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Mujer camagüeyana ejemplo de tradición y empoderamiento

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Desde las ciencias, la cultura, el arte, la vida pública y muchas otras esferas, la mujer camagüeyana ha marcado pauta con su hacer, y a través de los años su empeño y dedicación la han ubicado entre los máximos referentes cubanos de múltiples materias.

En el ámbito cultural algunos ejemplos son conocidos más que otros, y entre los más representativos está Gertrudis Gómez de Avellaneda, quien desde la literatura devino una de las figuras más prominente de las letras hispánicas en el siglo XIX por la fuerza de su escritura, revolucionaria para una época donde la mujer solo era esposa y ama de casa.

Novelista, dramaturga, poetisa representativa del romanticismo se considera una de las voces más prominentes femeninas de la literatura hispanoamericana e incursionó en el periodismo como fundadora, directora y redactora principal de la revista literaria Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello, donde defendía las ideas de la mujer y a la labor que en periodismo estas ejercían.

A ella se suma Aurelia Castillo Castillo, escritora y periodista fundadora de la Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba, y autora de materiales donde planteaba que las mujeres podrían desarrollar su intelecto y discutir con los hombres cuestiones como sus derechos, pero sobre la base de fuertes argumentos, ideas altamente reaccionarias para la etapa en la cual vivió.

Varios son los exponentes femeninos lugareños en el campo del periodismo, pues la primera mujer que operó un tipógrafo en Cuba y ejerció oficialmente esa profesión fue Domitila García Doménico de Coronado, quien también destacó en vida por ser una incansable luchadora por los derechos femeninos y creó la Academia de Tipógrafos y Encuadernadoras, única en la Isla en esos tiempos.

Además, la primera correctora de pruebas del periodismo cubano fue Ana Betancourt de Mora, quien a su vez fue la primera cubana en alzar su voz para pedir la emancipación de la mujer, según una investigación realizada en 2009 por la profesional camagüeyana Dora Luz García Santos, miembro de la filial citadina de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI).

En cuestiones de Derecho, de esta ciudad es Ángela Zaldívar Peyrellade la primera fiscal cubana a quien le correspondió aplicar una pena de muerte por garrote, y aunque Rosa Anders Causse nació en la oriental provincia de Santiago de Cuba, fue aquí donde se radicó tras obtener en La Habana el Título de Licenciada en Derecho, y ejecutó su carrera política.

Desde esta urbe se convirtió en la pionera de su género en trabajar como defensora pública en Cuba y devino candidata del Partido Liberal a la Cámara de Representantes de Camagüey en las elecciones generales de 1936, las iniciales en las cuales las damas pudieron ejercer su derecho al voto.

Si de ser las primeras en alcanzar notables logros las hijas de esta tierra se han llevado los laureles en numerosas ocasiones, como fue el caso de María de las Mercedes Adam Galarreta de Aróstegui, única compositora cubana nacida en el siglo XIX que escribió una ópera y fue interpretada por la Orquesta Filarmónica de La Habana.

Nombres de camagüeyanas ilustres encabezan páginas gloriosas de la historia patria, como fue Amalia Simoni Argilagos, esposa de Ignacio Agramonte, a quien acompañó de cuerpo y alma en sus ideales independentistas, o Carmen Zayas Bazán, esposa de José Martí, madre de su único hijo; y la propia Ana Betancourt, cónyuge del también patriota Ignacio Mora.

Junto a ellas están otras valientes que marcharon a los campos en la búsqueda de la independencia de la nación, entre ellas Ana de Quesada Loynaz, luego esposa de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria; o Ana Josefa Agüero, quien hizo importantes colaboraciones a los mambises, así como Caridad Agüero Betancourt, Gabriela de Varona Varona y María Aguilar Borrero.

En esta urbe oriental también nació una de las voces más autorizadas en temas de nutrición en todo el mundo, conocimientos extendidos paulatinamente a la nación y luego aplicados en el resto del continente en la primera mitad del siglo XX, pues su creadora fue Gertrudis Aguilera y Céspedes (Tula).

Aquí nació la primera compañía de ballet clásico creada tras el triunfo de la Revolución Cubana mediante el empeño de una mujer: la lugareña Vicentina de la Torre en 1976, que anteriormente había fundado una escuela de Ballet clásico, y en la actualidad sus pasos los sigue otra coterránea de igual espíritu creativo y perseverante: Regina Balaguer.

Investigadoras hoy también de la talla de las Doctoras en Ciencias Olga García Yero y María Antonia Borroto no es posible dejar de mencionar, como tampoco a la joven escritora y poeta Evelyn Queipo Balbuena, quien a pesar de su corta edad ha sabido guiar con gran sabiduría todo ese caudal creativo que surge y se desarrolla desde las letras lugareñas en la editorial Ácana, la cual dirige actualmente.

Con su labor ha hecho que esa institución continúe como refugio y nicho de numerosas jóvenes escritoras, como por ejemplo Yohandra Santana, fundadora de la Cruzada Literaria, evento de su tipo más antiguo del país; Niurkis Pérez, prolífica creadora de literatura infantil; o Yudarki Veloz, narradora y editora con una creatividad y sensibilidad impresionantes, entre muchas otras.

Fallecida en 2015, la camagüeyana Leonela Relys Díaz, pedagoga e investigadora, fue la creadora del método cubano de alfabetización “Yo sí Puedo”, alguien que ocupa también un lugar en la pléyade de mujeres destacadas de Camagüey.

La única Vedette Negra de Cuba fue la local Candita Batista, la cual llevó el más genuino arte cubano hasta escenarios internacionales, aunque siempre prefirió regresar a su terruño natal, donde descansan sus restos mortales desde 2016.

Desde las artes plásticas, nombres internacionalmente reconocidos se alzan como la Premio UNESCO 1997, Martha Jiménez, escultora y pintora, con exposiciones alrededor del mundo; e Iliana Sánchez, como creadora en la línea naif y pop, con obras en espacios públicos camagüeyanos y en galerías de arte nacionales y extranjeras.

Sin dudas, sobre la personalidad de las mujeres de esta provincia recae el orgullo de saberse herederas de una hermosa tradición intelectual y artística, lo cual, a la vez, embellece y fortalece el camino a seguir para continuar honrando esos ideales y principios de igualdad y dignidad.

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