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Junio Miércoles

Efectividad de ciencia cubana confirmada en atención primaria de salud

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Numerosos estudios confirman que la eficacia de un descubrimiento o una tecnología se puede demostrar en laboratorios o en ensayos clínicos, pero la efectividad, que es su verdadera razón de ser, solo se puede comprobar en la práctica médica y en su dimensión social.

El Sistema de Atención Primaria de Salud, con total cobertura y acceso, regionalizado y basado en la práctica comunitaria, es el escalón donde se cierra el ciclo de las investigaciones y la innovación tecnológica en Cuba, y donde también se corrobora su total y verdadera efectividad.

Hace ya una década, el prestigioso profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Médicas Salvador Allende, Jorge Luis Hadad, reflexionó sobre las principales ventajas de la interacción entre las prácticas científicas y la atención primaria de salud.

Según el doctor Hadad, gracias a esta estructura sanitaria universal y gratuita, proporcionada por la voluntad política del Estado cubano, numerosas tecnologías diagnósticas están disponibles en todo el sistema de salud, con lo cual es posible desarrollar las pesquisas activas integrales basadas en criterios epidemiológicos de riesgo.

“La investigación en atención primaria de salud propone sus resultados directamente en la población; estudia la salud, sus determinantes, y las vías para protegerla y mejorarla. La enfermedad es abordada desde sus precursores, y en los estadios más precoces, a partir de la historia natural, de manera continua y en el propio escenario donde surge y se desarrolla”.

A ello se agrega –según su criterio- el mayor conocimiento de los problemas de salud de la población cubana, en los aspectos genéticos, clínicos, epidemiológicos y psicosociales, y el diseño de las tecnologías y estrategias para su abordaje y solución, igualmente extendidos a otros países.

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Las bases del desarrollo en educación y salud

La política de desarrollo económico y social de Cuba, y en particular en educación y salud, crearon las bases para construir una sociedad de ciencias que dedica casi el 2 % de su producto interno bruto a este campo del desarrollo, con las correspondientes implicaciones económicas en el incremento de ingresos, la disminución de los gastos, el aumento de la resolutividad y, sobre todo, de la calidad de vida y el bienestar del pueblo, expresa Hadad.

Desde muy temprano, en la década de los 60, con la inauguración de la empresa Carlos J. Finlay y la Escuela de Medicina Victoria de Girón, se crea el embrión del futuro avance científico en salud, a los cuales continuaron el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC), los Institutos de Investigaciones del Ministerio de Salud Pública y de los de otros organismos.

La madurez fue alcanzada cuando el 11 de febrero de 1991, en plena crisis económica, profunda y severa, Fidel crea el Polo Científico del Oeste de la Habana, en el cual se encuentran más de 50 instituciones dedicadas al quehacer científico en campos complejos y hasta ese momentos exclusivo de los países de más alto desarrollo tecnológico”.

De acuerdo con la valoración de este especialista ampliamente relacionado con las bases del sistema de salud: “Cuba ha hecho posible así la consolidación y universalización de la vigilancia epidemiológica y de salud, con vistas a proteger a la población ante eventos y condiciones riesgosas”, como ocurre en la actual coyuntura en que con eficacia y sin medidas extremas el país se enfrenta al azote del nuevo coronavirus.

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