Nobel de la Paz al Contingente Henry Reeve, un reclamo mundial (+Fotos)

 Contingente Henry Reeve


El Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, creado por el líder de la Revolución cubana Fidel Castro hace 15 años, está propuesto por gobiernos y organizaciones internacionales y populares y personalidades para el Premio Nobel de la Paz 2021, por su respuesta global a la COVID-19.


Desde su constitución el 19 de septiembre de 2005 comienza su historia con múltiples vivencias que demuestran su aporte, y entre las primeras misiones se encuentran Guatemala y Pakistán, países que en esos momentos enfrentaron las consecuencias de huracanes y un devastador terremoto.


A partir de ahí, la sostenida labor de los miles de colaboradores en las brigadas del Contingente Henry Reeve dejaron su huella cuando los terremotos de China y Haití, entre otros.

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La primera propuesta para el Premio Nobel de la Paz se efectuó cuando un grupo de médicos y enfermeros cubanos se enfrentaron desde octubre de 2014 a la epidemia del ébola en África, y desafiando la muerte cumplieron exitosamente su misión como lo realizan desde hace un año contra el nuevo coronavirus en momentos de globalizar la solidaridad en una batalla por la vida en más de 40 países.

Contingente Henry Reeve


Durante toda la epidemia en Sierra Leona, Liberia y Guinea Conakry estuvieron 265 profesionales de la salud de la nación caribeña, mientras que otros 12 mil voluntarios se mostraron dispuestos a cumplir esa riesgosa misión.


Las brigadas médicas Henry Reeve merecen el Premio Nobel de la Paz porque en los últimos 15 años han salvado millones de vidas.


¡Qué mayor mérito a favor de la paz y de la vida que el apoyo brindado desde 2005 con dedicación, profesionalidad, altruismo y solidaridad por quienes, además de garantizar la atención médica, llevan el acompañamiento humano, la alegría y la esperanza de vivir a los pacientes hasta en los lugares más apartados de la geografía internacional!.


Tales acciones sanitarias llegaron una vez más a la piel y al alma de muchos que sintieron la mano, el calor y el regreso a la existencia, por la contribución y el humanismo de los médicos cubanos, que nunca marcharon en busca de un premio, sino a brindar voluntariamente sus conocimientos y servicios.


Los pueblos reconocen la solidaridad internacionalista de Cuba; tan grande es la obra humanista de las brigadas médicas de la mayor de las Antillas en todos los rincones del planeta que este galardón emblemático estaría justificado.

Contingente Henry Reeve


En las seis décadas de la colaboración médica de la Isla sus profesionales de la salud han atendido a mil 988 millones de personas en el mundo, casi un tercio de la humanidad.


Entre los resultados que elevan el prestigio de la medicina cubana en el ámbito internacional se incluyen la realización de más de 14 millones 500 mil intervenciones quirúrgicas, cuatro millones 470 mil partos y han salvado ocho millones 700 mil vidas, remarcó el doctor Jorge Delgado Bustillo, director de la Unidad Central de Colaboración Médica (UCCM) .


Conceder el Premio Nobel de la Paz al Contingente “Henry Reeve” significa otorgar esa distinción a un colectivo que verdaderamente aporta y trabaja por el bien de la humanidad y al mismo tiempo, se dará una respuesta universal a los que no aceptan que un territorio pequeño y bloqueado por el imperialismo pueda ofrecer un servicio tan grande al género humano.



No faltan las controversias en cuanto al otorgamiento del premio, pues con la noticia también aparecieron quienes una vez más intentan desacreditar la meritoria labor de esos profesionales de la salud que salvan desde la vocación, el amor y la ciencia.


Otra vez Estados Unidos intenta la invisibilidad de la historia de la colaboración médica antillana, en medio de una crisis sanitaria internacional, económica, política y ambiental que depara otra mirada desde la solidaridad.


Esta ayuda ya no puede ser ocultada por los grandes medios de comunicación, porque pese al infame bloqueo impuesto por el Imperio hace casi seis décadas, Cuba solidaria envía su ejército de batas blancas por todo el planeta para enfrentar el virus.


Cabe destacar que desde inicios de la pandemia el año precedente a la fecha suman 56 las brigadas que se conformaron para combatir el SARS-CoV-2, causante del nuevo coronavirus, y de las cuales se encuentran activas 25, con alrededor de dos mil 500 colaboradores, informó la UCCM, del Ministerio de Salud Pública.

Contingente Henry Reeve


Solo la manipulación puede dañar la imagen de una labor humanitaria sostenida que ha contribuido con resultados exitosos a la solidaridad y hermandad entre los pueblos.


La campaña por el Premio Nobel a las brigadas Henry Reeve se inicia a propuesta de organizaciones solidarias en Europa, principalmente en Francia, con los movimientos Cuba Linda y Francia Cuba, en abril de 2020.


Inmediatamente recibió el apoyo de fuerzas políticas, de escritores y artistas, legisladores y funcionarios públicos, de gente común amantes de la justicia y del progreso, a través de las redes sociales y con pedidos entregados al Comité Noruego, encargado del otorgamiento.


Si el premio Nobel de la Paz se confiere teniendo en cuenta el sacrificio, la entrega, la voluntad y el simple deseo de hacer el bien a los demás, entonces no cabe dudas que los médicos cubanos, desde el primero de enero de 1959 hasta la actualidad siempre han sido merecedores y dueños de este galardón.

Ya tienen el premio de la dignidad, la ética y la honradez y mientras tanto continuarán recibiendo el aplauso, el respeto de su pueblo y el amor de los humildes, adjudicaciones que aunque no vienen testificados en la dote de Nobel, son el valor más apreciado.


Seria de mucha nobleza que el Nobel de la Paz lo obtengan hombres y mujeres dignos, desinteresados y abnegados; valerosos soldados de la lucha contra la muerte y el dolor.


Su abnegado trabajo dignifica y ennoblece a toda la humanidad. Como dijo el Héroe Nacional de Cuba José Martí: “HONRAR HONRA”.

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