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Santiago, ciudad inspiradora, de proezas y amor

 

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Uno de los textos más sublimes escritos para reverenciar a la Ciudad Héroe de la República de Cuba, Crónica de amor a Santiago, no brotó de la pluma del poeta, ya fallecido, Jesús Cos Causse; nació del alma conmovida de un hombre enamorado de su terruño donde siempre encontró la esperanza, no como una moneda sino como la ternura.

Su fuente de inspiración no podría ser otra que la legendaria urbe donde la historia ya escribió su nombre en el corazón de la tierra y conversó con el tiempo, habló con el Maestro José Martí; también la saludaron desde la Casa de la Trova José María Heredia, Sindo Garay y Miguel Matamoros; mientras el sol sabía que ella es más que luz, es madre y hermana.

De su vientre nacieron estrellas, una alumbró el pecho de Antonio Maceo y otra el de Frank País, pero también fue afortunada de ser cuna de una madre memorable como Mariana Grajales y de que su sagrado altar, el cementerio Santa Ifigenia, atesore los restos de los fundadores de la nación: el Héroe Nacional José Martí, el Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes y el eterno líder de la Revolución Fidel Castro.

Cos Causse enaltecía siempre la otrora villa en sus versos y en su prosa, ya que “te entregaste a la revolución y se hizo posible”…“Cantarte es poco, lo que hace falta es quererte siempre. Entregarte la sangre cuando haga falta. Eres una paloma y un alma vigilando la vida. Única ciudad del mundo donde la libertad palpita y crece, como una raíz, en las manos de su gente”.

Otro poeta, otro santiaguero, Waldo Leyva, certificó para todos los tiempos en Una definición de la ciudad que si encuentras una calle por donde no haya pasado un héroe, una piedra que no haya sido lanzada al enemigo, o una puerta que no se haya abierto a la guitarra, puedes decir que Santiago no existe.

Como manantiales emergieron alabanzas de hombres y mujeres sencillos del pueblo y de prominentes personalidades del arte, la cultura, la política, la ciencia, que plasmaron esa fuerza telúrica que la distingue en una obra, un lienzo, en una acción; y le entregaron un amor visible e intenso nacido en los balcones, las casas, las escuelas, las fábricas, las trincheras y hasta desde la distancia.

Quién no se inclina ante la gallardía y encantos de una de las primeras siete villas fundadas por el Adelantado Diego Velázquez, el 25 de julio de 1515, la cual se prepara para celebrar próximamente 505 años en el corazón de Cuba por su legado histórico y rico patrimonio socio cultural.

Muchos elogios ha recibido, pero siempre impactan aquellos de quienes la han hecho trascender con su trabajo y su talento como Wilkie Delgado Correa, Doctor en Ciencias Médicas, Profesor Titular y Consultante, Profesor de Mérito de la facultad de Estomatología de la Universidad de Ciencias Médicas; escritor, periodista, hombre de pensamiento profundo y probada militancia, con numerosas condecoraciones como premio a su quehacer:

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“Santiago es, además de tierra y humanidad especiales de cubanía, un aliento y un espíritu de rebeldía indomable que irrumpe cuando es necesario para jalonar de heroísmo y epopeya la historia patria, mientras cotidianamente vive su vida con la filosofía de crear de la nada, lo poco o lo mucho, las razones para construir e inventar una felicidad compartida con todos los compatriotas y con otros pueblos”.

Asimismo la apreció Eloína Miyares Bermúdez, ya fallecida, eminente pedagoga e investigadora del Centro de Lingüística Aplicada, una existencia consagrada a elevar la cultura del idioma; Doctora Honoris Causa de la Universidad de Oriente, merecedora del Escudo de la Ciudad, y como para resumir una existencia plena al servicio del país dignificada con el Título Honorífico de Heroína del Trabajo de la República de Cuba:

”Santiago de Cuba es para mí la vida. He viajado, pero estar en mi tierra natal es lo que más deseos de vivir y de realizarme me aportan. Adoro todo cuanto tenga que ver con Santiago: su paisaje, los niños, los peloteros, los artistas, su historia extraordinaria, y nuestro pueblo con su carácter, su alegría y personal comunicabilidad. Me estimula ser santiaguera, vivir, crear aquí, y las muestras de cariño que he recibido como reconocimiento a mi obra”.

Vetusta pero con toques de modernidad tal parece un diamante entre las olas del Mar Caribe, resguardada por las guerreras montañas de la Sierra Maestra; contemplarla desde la altura o la distancia ofrece la sensación de que se está frente a una postal incrustada en el Verde Caimán como para que el hechizo sea eterno. 

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