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Enfermera santiaguera enfrenta la COVID-19 en Barbados

 

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La enfermera santiaguera Andy Rafaela Jaime Monzón pone de manifiesto en Barbados la vocación humanista de la Medicina cubana, como hija de un pequeño país que le ha erigido un monumento a la solidaridad y ahora escribe otro hermoso capítulo frente a la COVID-19.

Ella integra la brigada cubana de enfermería que en misión altruista llegó este abril a esa tierra hermana, con la disposición de mantenerse allí el tiempo que sea necesario, actitud que distingue a los hombres y mujeres de batas blancas de la Mayor de las Antillas que ante la pandemia socorren a naciones de Europa, África, América Latina y El Caribe.

Asume una alta responsabilidad, al ser la primera vez que en la historia de la colaboración médica Cuba envía a otro país un equipo formado totalmente por licenciados en Enfermería (unos 100), perteneciente al contingente internacional Henry Reeve y que, en este caso, lidera la doctora Daymarelis Ortega Rodríguez.

Ernesto Cardona Domenech, el esposo de Andy Rafaela, tiene frecuente comunicación con ella y cuenta que después de la cuarentena reglamentaria se dedicará a atender pacientes en un hospital de la capital de Barbados, Bridgetown, con el compromiso de poner en alto el nombre de una profesión de sacrificio y amor que ejerce desde hace 12 años.

Descubro emoción en sus mensajes, cuando reitera que su manera de proceder hoy lo aprendió de su pueblo, educado en el principio del internacionalismo y la solidaridad, por el afán de hacer el bien a los demás, sin más recompensa que el deber cumplido, acentúa Ernesto.

Me pide siempre, agrega, que cuide bien a los niños, nuestros hijos de dos y nueve años, e insiste en que ella se protege con el rigor requerido para volver a casa sana y salva y seguir disfrutando de sus sonrisas y travesuras, aunque le invade la nostalgia por esta primera separación.

El orgullo de Andy Rafaela por vivir en la Patria de Martí y de Fidel se acrecienta, pues las personas le agradecen por el gesto de apoyarlas en la lucha contra la COVID-19, y la sorprenden con un estremecedor Viva Cuba que les llega al alma, apunta en sus mensajes.

Humanismo, amor a la profesión y una poderosa conciencia de voluntariedad caracteriza a esta enfermera de 37 años al marchar a Barbados ante la emergencia sanitaria, una decisión ponderada por sus vecinos y su colectivo laboral en el hospital psiquiátrico El Viso, en El Caney, Santiago de Cuba.

Ernesto le cuenta que sus hijos, Justin y Ramses, están entre los primeros que aplauden cada noche a las nueve la hazaña del personal de la salud de Cuba ante la COVD-19, entonces Andy Rafaela se emociona porque, aunque no los puede escuchar por la lejanía, los siente en lo más profundo de su corazón.

Ella le confiesa a su esposo la seguridad de que esta cruzada por la vida la convertirá en mejor profesional y mejor persona, pues atesora el ejemplo de lo que muchos valoran como una proeza: el combate contra el Ébola en naciones de África, adonde acudieron sus colegas a salvar seres humanos a costa de sus propias vidas.

Y es que Cuba posee lo que podría denominarse un antivirus potente para enfrentar el nuevo coronavirus: un conjunto de fortalezas que la convierten tal vez en el país más preparado para enfrentar este tipo de contingencia, y lo más trascendente, comparte gustosa lo que tiene.

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