforma general de la enseñanza y la Campaña nacional contra el analfabetismo, realizada en 1961.

Los logros actuales del CIGB son un hermoso homenaje y plasmación de los sueños de aquel hombre que no vaciló nunca en hacerlos cumplir con la participación del pueblo. Feliz aniversario.

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