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Eta se dirige a Cuba en un año de récords

 

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La Habana, 6 nov (ACN) En uno de los años más activos en cuanto a la formación de organismos ciclónicos en el Atlántico, Cuba ha sufrido pocas afectaciones, pues hasta el momento solo han incidido en el país las tormentas tropicales Isaías, Delta y Laura.

Isaías, que se convirtió en huracán el 30 de julio, no tocó tierra cubana, pero sus efectos se apreciaron en la región oriental del país, donde se reportaron vientos fuertes, con rachas de hasta 115 kilómetros por hora en la estación meteorológica de Jamal, en Guantánamo.

Además, trajo fuertes marejadas en el norte oriental, con inundaciones de ligeras a moderadas en Baracoa, que generaron inundaciones costeras de ligeras a moderadas en zonas bajas de ese litoral.

Asimismo, Delta, un huracán de gran intensidad, tuvo una trayectoria que lo separó del territorio cubano, pero sus vientos se sintieron en Pinar del Río, y más de 20 mil personas fueron evacuadas, precaución que se tomó junto a otra serie de medidas orientadas para disminuir sus posibles afectaciones

Laura, que si tocó tierra en Cuba como tormenta tropical, provocó fuertes lluvias y vientos en casi todo el territorio nacional, pues su centro tocó tierra en Santiago de Cuba durante la noche del 23 de agosto, salió al golfo de Guacanayabo y volvió a tocar tierra al sur de las provincias de Pinar del Río y Artemisa en la noche del 24.

Tras su paso por Cuba, Laura dejó daños moderados o mínimos, y se reportó que la mayoría de las afectaciones fueron provocadas por los vientos, sobre todo al servicio eléctrico, telefónico y a la agricultura.

Luego de impactar con fuertes daños en Centroamérica, Eta es un peligro para la nación caribeña, pues su cono de posibles trayectorias sitúa a Cuba en su centro de acción, si bien el organismo se ha debilitado tras su paso por Nicaragua y Honduras, y la temperatura del mar no es la adecuada para su fortalecimiento.

En un año en que han aparecido varios récords, que a Cuba solo lo afecten directamente cuatro organismos ciclónicos es también una hazaña: Eta es una de las 28 tormentas tropicales que ha alcanzado nombre propio este año, de las 29 que se han formado, mientras que de ellas 12 se han alcanzado la categoría de huracanes y cinco de huracanes mayores.

Este es, además, el sexto año consecutivo en que se forman tormentas pre-temporada, lo que habla de las variaciones del tiempo en la época moderna, que podrían sugerir que en algún momento será necesario extender la llamada Temporada Ciclónica.

Además, según los meteorólogos, esta es la primera temporada registrada en la que se formaron nueve ciclones antes del 1 de agosto: Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna e Isaías.

Desde ese mes y hasta noviembre, siguieron surgiendo tormentas y organismos, una curiosidad histórica hizo que la mañana del 14 de septiembre cinco ciclones tropicales nombrados circularan a la vez en el Atlántico y en esa semana llegaron a coincidir siete.

Tan activa ha sido la temporada que para el mes de septiembre ya se habían terminado los nombres previstos para el año, y por segunda vez en la historia, se tuvieron que emplear letras griegas para nombrarlos, un hecho que solo había acontecido en el 2005.

Algunas de las depresiones terminaron siendo organismos muy peligrosos, que trajeron grandes afectaciones a países de la región, en un año en que, además, la pandemia provocada por la COVID-19 hizo que las medidas sanitarias tuvieran que ser reforzadas, teniendo en consideración escenarios que iban entre la necesidad de evacuar a las personas y la de evitar el contacto social y la propagación del nuevo virus.

Sin dudas, ha sido un año con récords peligrosos, y la Temporada Ciclónica no termina, por lo que es buen momento para mantenernos informados y atentos.

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