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Historias de vacunatorios: quienes dan todo de sí en el hospital Oncológico (+Fotos)

 

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A las 8:00 de la mañana del 25 de marzo el personal del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), de la capital, abrió las puertas de su servicio ambulatorio a los pacientes y familiares que esperaban la consulta; y ese día también comenzaba allí el estudio de intervención con el candidato vacunal Soberana 02.

El propio diseño del ensayo, con el seguimiento durante una hora de los trabajadores ahora convertidos en voluntarios, podía dificultar –no obstante lo planificado- la atención de quienes acudían con uno de los diagnósticos más fuertes: padecer de cáncer.

La espera de los pacientes inquietaba a los profesionales del INOR, quienes en 11 meses se habían mantenido trabajando para ganarle, lo más posible, la batalla a esta enfermedad oncológica; de ahí que le informaran a los presentes lo que ocurría en el centro y de inmediato llegaron los aplausos.

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“Eso fue un momento muy emotivo, teníamos la duda de si provocaría algún rechazo y no esperábamos esa reacción; aun así no se dejó de atender a nadie”, contó a la Agencia Cubana de Noticias la doctora Cecilia Navarrete Dávalos, jefa del Departamento de consulta externa.

Desde el 11 de marzo, y a pesar de la COVID-19, nunca hemos parado la atención a la población al no poderse detener los diagnósticos oncológicos y necesitar de su seguimiento, comentó.

Ahora con Soberana 02 en su organismo, la doctora se siente reconfortada y satisfecha; y aunque seguirá trabajando intensamente, está más protegida, al igual que sus colegas.

Esta vacunación es realmente una prueba de cómo Cuba protege a sus profesionales de la salud y ha sido bien recibida por todos, es también una forma de seguir luchando contra el virus y el cáncer, insistió.

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Para Giselle Gómez Trueba, especialista en Cirugía general y diplomada en Cirugía Oncológica, recibir el candidato vacunal era algo muy esperado, pues este constituye solo un primer paso para ponerle fin a la pandemia de la COVID-19, que le ha cambiado la vida a todo el mundo, y a ella la separó de su profesión, que tanto la apasiona.

“Mis hijos también me necesitan y ahora estoy en la casa, las escuelas están cerradas y quién los va a cuidar mejor que yo, más en este tiempo cuando las madres también nos hemos convertido en sus maestras; pero deseo que todo vuelva lo más cercano posible a la normalidad”, dijo.

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A sus 73 años, Manuel Ferriol Hechevarría, tampoco dejó pasar esta oportunidad y menos en la institución donde se jubiló en mayo 2015 y en diciembre estaba de regreso. “Es muy difícil después de tantos años separarse de la dinámica hospitalaria, eso te ata mucho”, manifestó el también especialista en Medicina Nuclear, profesor del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón” y asesor del equipo de dirección del INOR.

El experto expresó que estaba orgulloso de formar parte del estudio, una muestra del humanismo del proceso revolucionario cubano reflejado en su personal de salud y que no se limita a los trabajadores activos, sino también a los jubilados que aportamos nuestra experiencia.

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Uno de esos hombres de batas blanca que en un año de COVID-19 no ha dejado de hacerle frente al cáncer es el doctor Juan Carlos Collado Otero, jefe de servicio de Cirugía, y porque en el “Oncológico” (como se le conoce al INOR) el trabajo ha sido de lunes a lunes.

En este año pandémico operamos dos mil casos más que en los anteriores (alrededor de unos seis mil) y con menos personal, pues varios trabajadores tuvieron que quedarse en casa; aún así permanecíamos fuera del horario normal y veníamos los fines de semana para evitar que aumentaran las listas de espera, señaló.

Comentó que hay dolencias que no pueden aplazarse y cuando otras instituciones fueron destinadas a la COVID-19, nosotros seguimos, expuestos, aunque se han tomado todas las medidas y nos hemos cuidado entre todos.

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Ahora al saberse poseedor de Soberana 02 en su organismo, a pesar de ser solo una dosis, confirmo sentirse muy bien y contento de que el MINSAP escogiera al INOR entre sus prioridades para este ensayo.

“Nosotros vamos a seguir trabajando y en contacto con la población, ahora de una forma más segura; el que el personal de la salud esté vacunado influye en la disminución del contagio, porque los hospitales siguen llenos y podemos ser una fuente de contagio a lo interno y de cara a la población”.

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En cada rostro de los entrevistados –ninguno con reacciones adversas– se refleja la confianza plena en la ciencia cubana y en sus científicos, esos seres de luz que, al igual que los profesionales de la salud, lo han dado todo.

El INOR es uno de las instituciones de La Habana que participa desde el lunes 22 de marzo en el estudio de intervención del candidato vacunal Soberana 02, que involucrará a 150 mil voluntarios pertenecientes al grupo de riesgo de los trabajadores del sector médico, biofarmacéutico y otros definidos por el Ministerio de Salud Pública.

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