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Casi un siglo en la generación de cultura


biblioteca Martí de Villa Clara

La biblioteca Martí de Villa Clara cumple 96 años el próximo día 24, con una larga presencia en la generación de cultura desde la imponente presencia de una edificación de más de un siglo, ubicada en el centro de la ciudad.

El principal representante del quehacer bibliográfico en el territorio villaclareño cuenta con un tesoro superior a los mil 700 ejemplares, entre textos, documentos, manuscritos y partituras algunos muy antiguos como un tratado de geografía, impreso en Italia en el siglo XVI.

La institución ofrece servicios a una población superior a las 240 mil habitantes de la ciudad cabecera de Villa Clara, cifra que crece por contar con Universidades y planteles provinciales de la educación media superior y técnica.

De gruesas paredes, con una altura aproximada de 20 metros, dos plantas y par de cuerpos que terminan en frontones triangulares clásicos ornamentados, erigidos a partir de columnas de orden jónico resulta uno de los orgullos de los pobladores de la localidad cabecera provincial.


En 1925, en una pequeña área del ala izquierda del edificio, comenzó a funcionar una reducida biblioteca, función que ocupó todo el espacio al triunfo de la Revolución para ofrecer cultura imprescindible a los estudiosos.

El centro ofrece una gama de servicios que incluye desde los tradicionales catálogos y listas bibliográficas hasta modernas propuestas de investigación.

Con un papel protagónico en la historia sobresalen la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro, que habló al pueblo desde una improvisada tribuna en el portal de la edificación, en 1959.

La sala Caturla, nombrada en homenaje al ilustre músico de Remedios, resulta un sitio de encuentro de representantes de variadas manifestaciones artísticas y ocupa un espacio prominente en la vida social y política del país.

Entre los momentos más sobresalientes, el salón acogió las honras fúnebres del Che y de sus compañeros caídos en la guerrilla de Bolivia, antes de la colocación de sus restos en el Memorial del Complejo Escultórico Ernesto Guevara.

Ahora solitarios salones y poca actividad en sus predios caracterizan la vida de la casi centenaria institución cultural, pero después de tantos años vale la pena la espera, para cuando sea derrotada la COVID-19, como pandemia, volver a recibir ávidos lectores y necesitados estudiantes, urgidos de sus servicios.

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