Más de cuatro estaciones para Rubén Darío Salazar (+Fotos)

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Este martes 27 de abril cumple 58 años el incansable actor, investigador, profesor y director de Teatro de las Estaciones, Rubén Darío Salazar. De Santiago de Cuba, pasando por La Habana, y quedándose en Matanzas, son más las paradas hechas por su obra en nuestros corazones, que el ir y venir con Pelusín (del Monte) dormido en su mochila soñando quizás con su mamá Dora Alonso. Visto así, títere y titiritero son como hermanos, porque nunca antes hubo una simbiosis tan sentida y auténtica.

A Rubén Darío conseguí entrevistarlo a duras penas, porque no le sobra otro tiempo que no sea para trabajar por y para los niños. De esos pocos minutos dados por el Premio Nacional de Teatro 2020, regalo a continuación algunas disquisiciones necesarias.

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Los niños han sido la fuente nutricia de tu obra intensa. Cómo valoras el papel de Corazón Feliz para una generación que sobre todo en los últimos tiempos ha tenido que vivir la pandemia de la COVID-19.

"Una de las cosas de las que se nutre Corazón Feliz, el programa de música para niños y niñas de la Televisión Cubana, es de las historias de nuestra cultura. Lo mismo puede estar Bola de Nieve, que Lorca, o Buster Keaton, o una dama del siglo XIX, el propio Pinocho. Siempre va a haber historias para ellos; por tanto, se alimenta de un caudal infinito.

"En el caso de la música, son los videoclips del recuerdo y de la actualidad. Qué lindo tener un programa donde se ponga material nacional, hecho con el cariño y el respeto que se merece la infancia. Y también de Latinoamérica y el Caribe. Eso es una singularidad de Corazón Feliz que a mí me encanta.

"Este es un proyecto que nace, además, bajo la luz de una cantautora luchadora por los derechos de las niñas y las mujeres, por la no violencia, por la cultura de paz, que es Rochy Ameneiro. Nadie que sea como ella, tan auténtica y tan sensible al trabajo con la infancia, puede crear un proyecto como Corazón Feliz, que Teatro de las Estaciones apoya, ama y quiere.

"Ya hemos grabado la cuarta temporada. Sale a mediados de mayo, y sigue hasta finales de julio. Y habrá una quinta. Seguramente terminaremos 2021 tributándole a los pequeños que están en sus casas, un programa donde el esparcimiento no es tontería, donde la recreación no resulta algo chato, sino siempre con un toque de buen gusto, de cuidado, y de gozo, porque es para ellos, junto a ellos, con ellos".

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- Cómo valora Rubén Darío Salazar el teatro para niños en la contemporaneidad.
"El teatro siempre será una fuerza importante en el desarrollo espiritual, social e ideológico del hombre. Ya el teatro para niños en específico, y en especial de títeres, -que no tiene que ser siempre para niños y niñas, ya que puede ser también para adultos- va a tener siempre mucha relevancia para el desarrollo cognitivo, cultural…

El teatro es un arte total, donde lo mismo la música, la literatura, la plástica, como la escena, están presentes. Y sobre todo en el mundo contemporáneo donde hay vasos comunicantes con el mundo del circo, el cine, de la ópera, con los juegos electrónicos. Hay muchas extensiones hacia otras ramas del ocio, de la creatividad, de la información, que es trascendente.

"Así que yo creo que, el teatro como hace mucho tiempo atrás, ha sobrevivido, está aquí, está presente. Puede tener un momento de quietud, pero está ahí agazapado esperando su momento, como por ejemplo el momento presencial que no está. Pero se hará. Y mientras, se hace de otra manera: en las redes, en la TV, a través de la radio. Esa es una fuerza importantísima para el desarrollo de la infancia y de la juventud".

- Precursores y paradigmas hay muchos en el teatro de títeres, y en la TV. ¿Cómo crees que impacta en los valores, el conocimiento y el desarrollo de un niño, un personaje animado por cualquier técnica?

"Cuando nace un niño, en seguida la madre o el padre, o la abuela, el abuelo… juega delante de él con una maruga, con un juguetico, o se lo dan para que lo muerda. El niño empieza ahí a animar un títere. Empieza a estar en contacto con un personaje imaginado, con un personaje real hecho en volumen, con colores, con texturas. Y empieza a jugar con el objeto como tal.

"Por tanto, el títere impacta en su desarrollo de una manera directa. El niño llega a entregarle vida desde el intercambio que tenga, sea en el teatro, o en el cine, en la televisión. Elpidio Valdés, Toqui, Amigo, Alelé, Pelusín o Caperucita Roja. Cuando uno crea un personaje, también está creando un alter ego con el niño o la niña -tenga la animación técnica que tenga-, que a ellos les complace.

"O no. También puede ser un personaje que provoca preguntas, reflexiones, análisis. Pero es importante, porque está ahí, está frente a él, y por tanto somos responsables de crearlo con todas las condiciones; pensarlo, investigarlo, crecerlo, desarrollarlo, darle el aspecto plástico. El títere siempre tendrá una influencia muy singular en la infancia".

-Ahora que estás de cumpleaños, echas la vista atrás, sientes satisfacción y orgullo por el trabajo realizado, o crees que hubieras podido dar un poco más.

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"Siempre va a faltar algo por hacer, algo por crear, algo por soñar. Yo soy en esencia, de base, un hombre inquieto, desde niño. No me gustan los tronos de oro. Me gusta siempre estar haciendo cosas, reuniendo, juntando, intercambiando, dialogando. Tengo muchas alianzas con muchos amigos, con instituciones culturales de Cuba y del mundo; y con Festivales. Yo creo que la comunicación es importante, y los espacios siempre serán insuficientes a la hora de estimular los sentidos de los seres humanos más bisoños, su espiritualidad, su sensibilidad.

"Por tanto, uno no puede conformarse con haber logrado esto o lo otro, sino que siempre se puede ir un poco más allá. Si no hubiera sido así, seguramente no existieran los aviones, ni los submarinos, ni las computadoras, ni las cámaras de cine y de televisión. Esos fueron todos hombres inquietos, inconformes. El hombre pide cosas imposibles para lograr lo posible. Siempre pienso en eso.

"Recientemente, en el Congreso de la Unión Internacional de la Marioneta, Unima, que se realizó de manera virtual, me designaron como parte del Comité Ejecutivo. Soy así, el tercer cubano. Primero fue Carucha Camejo, luego Pedro Valdés Piña, y ahora yo. Una responsabilidad grande puesto que ahí están todos los titiriteros del mundo reunidos. Y, además de eso, voy a presidir la comisión Tres Américas que aúna a los titiriteros de Norte, Centro-Caribe y Suramérica. Aquí estoy, ofreciendo lo que sé, y aprendiendo lo que no sé".

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- Zenen Calero y tú constituyen una simbiosis creativa, estética y espiritual que se traduce en devoción por una obra constituida sobre la base del amor por la verdad y la inocencia de un niño. Si no existiera Teatro de las Estaciones, ni Dora Alonso, qué se hubieran inventado para alegrar a los niños.

"Algo habría pasado en nuestras vidas. Nos hubiéramos encontrado con otra persona como Dora, tan gigante, tan inmensa, tan propia, tan natural, tan sencilla, tan culta y a la vez tan popular. Y hubiéramos creado otra agrupación de teatro. Zenén y yo, que somos los líderes de Teatro de las Estaciones, somos dos personas que se encontraron en el camino y hallaron una manera de eternizar la infancia, como le pasaba a Peter Pan.

"Seguramente se hubiera llamado Teatro del Sol, o Teatro de las Estrellas, o Teatro de las Canciones, pero hubiera pasado algo. Porque somos como Sherlock Holmes y Watson, que nos compenetramos en nuestras ideas del mundo; o somos como Platero y el poeta, o somos como Don Quijote y Sancho Panza, hay un “toma y daca” interesante.

Ha pasado toda la vida y se encuentran dos personas que tienen que ver en cuanto al concepto de la vida, del arte; y seguramente nos hubiéramos encontrado con un alter ego de Dora Alonso.

"Hay mucha gente maravillosa, gente que incluso no conocimos. Me hubiera encantado ser amigo de José Martí, de Federico García Lorca, de Gabriela Mistral. Me hubiera gustado ser amigo de Dulce María Loynaz, pero no se dio. Sin embargo, fui amigo de Carucha Camejo, fui amigo de Dora Alonso, fui amigo de Ulises García y Armando Morales. Amigo y alumno. Y eso se agradece. ¿Y cómo se devuelve? Pues trabajando, creando. ¿Y cómo se devuelve? Soñando, con lo infinito, como la vida, que nunca termina".

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