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Viñales, célebre más allá de sus mogotes (+Fotos)

 


Declarado por la UNESCO Paisaje Cultural de la Humanidad, Viñales, con sus tierras rojizas en contraste con el verde intenso de la vegetación, su extensa profusión de cavernas y hasta el último de sus mogotes, cautiva al viajero al mismo instante de su llegada al sitio, considerado por muchos la mejor carta de presentación de Pinar del Río, provincia de vocación naturalista.

Sus parajes están plagados de especies autóctonas de la flora y la fauna, y constituye uno de los reducidos lugares donde habitan ejemplares de la llamada popularmente Palma Corcho, una reliquia botánica, que logró sobrevivir los complejos procesos de petrificación y de mineralización ocurridos en el planeta hace millones de años.

La microcyca calocoma, su nombre científico, por su antigüedad considerada un fósil viviente, es endémica de esta región occidental, habita en sus zonas intrincadas formando colonias, que son bien cuidadas, toda vez que el arbusto permanece en estado crítico de extinción.

Procedente del período jurásico, ella resulta uno de los prototipos que adornan el paisaje matizado por elevaciones de cimas redondeadas de esa zona pinareña, donde crecen otras rarezas como la Bonita de la sierra, un ejemplar curioso que muere cuando termina su floración.



Cada vez más crece el afán de cubanos y extranjeros por recorrer los trillos viñaleros, que permiten aproximarse a su avifauna, y a aspectos geológicos, históricos y culturales de ese entorno.

Entre sus encantos, descuellan los mayores sistemas cavernarios de Cuba, como es el caso de la Gran Caverna de Santo Tomás, que devino abrigo para los cimarrones que huían de las plantaciones de caña de azúcar por los maltratos recibidos por sus amos.

Con kilómetros aún sin explorar, la espelunca, Monumento Nacional, fue descubierta en 1954 y las curiosas figuras que forman las estalactitas y estalagmitas, le imprimen una subyugante belleza, que disfrutan quienes se aventuran a subir por un sendero empinado hasta sus diferentes eslabones.



A 1870 se remonta la fundación del centro urbano de Viñales, que agradeció su auge económico al animado comercio de cabotaje realizado a través de Puerto Esperanza, antiguo embarcadero de San Cayetano, el cual aún conserva su aire colonial y es orgullo de los lugareños.

Pero quizás, lo que más atrae al recién llegado, es la contemplación de los casi exclusivos mogotes profusos en el valle, en medio de una paz que embota los sentidos e invita a soñar, desde una de las zonas más antiguas de Cuba.

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