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Una existencia al servicio de la vida (+Fotos)

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Vivir sin Caguanes no es una posibilidad para Armando Falcón Méndez, uno de los 10 especialistas que protegen e investigan las especies del Parque Nacional referido, ubicado en Yaguajay, municipio costero del norte espirituano.

Aunque cada biólogo asume hasta dos programas ambientales dentro de la reserva natural (adscritos al Plan Quinquenal de Manejo de Áreas Protegidas Cubanas), el trabajo se desarrolla de manera multidisciplinaria, motivado por el respeto a la interrelación propia de los ecosistemas.

En calidad de Investigador Agregado en el parque, asociado al Centro de Servicios Ambientales de Sancti Spíritus del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), Armandito –como todos lo conocen– coordina tres programas de trabajo relativos a los manglares, las palmas del género Copernicia y la iguana cubana.

Paradójicamente, aunque para él no hay contradicción alguna, encuentra el vínculo perfecto entre ciencia y teoría creacionista; de donde emana un profundo respeto por la naturaleza que, en sus propias palabras, lo hace responsable de preservar ese regalo divino que es la vida en la Tierra.

Y es ese el atributo que distingue a Armandito en toda Cuba: la puesta en práctica de un vasto conocimiento, que no se limita a compromisos laborales, sino que proviene de una necesidad de retribuir su propia existencia.

El encuentro

Supe de él por primera vez hace dos años, por referencias de un grupo de turistas austriacos, a los que Armandito guió por los senderos del área protegida, sin más pago que el simple placer de internacionalizar los tesoros vivos de Caguanes.

Entonces, lo supuse un habitante más de la región central de Cuba, simplemente orgulloso del terruño en el que vive; sin embargo, jamás pude estar más equivocada.

Al final lo conocí en una visita a la ruta de El Pelú de Mayajigua, donde apareció con una sencillez y un atuendo tan campesinos que, aunque me lo aseguraron, no podía ver un biólogo de academia en aquel guajiro.

En medio de la manigua cerrada –debajo de un cedro tupido en bejuco ubí y roído por comején– el supuesto guajiro me dejó boquiabierta con su improvisada conferencia sobre la hormiga bibijagua de las lomas de Yaguajay… con cara de asombro, busqué una explicación en quienes me acompañaban y solo recibí por respuesta: sí, este hombre es lo más grande.

Aquel día, en Mayajigua, me impresionó tanto su personalidad que, desde entonces, me inquietaba el deseo de entrevistarlo; por eso, a pesar de la limitaciones impuestas por la COVID-19, quise regalarme el reencuentro con este amante de la naturaleza, para quien todos los días –no solo el cinco de junio– están dedicados al medio ambiente.

Entre palmas, manglares e iguanas

En Caguanes el especialista brinda significativa atención a los manglares, según explica, sin desatender ninguna de las cuatro especies arbóreas existentes en Cuba (todas representadas en el parque): el mangle rojo, negro o prieto, blanco o patabán (como se le conoce en el país) y la yana; porque el mangle tiene un alto valor ambiental y económico, sobre todo, en territorios insulares.

Destaca que el manglar, respaldado por una extensa faja forestal de bosques semidesiduos en tierra firme, crece fundamentalmente en zonas bajas –proclives a inundaciones costeras– y constituye la barrera protectora de la línea litoral; así como un filtro natural entre la tierra y el mar que evita la salinización de los terrenos y la contaminación de las aguas con sedimentos terrígenos. Además, retiene un alto grado de carbono atmosférico, y sirve como refugio a peces de alto valor comercial.

Constantemente se implica en el monitoreo de los ecosistemas de manglares –fuertemente afectados tras el paso del huracán Irma en 2017–, tanto en la isla grande como en Los Cayos de Piedra, mediante el Protocolo de Investigación de Cuba, que establece la división en parcelas de 10 por 10 metros para estudiar parámetros propios de cada una de las especies arbóreas (árboles y arbustos) y juveniles (revegetación natural).

De su preferencia por las especies vegetales, surge el interés por el cuidado y mantenimiento de palmas del género Capernicia (grupo de plantas endémicas como la Jata Guatacuda, Jata de los Murciélagos y el Guano Hediondo), cuya población más occidental, por el norte de Cuba, termina, específicamente, en la zona de Caguanes; asimismo, la integralidad que caracteriza a este biólogo lo motiva a encabezar, también, todo lo relativo a la iguana cubana dentro del parque.

Simplemente, no puede desprenderse de Caguanes y se llena de orgullo cuando habla de sus maravillas, al punto de hacernos amarlas, aun sin haberlas presenciado.
Caguanes constituye una joya de la naturaleza cubana –asegura– pues posee el subarchipiélago Los Cayos de Piedra, un conjunto de islas cárcicas que sustentan bosques semidesiduos de gran biodiversidad.

Además, se distingue dentro del país por la presencia de cúpulas que atesoran grutas, cuevas y cavernas con diversidad de formaciones secundarias (estalactitas, estalagmitas, columnas, mantos, represas, perlas de cuevas, entre otras), así como una amplia representación de nuestra cultura aborigen.

Este parque nacional –considerado núcleo de la Reserva de la Biosfera Buena Vista y sitio Ramsar, por su condición de humedal importante a nivel internacional– cuenta con alrededor de 100 cuevas, más de 40 sitios arqueológicos de todas las culturas aborígenes y más de 300 representaciones de su arte (entre pictografías rojas, negras y petroglifos); características que motivan la atención a su expediente para certificar a Caguanes como Patrimonio Natural de la Humanidad, concluyó.

Enriqueciendo boques

Actualmente, el biólogo, en su constante lucha por preservar las especies florísticas, participa en el proyecto Especies de la Flora Amenazadas y en peligro dentro del Parque Nacional Caguanes, financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Forestal (FONADEC).

Así, protagoniza recorridos por diferentes formaciones vegetales para la colecta de semillas de especies endémicas y autóctonas cubanas con alto interés ecológico, que posteriormente se desarrollan en un micro-vivero y, al llegar a la talla esperada, se plantan en áreas protegidas del territorio, donde son escasas o inexistentes, como Cayo Caguanes, Ciénaga de la Guayabera, Jobo Rosado y el Mausoleo Frente Norte de Las Villas, con el objetivo de enriquecer el patrimonio forestal de la zona norte central.

Este año se han recolectado y plantado semillas de Sabicú, Dagame, Yayabacaná, Guano de Faya, Jata Guatacuda, Huevo de Gallo Macho, Bacanoa, Ceiba y Abei Macho; una iniciativa reforzada durante el pasado mayo y los primeros días de junio, en saludo al Día Mundial del Medio Ambiente, y que tendrá como colofón la siembra de especies autóctonas en el parque Martí de Yaguajay.

Fuera de Caguanes

La Delegación del CITMA en Sancti Spíritus cuenta con varios proyectos, además del Parque Nacional Caguanes, en la zona norte de su territorio, como los relacionados con la Región Especial de Desarrollo Sostenible Lomas de Bamburanao, el área protegida por la Empresa de Flora y Fauna en Jobo Rosado y la Unidad Empresarial de Base (UEB) Silvícola de Yaguajay; que coexisten con otros como Conectando Paisajes e IWECO, este último centrado en la cuenca del río Agabama.

El 60 por ciento de los dominios de Yaguajay se encuentran bajo alguna categoría de manejo ambiental, y en cada uno de los proyectos encaminados al estudio y cuidado de estas áreas, Armandito Falcón realiza su aporte: investigativo, de asesoramiento a monitoreos o levantamiento florístico.

Igualmente, desde la academia, socializa sus conocimientos (hasta hace poco en la sede universitaria del municipio villaclareño de Remedios y, en la actualidad, en la Simón Bolívar de Yaguajay); aunque reconoce que su mayor espacio de educación ambiental lo protagoniza en la cotidianidad con sus hijos, familiares y amigos.

Él no lo dice, su humildad no se lo permite, pero este acopio tan magistral del tiempo en función de un mismo objetivo solo resulta comprensible cuando percibes el gran respeto e interés de este hombre por la naturaleza.

Para él, este planeta es su hogar, que se deteriora constantemente por la errática acción del hombre y que –de no contar inmediatamente con nuestro cuidado– más temprano que tarde, nos cobrará la cuenta.

Quizás ya lo está haciendo.

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