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Me dolió el alma, Fidel

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Santa Clara, 28 nov (ACN) A Ismary Fernández Sáenz 16 años de labor en el Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, ubicado en la ciudad de Santa Clara, no le habían alcanzado para poder conocer en persona a Fidel Castro Ruz.

No pudo ser en el evento por los 10 años del Monumento José Martí en La Habana, donde se esperaba la presencia del líder histórico de la Revolución cubana; tampoco en 2003, cuando recibió la Bandera de Honor de la Juventud, otorgada a la Plaza villaclareña, de manos del Comandante Juan Almeida Bosque en sustitución de Fidel; o en 2004, cuando la maternidad la privó de acudir al primer acto de graduación de instructores de arte en Santa Clara; ni en 2007 en Argentina, en la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado; en todos esos años no fue.

Desde que era una niña, cuenta, esperó con ansias el día en que pudiera toparse frente a frente con el Comandante en Jefe, amigo y compañero de lucha de otro grande a quien también admira profundamente y a quien ha dedicado casi 20 años de trabajo en el memorial que acoge sus restos mortales: el Guerrillero Heroico, Ernesto Guevara, el Che.

Por eso no le parece fortuito el reencuentro que presenció aquella madrugada del primero de diciembre de 2016, cuando, frente al nicho del Che, reposaron las cenizas de Fidel Castro, para luego continuar su camino hacia el oriente de Cuba donde descansarían definitivamente.

Ese inolvidable día, en que un pueblo entero salió a la calle a recibir al líder indiscutible de la Revolución, en que sus restos mortales llegaron a la Plaza, Ismary Fernández Sáenz se topó frente a frente con Fidel, estuvo bien cerquita, toda la noche, y asegura que no hay recuerdo que la haga sentirse más orgullosa, más emocionada.

"Desde temprano en la mañana del 30 de noviembre decidimos todos los detalles para la acogida del Comandante, rememora, el pedestal de madera, los arreglos florales (uno para él y otro para el Che), la mesa para depositar la urna de cristal.

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Nunca preguntamos por qué se había escogido ese punto específico dentro de todo el Complejo, pero tampoco nos hizo falta; el memorial es uno de los sitios más importantes de la provincia por el valor histórico que tiene la figura de Guevara para los villaclareños, y por la entrañable amistad que siempre existió entre él y Fidel; ahora estoy segura: no había otro lugar posible.

Eran las 12:30 de la madrugada del primero de diciembre, la caravana venía desde Cienfuegos con el objetivo de reencarnar el trayecto que emprendiera en enero de 1959, pero esta vez de Occidente a Oriente; Ismary recuerda que la Plaza estaba llena de personas (muchos jóvenes), ella no vio el carro acercarse pero supo que el momento había llegado: se hizo un silencio extremo, apenas me sentía respirar.

Cuando los guardias tomaron aquella pequeña caja de madera y subieron la escalinata parecía que el tiempo se había detenido, completa calma, ni un solo sonido… el chirrido sostenido de una lechuza rompió el silencio por encima de nuestra voluntad, un canto melancólico, sobrecogedor, que nos recordó la tristeza del momento".

Ismary guarda esos recuerdos como un tesoro, los reconoce como un privilegio, aunque agridulce, que pocas personas pudieron experimentar; estar tan cerca de Fidel, remozar durante la noche las flores que lo acompañarían hasta Santa Ifigenia…; ella lo conoció, estuvo con él frente a frente, "porque estaba ahí, lo sentí ahí", afirma.

"La vida me brindó la oportunidad de tenerlo cerca de esa manera, en ese momento tan duro, me fue muy difícil imaginar a un hombre de su estatura, inteligencia, capacidad y entrega reducido físicamente a cenizas dentro de aquella cajita; sin embargo, nos sentíamos tan protegidos, más fuertes que nunca, más comprometidos de tan solo saberlo allí.

Lo más difícil comenzó a las 6:50 de la mañana, cuando la caravana retomó su viaje y la vi alejarse; en ese momento entendí por primera vez lo que realmente pasaba y me desplomé y lloré, lloré mucho junto a mis compañeros.

Ese día la frase no era metafórica: realmente, me dolió el alma".

Comentarios   

+2 #1 BENJAMIN JIMENEZ 28-11-2020 11:43
Desde Puerto Rico leo estas oraciones y sigo con esa emoción. He estado en el cementerio en Santiago de Cuba y logré ver a Fidel en persona a más de 70 metros de distancia, y se lo que Ismary esta expresando con tanto sentimiento.
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