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Cuando Camilo llevó la libertad a Yaguajay

 

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El pueblo de Yaguajay en 1958 fue escenario durante los últimos días de ese año de acontecimientos decisivos que acercaron la caída de la dictadura, cuando el 31 de diciembre los más de 350 soldados de la guarnición del cuartel se rindieron a las tropas rebeldes de la columna invasora No.2 Antonio Maceo, bajo el mando del Comandante Camilo Cienfuegos.

Meses antes, el entrañable jefe rebelde al frente de su columna partió hacia el occidente desde la Sierra Maestra el 21 de agosto y después lo haría el Comandante Ernesto Guevara al frente la Columna No. 8 Ciro Redondo.

Ambos contingentes pusieron en práctica la estrategia ofensiva del Ejército Rebelde, concebida por el Comandante en Jefe Fidel Castro para extender a toda la nación la guerra revolucionaria después de ser derrotada la ofensiva de verano en la región oriental, con lo que las fuerzas batistianas perdieron para siempre la iniciativa estratégica.

Para la segunda quincena de diciembre de 1958, las columnas invasoras de Camilo y el Che en su marcha victoriosa liberaron toda la región central del archipiélago cubano, y solo Yaguajay y Santa Clara se mantenían sitiadas pero en poder de la dictadura.
Camilo, después de tomar el cuartel de Zulueta, arribó con unos 100 hombres el 22 de diciembre de 1958 a la zona de Yaguajay y rodeó a las fuerzas enemigas en el pueblo.

Los batistianos se defendieron en el Ayuntamiento, donde radicaba la jefatura de la Policía, en el Hotel Plaza, la Planta Eléctrica y en el cuartel, el lugar más fortificado y que contaba con mayor número de efectivos y gran cantidad de armas, municiones y suministros.

Pronto el pueblo fue tomado, pero en el cuartel se mantuvo desde el 21 una fuerte resistencia facilitada por su ubicación en una zona llana en las afueras de esa localidad, fácil de cubrir con las armas de los defensores. Además, el capitán Alfredo Abón Lee, jefe de la posición, era apoyado por la fuerza aérea y conservaba la esperanza de recibir refuerzos como se lo prometía por radio el alto mando.

Ante esa situación Camilo se dirigió a los obreros del cercano Central Narcisa e ideó improvisar un tanque con planchas de acero soldadas a un buldócer y lo armaron con un lanzallamas, al cual nombraron Dragón. Fue tripulado por dos combatientes y atacó en varias ocasiones la posición enemiga hasta que un disparo de una bazuca lo inutilizó.

También el jefe rebelde ordenó lanzar un tren cañero por la vía férrea que llegaba al cuartel con cargas de dinamita, pero no pudo llegar al interior de su objetivo, aunque sí destruyó parte de la caballeriza.

Estos intentos de los combatientes revolucionarios deterioraron la moral de los soldados, lo cual se acrecentó con las dos treguas que concedió Camilo a los sitiados para que sacaran sus heridos y muertos, ocasión en que el comandante rebelde personalmente confraternizó con los militares y les entregó tabaco y cigarros.

El 31 de diciembre, el capitán Abón Lee solicitó una tercera tregua que fue denegada por el Señor de la Vanguardia, quien le comunicó que sería el máximo responsable de los muertos y heridos por su injustificada resistencia, a pesar de la derrota de la dictadura en toda la región, la precaria situación higiénica; así como la falta de alimentos y medicinas que tenían los soldados.

Ese mismo día desde el cuartel fue izada una bandera blanca y se entregó la posición junto con centenares de fusiles y gran cantidad de parque, con lo cual quedó liberado totalmente Yaguajay.

A la jornada siguiente, primero de enero, el Comandante Ernesto Che Guevara tomó el último reducto enemigo en Santa Clara, y se desplomó la tiranía con la huída de Fulgencio Batista junto a importantes cómplices desde el aeropuerto de Columbia, en las primeras horas del nuevo año.

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