Tanto va el cántaro a la fuente…hasta que se rompe (+Fotos)

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Las preguntas a diario son similares: ¿leíste el parte de la COVID-19?, ¿cuántos salieron hoy?, ¿hay alguien de Cienfuegos?. Y ante la respuesta negativa, viene la respiración profunda, de alivio, pero tanto va el cántaro a la fuente…hasta que se rompe.

El refrán trae la moraleja de que cuando insistimos en actos peligrosos al final vienen los problemas, y ello es la causa-efecto en una provincia como Cienfuegos -al decir de algunos- "respetada por la pandemia" durante tanto tiempo; hasta ahora que vuelve a tener reportes de transmisión autóctona de coronavirus.

Luego del 29 de abril del presente año, el territorio centro-sureño vivió la bonanza de 135 días sin casos positivos a la pandemia hasta que el primer amago del cántaro vino en septiembre con "el caso del matrimonio" que en visita familiar se contagió en la provincia de Ciego de Ávila.

Temblaron los cienfuegueros estremecidos por la incertidumbre de cuántos entonces se habían contagiados, sin embargo el territorio salió ileso, pues ninguno de sus habitantes -clasificados como contactos o sospechosos- dieron positivo.

Una segunda escaramuza sobrevino con "el caso del camionero" y su ayudante que viajaron desde La Habana a las localidades de Lajas y Cruces.

No obstante, a los rigurosos controles de focos realizados por los especialistas de salud, dirigentes en las comunidades, así como la población, los cienfuegueros salieron airosos, sin contagios en ambos municipios.

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Otra alerta constituyó el caso de "el hombre de Caibarién", que fue confirmado mientras realizaba una visita a la cienfueguera localidad de Palmira, lo cual conllevó un despliegue sanitario como de películas, donde unas 150 personas estuvieron sometidas a estudios.

El resultado final trajo un respiro, porque todos fueron negativos al nuevo coronavirus; entonces alguien recordó el vínculo de los dominios palmireños con las ancestrales raíces afrocubanas de culto a Santa Bárbara, por cuanto, al gran esfuerzo médico para controlar la COVID-19, unieron la palabra mágica del ashé de Palmira.

Ahora tras más de 70 días, las estadísticas vuelven a mover el piso de una provincia cuyas autoridades políticas, de gobierno y sanitarias han luchado a brazo partido para mantenerla libre de la pandemia.

Los últimos reportes de casos confirmados autóctonos, donde aparecen niños, llaman a la reflexión sobre si mirar la COVID-19 desde la barrera ha creado una baja percepción de riesgo entre la población de la conocida Perla del Sur y el resto de los siete municipios, acerca de una enfermedad sumamente contagiosa, incluso mortal.

Han sido muchas las advertencias de los expertos nacionales y provinciales sobre las medidas higiénico sanitarias a cumplir, dentro de un protocolo que ha sido ejemplo para el mundo entero.

Sin embargo, se hace habitual ver a algunos pobladores, jóvenes y mayores, sin usar el nasobuco, ni mantener distanciamiento físico, e involucrados en fiestas.
Paradójicamente a ello, la población infantil en círculos infantiles y los estudiantes cumplen disciplinadamente con sus atuendos de mascarillas y hasta ahora, felizmente, ninguno ha enfermado.

El sector de educación en el territorio es un digno ejemplo de cuánto se puede lograr cuando hay disciplina, organización y responsabilidad compartida entre más de 62 mil alumnos y sus maestros y profesores.

Son excesivos los costos del enfrentamiento a la pandemia, además de otros virus casi endémicos como el bloqueo norteamericano a Cuba, para darnos el lujo de enfermarnos por violar normas harto conocidas, y que el estado deba destinar recursos cuantiosos, para salvarnos la vida.

Y más allá de reflexionar, se impone un poco más, el retomar hábitos y conductas que preservan la salud de cada uno de los cienfuegueros, a fin de evitar el desborde de la provincia por coronavirus.

Ya hay transmisión autóctona en Cienfuegos, ya se rompió el cántaro.

Ahora a unir sus partes con puntadas de rigor, de cumplimiento de medidas higiénicas, y dar un poquito de sí para cuidar la salud de cada uno, y en respeto por tantos cubanos que luchan por salvar la vida de miles de personas dentro y fuera de Cuba.

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