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Un museo donde la Giraldilla da la bienvenida por segunda vez (+ Fotos)

 Estiba de barriles en el Museo del Ron, en el Casco Histórico de La Habana, en Cuba, el 31 de marzo de 2021. ACN FOTO/ Alaín AMADOR PARDO/

Dicen los viejos marinos que la Giraldilla que se alza en la parte más alta del baluarte noroeste de la Real Fuerza, más que mujer y que veleta, es la primera persona que da la bienvenida al visitante, desde su emplazamiento en el siglo XVII.

No muy lejos, -y entenderán la analogía- la vieja casa del Conde de la Mortera ha tenido una larga historia. Luce su esplendor de dos siglos y medio, gracias a que desde hace 21 años ocupan sus aposentos los desvelos de hombres y mujeres deseosos de transmitir un legado que nos identifica: El Museo del Ron.

Es el hogar de la insigne bebida espirituosa cubana Havana Club y rebosa autenticidad, entre otras razones, porque la Giraldilla de su etiqueta y marca, abraza al recién llegado por segunda vez, en un recorrido que hoy, ante la incidencia de la pandemia por la COVID-19, se realiza de manera virtual.

Su Directora General, la MSc. María Caridad Velázquez Díaz, ha vivido todo este tiempo orgullosa de los más de dos millones de visitantes que, año tras año, se acercan al proceso de fabricación: el olor del roble blanco para los toneles, la caña y el trapiche, la fermentación, el destilado, filtración, y la esperada degustación.

La especialista aseguró que durante este período de cierre necesario, todos sus trabajadores se han enfrascado en el compromiso de preparar el sitio para una reapertura segura y, sobre todo, totalmente placentera y provechosa.

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“En el Museo del Ron, que este 31 de marzo arriba a sus primeros 21 años, nuestros visitantes no solo se acercan al proceso productivo, sino, además, les mostramos la cultura de la coctelería nacional a partir de nuestra gama, y a maridar un buen puro con criterio de experto”.

Velázquez Díaz dijo que para la reapertura presencial del Museo se está preparando una sorpresa inédita: “una sala de embotellado en la que cada participante podrá preparar su propia botella”.

Si algo evoca placer a la máxima responsable de este inmueble, es hablar de sus magníficos especialistas de comunicación, capaces de transitar las diferentes estancias, seguidos por ojos curiosos y pies presurosos, en idiomas como el inglés, el francés, el alemán, italiano, y por supuesto, español.

“Además de esos guías que lo saben todo, desde la cosecha de la caña de azúcar hasta la degustación, tenemos a aquellos no menos importantes encargados de que la visita sea agradable, segura y perdurable, como los muchachos y muchachas del departamento de Administración”.

Sólo lamenta que la fiesta sea solamente virtual –por el momento-, pero mantiene la fe puesta en el futuro, convencida de que ningún virus podrá entorpecer la misión fundamental de transmitir ese legado de historia y cultura, heredada de grandes maestros y autentificada por el mundo entero.

El Museo del Ron, además, invita desde hoy a visitar su nueva página web www.havanaclubmuseum.com para recorrer sus espacios, e imaginar quizás, cómo llegará al paladar esa joya de tradición que no puede salir de otra tierra que no sea la nuestra, la cubana.

Nunca más será la morada del archiconocido Conde, aunque algunos le han visto merodeando sus barriles, a lo mejor, porque desde el más allá ha podido conocer su fama; tampoco despertará el interés del Obispo Espada para convertirlo en Palacio Episcopal.

Con los buenos recuerdos de su época como Casa del Joven Creador, donde mucho tiempo la guitarra también defendió valores, el Museo del Ron repercute, 21 años después, en el afán de mostrar algo de la grandeza patrimonial.

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No por gusto el propio Eusebio Leal le confirió especial interés, porque hacía falta no un altar, ni un pedestal, sino una gota de sudor, y un buen pasado, para destacar entre las instituciones culturales de La Habana Vieja, un recinto donde vivir a Cuba de cerca.

Eso lo saben quienes transitan por la añeja calle San Pedro (Avenida del Puerto) esquina a Sol, flanqueada por los antiguos muelles de Luz con sus populares lanchas con destino a Regla y Casablanca, la Aduana, el Bar Dos Hermanos, o la moderna Iglesia Ortodoxa Rusa.

María Caridad, fundadora, rodeada por sus fieles de siempre -y por los nuevos que continúan la obra-, no puede estar más satisfecha. Porque más allá de pedir la esperada normalidad, y de las veces que la Giraldilla nos obsequie amenidad, sabe que no le faltará el olor a caña, a roble, a fermento precursor, a esencia, a mar.

Otro de los salones del Museo del Ron, en el Casco Histórico de La Habana, en Cuba, el 31 de marzo de 2021. ACN FOTO/ Alaín AMADOR PARDO/

Otro de los salones del Museo del Ron, en el Casco Histórico de La Habana, en Cuba, el 31 de marzo de 2021. ACN FOTO/ Alaín AMADOR PARDO/

Trapiche de tracción animal en el Museo del Ron, en el Casco Histórico de La Habana, en Cuba, el 31 de marzo de 2021. ACN FOTO/ Alaín AMADOR PARDO/

Entrada a la vieja casa del Conde de la Mortera, que alberga el Museo del Ron, en el Casco Histórico de La Habana, en Cuba, el 31 de marzo de 2021. ACN FOTO/ Alaín AMADOR PARDO/

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