All for Joomla The Word of Web Design
19
Febrero Miércoles

Y nunca más estarás solo...

0123-Familia-2.jpg

Aseguraba una antigua canción de dibujos animados infantiles, que si aprendías a dar y a recibir, no te faltarían amigos y nunca más estarías solo.

A pesar de los años transcurridos, el mensaje aparece como anillo al dedo para los tiempos modernos, cuando cada día son más las personas que viven sin compañía, ya sea por elección o por disímiles factores sociales.

Puede parecer contradictorio que el incremento de la esperanza de vida te reserve una vejez solitaria o que aquellas condiciones que propician la independencia de los jóvenes, los lleven a su vez a vivir lejos de los familiares, en situaciones de aislamiento.

Pero si esa realidad es inevitable, no puede perderse de vista que resignarse no es la mejor opción porque, comprobado por expertos, la soledad tiene efectos nocivos en la calidad del sueño y el apetito a la vez que incrementa el riesgo de estrés, demencia, muerte prematura, gripe o tristeza.

Vivir en solitario impide tener una calidad de vida, porque afecta el desempeño social y el comportamiento, a la vez que te priva de tener experiencias satisfactorias y motivadoras, por lo que puede dar paso a la depresión y con ella a afectaciones de salud física, fundamentalmente en los ancianos.

Estudios sobre el asunto arrojan que los daños del sistema inmune, las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión son más frecuentes en los que viven solos.

Recibir una visita familiar una o dos veces por semana, inclusive, es insuficiente para contrarrestar los efectos que puede dejar en un individuo el hecho de no tener con quien compartir aquellas cosas que le preocupan o le alegran.

Mantener una vida tranquila y saludable requiere, además de un respaldo económico, sobre todo de estrechas relaciones sociales tanto con los familiares como con la comunidad a la que pertenecemos, pues son las actividades diarias y las relaciones cotidianas las que fortalecen el bienestar de las personas.

Aunque no son pocos los que acuden al médico en busca de psicofármacos para contrarrestar síntomas como insomnio, agitación o fatiga, existen estrategias sociales que pueden ayudarnos a vincularnos o relacionarnos con otros, como asistir a eventos sociales, reuniones y aceptar invitaciones de amigos y familiares.

Incorporarse a un círculo de abuelos, conseguir una mascota, interactuar en las redes sociales o unirse a grupos según intereses comunes como clubes del danzón, peñas literarias y coleccionistas constituyen opciones eficaces para contrarrestar la soledad.

También resulta beneficioso rescatar aquellas actividades que gustábamos realizar y por la propia dinámica de la vida, el trabajo o el cuidado de los hijos tuvimos que postergar, como escribir, cocer, bailar, cocinar, disfrutar del teatro o empeñarnos en aprender otras nuevas.

Desarrollar la mente ayuda al espíritu y estar abiertos al mundo nos hará sentir mejor.

Y volviendo a la canción del comienzo, aprendamos a dar, ayudando a otros, vinculándonos con los más necesitados, ya sean vecinos o desconocidos, y nos sorprenderá la cantidad de amigos que ganaremos y que estarán dispuestos a hacernos compañía.

Escribir un comentario

No se admiten ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio


Código de seguridad
Refescar