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La inspiración de Carlota y la energía de las tres ceibas

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María Regla Cuba Álvarez es oriunda de la zona de Triunvirato, donde otrora un ingenio, y otros, propiedad de la familia Alfonso-Soler ostentaba una gran cantidad de esclavos, y el cinco de noviembre de 1843, Carlota se rebeló contra sus dueños y el colonialismo que representaban.

En pleno siglo XXI las ruinas de la fábrica de azúcar conviven con el Monumento al Esclavo Rebelde, la casa de la empoderada familia recrea la vida en piezas, mobiliario, fotografías e historias contadas de boca en boca por generaciones, mientras la vivienda del mayoral rinde tributo a los cubanos caídos durante la guerra de Angola.

El museo de Triunvirato, Monumento Nacional, esconde tras las piedras de los barracones, los árboles centenarios y hasta en la brisa suave del campo las más horrendas historias de aquellos hombres y mujeres traídos de África que regaron el suelo cubano con su sangre; y María Regla, veladora en la institución cultural, sale a trabajar todos los días inspirada en la esclava rebelde.

“Fue una mujer que logró movilizar a los esclavos, organizó la sublevación, sentía dolor por estar lejos de su tierra y el maltrato de los blancos, sufrió en carne propia los horrores de la esclavitud y el racismo, valiente vio la necesidad de enfrentar los desmanes, de unir a sus semejantes”, narra Cuba Álvarez y evoca los tiempos del feroz colonialismo.

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“Esas tres ceibas que crecen junto a las palmas son árboles centenarios, quien sabe cuántos días buscaron allí la sombra para descansar del sofocante calor aquellos negros maltratados y despreciados por sus dueños, quienes vendían los hijos de las esclavas como si fueran animales”.

La entrevistada habla despacio y señala la arboleda frondosa, ella ocupa su puesto con responsabilidad en la casa que fue del mayoral de la hacienda, donde en vitrinas, bien conservadas, se exhiben ahora objetos que pertenecieron a combatientes cubanos que cayeron en África, participantes de la llamada Operación Carlota.

En la década del 70 del siglo XX y por más de 10 años, los cubanos en gesto internacionalista, bajo principios de hermandad y solidaridad apoyaron a los pueblos de Angola y Namibia en la lucha contra el colonialismo, y derrotaron el Apartheid, sistema de segregación racial implantado por los sudafricanos.

En Triunvirato, zona apartada de la geografía en territorio de la provincia de Matanzas, se levanta el Monumento al Esclavo Rebelde, homenaje perpetuo a la figura de Carlota, y a los que fueron a combatir a las lejanas tierras africanas y con arrojo desterraron, en pleno siglo XX, la vergüenza del colonialismo y el sistema de discriminación racial legalizado.

Calificados especialistas rememoran la sublevación de los esclavos en el distante 1843, y narran cómo Carlota fue castigada y desmembrada como lección ante los ojos enrojecidos de sus semejantes, y cuentan cómo los cubanos después bajo el nombre de la mujer rebelde, inspirados en el coraje ancestral devolvieron a África gratitud y amor.

María Regla, negra, cubana y mujer, asegura que no constituye misterio alguno, por derecho propio Carlota y su ejército semidesnudo, bajo la sombra de las tres ceibas, irradian energía, y con afán velan por las conquistas de una sola Revolución, la del pueblo. (ACN)
 

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