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Sistema de Atención a la Familia: mucho más que números (+ Fotos e Infografía)

 

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A partir de la arrancada del Ordenamiento Monetario el primero de enero de este año, el Sistema de Atención a la Familia (SAF) en toda Cuba ha ocupado un espacio preponderante en los debates sociales, aportando luces hacia un tema durante años “ligeramente” silenciado.

El detonante fue la modificación de los precios de los alimentos a los cuales los acogidos a ese programa accedían antes a no más de 1,00 peso por comida; la primera evidencia: reducción en los niveles de asistencia.

A mediados de enero a las unidades del SAF de La Habana acudieron unas ocho mil 800 personas, como promedio, las cuales representaban apenas el 40 por ciento de los 21 mil 87 censados como beneficiarios en ese momento.

De ellos, solo cinco mil 215 eran asistenciados, lo cual motivó un acercamiento a las causas que influyeron en la disminución y se detectó que en algunos casos el precio era superior a sus posibilidades de pago, en otros las personas no tenían familia y les era imposible trasladarse hacia las unidades, a raíz de la COVID-19 y el necesario aislamiento para hacerle frente.

Así declaró en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias Osmani Pereira Londres, director de la Empresa de Gastronomía Habana, instancia responsable por el funcionamiento de esos establecimientos, la determinación de las tarifas, así como de la gestión y elaboración de los alimentos.

Yosvany Pupo Otero, director general de Servicios del Ministerio del Comercio Interior (Mincin), explicó recientemente al diario Granma que al inicio del Ordenamiento los proveedores implantaron los máximos precios mayoristas, lo cual incidió en un notable incremento del valor de las ofertas en el SAF.
Ante las quejas y la disminución significativa del número de comensales en la red, se analizaron las fichas de costo en aras de disminuir los precios hasta donde fuera posible, hasta aprobar para almuerzo y comidas un límite entre siete y 13 pesos, dijo el funcionario.

Sin embargo, debido a la profunda sensibilidad que reviste el asunto valdría la pena preguntarse si este es uno de esos temas en que solo se trata de simples números.

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De acuerdo con el sitio digital del Mincin, el Sistema de Atención a la Familia surgió en 1996 para complementar la alimentación a adultos mayores, personas con discapacidad, embarazadas con alto riesgo y casos sociales críticos, con insuficiencia de ingresos y carentes de familiares obligados en condiciones de prestar ayuda.

Según la publicación, las unidades del programa se conciben como espacios agradables, que propicien la actividad social y mejoren la calidad de vida de los beneficiarios, desde el primero que se organizó en el restaurante Manzanares, del municipio de Centro Habana.

Su objetivo fundacional fue brindar servicio a la población flotante alrededor de esa unidad en busca de alimentos baratos, y a partir de entonces esa y las restantes estuvieron amparadas por la Resolución No. 40/07 desde 2007 hasta abril de 2017, la cual fue modificada el 10 de mayo de ese mismo año mediante la Resolución No. 96/17.

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A nivel nacional, la red está compuesta por mil 425 comedores, donde se debe garantizar el aporte nutricional que cubra las mil 200 kilocalorías diarias con la unión de proteínas, grasas y carbohidratos en un menú compuesto de arroces, platos fuertes, sopas o potajes, viandas, ensaladas y postre.

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José Manuel Carreras tiene 74 años y desde hace 10 es viudo. Sus hijos viven fuera de Cuba… “se ocupan bastante de mí”, dice para luego confesar: “lo que pasa, periodista, es que yo no sé cocinar”.

Por suerte estoy fuerte todavía y puedo llegar hasta aquí, y de alguna manera es el único momento del día que tengo para conversar un poco con alguien, comenta refiriéndose a la unidad del SAF ubicada en la esquina de 39 y 42, en el municipio habanero de Playa.

Lleva entre sus manos un pozuelo de tapa blanca donde guardará la completa del día: arroz amarillo, croquetas y boniato hervido, “no es lo mejor del mundo, pero algo es algo”, sentencia.

En este caso, no es precisamente el precio lo que a José Manuel incomoda, sino la palidez excesiva en el arroz, el aspecto poco fiable de las croquetas y –por sobre todas las cosas–, el marcado nivel de deterioro de la instalación.
De este lugar tengo muy buenos recuerdos, creo que aquí me comí el mejor pollo frito de La Habana, y no puedo mentir, me duele mucho verlo en estas condiciones, y fue lo último que dijo.

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En el Sistema de Atención a la Familia se integran muchos factores de la comunidad; el gobierno, los sectores de Cultura, Deporte, Salud, Epidemiología y la esfera de los servicios deben trabajar mancomunadamente junto a Gastronomía, explicó el director de este último ramo en La Habana.

Agregó que el sistema está diseñado para que funcione, pero en la práctica quienes deben hacerlo marchar correctamente son los factores humanos: administradores, cocineros y el resto del personal involucrado.

Un estudio realizado por la Universidad de La Habana reveló que sólo el 42 por ciento de los beneficiados acude todos los días a ese servicio, y el 31 por ciento de los inscriptos no lo ha hecho nunca.

Además, demostró un bajo nivel de satisfacción, que no supera el 25 por ciento de los 16 mil 714 encuestados por estudiantes voluntarios, en los 15 municipios de la ciudad.

Pereira Londres comentó que, en aras de perfeccionar ese aspecto, en los meses de noviembre a enero fue sustituido el 50 por ciento de los administradores de los SAF en la capital, y para quienes asumen esa responsabilidad se diseñó en febrero un curso intensivo sobre atención diferenciada, las resoluciones que rigen la actividad, las categorías de los beneficiarios, gramajes y trabajo con menú.

Al estado general de la situación se le suma que algunos establecimientos se encuentran en condiciones constructivas deplorables, algo que contraviene aquel ánimo fundacional de hacer de cada uno no solo el lugar donde la persona acude a conseguir alimentos, sino a disfrutar de un ambiente saludable y acogedor.

Nos queda casi el 50 por ciento de los comedores por reparar, y en los que se ha podido avanzar han sido asumidos por los gobiernos territoriales; en algunos casos se valora el reacomodamiento hacia otros espacios de la Gastronomía, en mejores condiciones, y arrendar antiguo local del SAF para quienes puedan rehabilitarlo y ponerlo a brindar servicios, dijo el directivo habanero.

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En la capital existen 153 unidades del SAF, por municipios el de mayor cantidad es La Habana Vieja, con 13 de ellas –incluso siendo uno de los de menor extensión en la provincia–, seguido por La Habana del Este, Arroyo Naranjo y Boyeros, mientras el de menor presencia resulta Regla.

La población más envejecida de la ciudad se localiza en Plaza de la Revolución; sin embargo, en ese territorio solo existe un comedor por cada consejo popular, comentó Pereira Londres.

Tras una profunda revisión caso por caso y su consiguiente actualización, el listado de beneficiarios en la capital cubana se redujo a 19 mil 486, de los cuales el mayor peso lo ostentan los jubilados, 11 mil 131 y los asistenciados: cuatro mil 541, puntualizó el funcionario.

El resto son discapacitados, personas de bajos ingresos, casos sociales y otros; el municipio con mayor cantidad de clientes en el sistema es 10 de Octubre, seguido por San Miguel del Padrón y Arroyo Naranjo.

Todos los años, el universo de beneficiados se revisa por las direcciones municipales de Trabajo y Seguridad Social, en un chequeo contra los listados facilitados por los administradores de cada comedor, dijo el directivo.

Ivette Moya Pupo, directora provincial de Trabajo y Seguridad Social, ratificó en declaraciones a la ACN que son los trabajadores sociales de los territorios quienes avalan los listados de beneficiarios, a partir de un estudio que considera todas las características y condiciones socio- económico-culturales de las personas.

El director de Gastronomía comentó que en cuanto a los precios, y a partir de la gestión del Gobierno y la dirección provincial de Finanzas y Precios, se logró negociar con los proveedores mayoristas y reducir los costos, hasta realizar una tercera rebaja desde enero hasta la fecha, gracias a lo cual los precios en La Habana oscilan entre cinco y 11 pesos, si el menú incluye carne de cerdo o pollo.

Consideramos que es un precio asequible que respalda las más de 627 calorías de cada comida, de manera tal que nunca superaría los 20 pesos diarios –expuso–; la persona abona el dinero al momento de recibir los alimentos y como elaboramos un menú semanal en el día se sabe la oferta de hoy y qué habrá al siguiente.



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Luis Antonio Torres Iríbar, presidente del Consejo de Defensa Provincial de La Habana, ha llamado la atención en varias ocasiones sobre la necesidad de asumir el Sistema de Atención a la Familia como un asunto de primera prioridad.

Se trata de servir a las personas que con sus manos y conocimientos labraron el camino que nos trajo hasta hoy; son ellos, padres y abuelos, los que edificaron la Revolución y no podemos más que retribuirles desde el respeto y la consideración, señaló.

El Sistema de Atención a la Familia no es un gran favor que se le hace a los “viejitos”, sino que representa el pago, en buena medida, de la deuda tan grande que como sociedad tenemos hacia esas personas, expresó.

Nuestros ancianos no son números, detrás de cada uno hay una historia que merece ser considerada y atendida, porque sabemos que es nuestra propia historia, aclaró el también Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en el territorio.

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