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El burro, no tan "burro" como muchos piensan

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Amigable, simpático, cauteloso, juguetón, con marcado interés por aprender y de hecho inteligente, así es el burro, ese animal amigo del hombre, muy laborioso y capaz de soportar cargas pesadas, siempre al servicio de los humanos.

El Equus asinus, su nombre científico, se deriva del asno salvaje del Norte de Africa; en el sur de Europa es muy empleado en el traslado de mercancías y su presencia se hizo también abundante en Irlanda, donde fueron introducidos desde España a cambio de caballos durante la guerra napoleónica.

Domesticado desde hace alrededor de siete mil años, es un ejemplar dócil, sin embargo, páginas digitales destacan la reducción de sus poblaciones en el mundo, entre otras causas por la desmotivación de su crianza, sobre todo por parte de los granjeros, que sustituyeron su labor agrícola por modernas máquinas.

Calumnias sobre su supuesta torpeza, le dieron la fama de tonto, y así cuando una persona posee pocas ¨luces¨ se tilda de burra, sin embargo el ejemplar resulta todo lo contrario.

Posee muchas virtudes entre las que sobresalen su instinto, capacidad y valor para defender a crías de otros animales de depredadores, además de su memoria, de ahí que sirviera tiempo atrás para transportar gentes y realizar rutas, pues suele identificar los lugares por donde pasó.

Y quien dude de las habilidades del borrico, seguramente cambiaría de opinión si se remitiera a las historias de los famosos Pancho, en Mayabe, el cual fue capaz de ingerir 48 cervezas por día o a Perico, quien tras escapar de su amo, se procuró alimento en la ciudad de Santa Clara, tocando con sus cascos a la puerta de los vecinos, y siempre recibió la buscada recompensa.

Cuentan que esos asnos son muy buenos cuidando de sí mismos, se niegan a hacer algo peligroso o a llevar más carga de la cuenta, en tanto se cree que ayudan a los caballos afligidos y, a menudo, se les juntan para socorrerlos, de acuerdo con sitios especializados.

Dueños de un fuerte rebuzno, el sonido suele durar veinte segundos y puede escucharse a lo largo de más de tres kilómetros, una forma de mantenerse en contacto con otros burros a lo largo del desierto.

Y cuando tarda el parto de alguna mujer gestante, quién no ha escuchado el consabido comentario de ¨está embarazada de burro¨ y es que la hembra de esos ejemplares lleva a la cría en su interior durante unos 12 meses, aunque el periodo puede variar entre 11 a 14 meses y por lo general alumbra a un sólo potro.

El nombre científico de estos animales significa caballo africano y una curiosidad: en América llegaron a extinguirse y fue Cristóbal Colón quien los trajo de nuevo al continente para su reproducción.

Son muchos en el planeta los que apuestan por la calidad de su leche, también con propiedades benéficas para la piel, y tan es así, que los baños con el líquido sirvieron a Cleopatra para realzar su belleza, y hoy en día se continúa utilizando por compañías de cosméticos, las cuales la introducen en sus productos.

En Cuba, su presencia en el argot popular y hasta en canciones habla a favor de la simpatía profesada a estos asnos y tras un acercamiento a su existencia, puede ser que ya nadie se ofenda mucho cuando en broma o en serio lo tilden de burro.

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