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¿Vivir la COVID-19 para tener más conciencia? (+ Fotos)

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Cuando se escucha la vivencia de Marvenis Vienaime Capote, residente en el camagüeyano municipio de Nuevitas, y quien fue diagnosticada con la COVID-19 a finales de abril luego de visitar México donde vive su hija, esta historia hace reflexionar sobre la importancia de cuidarse y cuidar a los demás, en tiempos en que el peligro por la enfermedad continúa latente.

Relató que arribó bien a la Isla, pero al cuarto día del aislamiento presentó fiebre de 37 grados y enseguida le hicieron una prueba de biología molecular reacción en cadena de la polimerasa, conocida como PCR, la cual resultó positiva.

Es una amarga experiencia, aun con las buenas atenciones que tuve en el Hospital Amalia Simoni, de Camagüey, -comentó-, institución donde permaneció durante 21 días, y luego 19 en su casa en la norteña ciudad de Nuevitas, hasta que otros dos exámenes les dieron negativos como confirmación de su recuperación.

Al llegar a Cuba relata que se sintió segura, primeramente por contar con el apoyo de la familia, amigos y compañeros de trabajo, y en segundo lugar experimentó tranquilidad al saber que aquí los médicos la atenderían muy bien.

“Siempre tuve la seguridad de que saldría con vida de esa situación, manifestó, pues ya estaba en mi país, y además la labor de los especialistas y del personal del hospital Amalia Simoni fue de primera, a los que doy infinitas gracias”, recalcó.

Hay que evitar el nuevo coronavirus, enfatizó, porque es una enfermedad muy difícil que ataca a cualquier persona, sea joven o anciano, e incluso deja secuelas psicológicas y de otros tipos.

Marvenis sugiere mayor responsabilidad, y recomienda a todos no dejar de usar el nasobuco, bañarse al llegar de la calle y cambiarse la ropa, sobre todo si se está en contacto con otras personas, y reforzar la higiene de las manos.

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Ella lamenta por su propia experiencia que muchos hagan caso omiso a las orientaciones de Salud Pública, lo cual les lleva a ignorar el peligro del coronavirus, y sobre todo olvidar la medida más sencilla que está al alcance, la mascarilla, el lavado frecuente de las manos y su desinfección al entrar a los centros de trabajos.

En Cuba el sistema de salud se ha preparado y tiene los recursos materiales y de capital humano indispensables para enfrentar la pandemia, pero cada quien debe aportar su parte en este empeño nacional, que hasta la fecha ha implicado la utilización por el Estado de numerosos recursos.

Corresponde pensar también en los decenas de miles de médicos, enfermeros, técnicos, asistentes, y personal de apoyo que han dedicado esfuerzo y tiempo de sus vidas, al estar fuera de casa por periodos prolongados en hospitales y centros de aislamiento, así como transportistas vinculados a esas funciones, y trabajadores de instituciones y centros indispensables de la producción y los servicios que han permanecido abiertos, sobreponiéndose a los riesgos.

La realidad demuestra que el relajamiento lleva a complicaciones como las ocurridas recientemente en el occidente del país, donde siguen reportándose casos derivados de rebrotes, algo que no conviene a nadie cuando la dolencia se mantiene controlada en la mayoría de las provincias del país.

El programa de recuperación que lleva adelante la nación cubana merece el acompañamiento de todos, a fin de regresar a la tan ansiada nueva normalidad, de ahí que acatar las indicaciones y practicar cada acción en beneficio personal y de los que nos rodean, devenga la mejor manera de colaborar en el enfrentamiento a la epidemia.

A pesar de que la mayoría de los territorios transita por la tercera fase de recuperación, los rebrotes, nuevos contagios, y el escenario epidemiológico en el hemisferio americano y el orbe, indican que urge permanecer alertas.

No por gusto las autoridades sanitarias y de Gobierno insisten en la protección de la salud individual y colectiva, dedicando muchas horas a la labor comunicativa acerca del tema.

Estamos en presencia de un virus desconocido, del que casi diariamente salen investigaciones e informaciones novedosas que se precisa consultar en fuentes oficiales y verídicas.

Cuba es de los países del mundo que trabaja en el desarrollo de una vacuna contra el nuevo coronavirus, algo que ofrece señales de esperanza al territorio y al planeta, donde todos los días mueren miles de seres humanos por no disponer de los tratamientos necesarios y por la despreocupación de algunos gobiernos ante la crisis sanitaria.

Mientras tanto, solidaridad, sentido común, responsabilidad y disciplina para evitar su expansión se convierten en premisas de la vida cotidiana en toda Cuba, para que -como afirmó la camagüeyana Marvenis Vienaime Capote-, nadie más tenga la COVID-19. 

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