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Villa Clara en la ruta de huracanes y tormentas tropicales (+ Fotos) )

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 Con una larga historia enfrentada a huracanes y tormentas tropicales, afectada por lluvias y vientos, Villa Clara aprendió a renacer de sus cenizas como el ave Fénix, sobre todo en los últimos 60 años, como otros muchos territorios cubanos asolados por los fenómenos meteorológicos.

Desde los albores del siglo XX se recuerdan en la provincia los embates de nueve huracanes de gran intensidad, de los que se tienen conocimiento, para figurar entre los territorios cubanos más afectadas por tan destructores sistemas.

Tristemente célebre fue el conocido como “ciclón de 1933” que cruzó paralelo a la costa norte de la Isla y barrió con más de una veintena de personas que veraneaban en cayo Cristo, cercano al poblado de Isabela de Sagua, el que devastó a su paso, entre otros estragos.

La presencia de los fenómenos meteorológicos se vuelven inolvidables por su carga de destrucción y según los especialistas el período más peligroso para el territorio abarca los meses de septiembre y octubre, no obstante noviembre tiene el registro de dos grandes meteoros que causaron perjuicios a la población y economía locales.

Sobresale la presencia del “Kate” que desarrollado en noviembre de 1985, fue uno de los huracanes más perjudiciales en la provincia.

De septiembre de 1998 data el paso del “George” que dejó una gran estela de daños, pero entre los más perjudiciales por las fuerzas de sus vientos se puede mencionar a “Michelle”, que desató sus inmensas fuerzas sobre la zona, en noviembre del 2001.

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En el noveno mes del año de 2017 arribó Irma, de categoría cinco en la escala Saffir-Simpson y que arrancó techos, postes, paredes y vidas, dejó a oscuras a todo el archipiélago cubano y arrasó con buena parte de sembrados.

Para el recuento no puede faltar el meteoro “Dennis” que afectó a la ínsula en julio del 2005 y aunque no tocó tierra por la geografía villaclareña, las bandas espirales de ese sistema provocaron lluvias intensas con acumulados de hasta 536 milímetros.

Sin contar las tormentas tropicales Alberto, en mayo de 2018, Laura en agosto y Eta en noviembre del presente año con afectaciones a la economía, viviendas e instituciones sociales.

Los párrafos anteriores no pretenden convertirse en una cronología de los fenómenos que directamente o de alguna manera dejaron su marca en la vida de los pobladores de la central provincia que como el resto de los cubanos conocen de fuertes vientos y precipitaciones.

Levantarse sobre los daños resulta una de las enseñanzas del sistema de justicia social de la Isla, donde nadie queda abandonado a su suerte por mucha inclemencia de huracanes y tormentas.  

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