All for Joomla The Word of Web Design
25
Febrero Martes

ELAM: crónica de una escuela no anunciada (Fotos, video e Infografías)

 

1115-elam.jpg

Nubes negras, tempestad, vientos sostenidos de 290 kilómetros por hora,  olas de casi siete metros de altura, una avalancha de lodo volcánico, cuerpos flotando a la deriva en medio de fuertes inundaciones…. Del 22 de octubre al 5 de noviembre de 1998, América Central vivió un infierno que oscureció ante la gente el nombre de Mitch y costó la vida de 11 mil de sus hijos.

El tenebroso otoño que acariciaba el fin de siglo fue convertido por Fidel Castro en un Noviembre feliz. Solo un año después, la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, La Habana, Cuba y el mundo vieron nacer una escuela de nuevo tipo, que ponderaba la formación humanista y la solidaridad, y dejaba de lado los intereses económicos.

Así, el pequeño archipiélago del Caribe inauguró el 15 de noviembre de 1999, en la zona periférica de la capital de la Isla, la Escuela Latinoamericana de Medicina (Elam), pretexto para escribir miles de historias –alrededor de 30 mil suman ya, de 115 países- que versan sobre la confraternidad y el amor a una profesión centrada en el ser humano, en su felicidad.

Para el 2005, ya batas blancas de múltiples latitudes recorrían los relucientes pasillos de la Elam hasta llegar al teatro central y buscar su título universitario. Esta graduación inicial, para orgullo del líder de la Revolución Cubana, aportó mil 610 médicos de 26 países de América Latina.

1115-infografia-elam.jpg

Al respecto, Fidel expresó: “Esta graduación era un sueño hace casi siete años. Hoy, es una prueba de la capacidad de los seres humanos para alcanzar las más elevadas metas, y un premio realmente para los que creemos que un mundo mejor está a nuestro alcance”.

La nicaragüense María Betanco Vázquez, conocida como “la Niña de la Elam”, es una de las primeras doctoras graduadas en esa sede, y confiesa a la Agencia Cubana de Noticias sentirse muy orgullosa de haber tenido esa oportunidad, que describe como “un salto histórico de la vida”.

Nació en una familia en la que la realidad económica se imponía en su sueño de ser médico, pero un buen día, una tía escucha la noticia en un programa radial de que se ofrecían becas para estudiar la anhelada carrera en Cuba, la cual obtuvo con solo 15 años de edad. De ahí, “que llegué a la ELAM siendo la más pequeña y por eso es que los profesores me llamaron “La Niña de la Elam”.

Ahora, 20 años después de su llegada a La Habana, sus “pequeños sueños se hicieron gigantescos”, y junto con otros compañeros que obtuvieron sus títulos en la institución universitaria, se encuentra dirigiendo la primera Sociedad Médica Internacional de Egresados de la Elam, que rinde homenaje a la idea del Comandante en Jefe y defiende el trabajo en pro de la solidaridad, el internacionalismo y las tradiciones culturales.

El joven Ismael OumarouIssaka, proveniente de la República de Nigeria y quien estudiara en la Facultad Ernesto Che Guevara de la Serna, en la provincia de Pinar del Río, comentó a la ACN que, a pesar de las dificultades derivadas del lenguaje, por tener que aprender un idioma y cultura diferentes, la experiencia de estudiar en Cuba ha sido muy gratificante.

Relata que una de las primeras cosas que le sorprendió a su llegada a la Isla fue la forma de enseñar, “porque se nota que los profesores de todas las especialidades tienen deseos de transmitir el conocimiento, y que, incluso luego de los horarios normales, se brindaban para dar consultas y repasos”.

También destaca que en Cuba, a pesar de todas las limitaciones económicas y el constante asedio del gobierno estadounidense, los estudiantes disponen “de la literatura básica que necesitan para la carrera, sin necesidad de comprar nada, al contrario de mi país, donde hay que pagar por todos los recursos que sean necesarios para estudiar, lo cual impide que jóvenes como yo puedan acceder a centros universitarios, para poder crecer como personas y aportar en el desarrollo de nuestras comunidades y países”.

Ahora, gracias a la Elam, “estamos deseosos por regresar a nuestros países para ayudar en lo que sea y cumplir con el sueño de Fidel”, manifiesta.

Nancy Núñez Pirez, primera directora de Relaciones Internacionales de la Elam, comenta a la ACN que, aunque bien la escuela podría haber sido hispanoamericana, realmente Cuba fue la que asumió y afrontó el crear la base importante en la formación de los médicos de un proyecto pensado inicialmente para Centroamérica.

Insiste en que esta fue la única iniciativa fundada para formar profesionales altamente calificados en América Latina. De igual forma, menciona que todo el mundo sabe lo que cuesta formar a un médico en un país capitalista, pero que acá se apuesta por un profesional diferente, que no ve en la carrera una forma de lucro, sino una formación humana, que entiende que el paciente requiere de la atención especializada, y que, aunque necesita de un salario para vivir, no hace de la medicina un negocio.

Destaca además que, con la inversión que Cuba ha hecho en la formación de miles de jóvenes latinoamericanos, la nación caribeña  ha aportado a la economía de esos países sin muchos recursos, entendiendo todo lo que cuesta formar un profesional.

En opinión de Eladio Valcárcel García, fundador de la escuela, la insigne institución constituye el gran colirio que tuvieron los pueblos para alumbrar su visión con respecto a lo que es la ciencia, la técnica y la medicina que tanto se necesitaba para el desarrollo.

Enfatiza en que ha “tenido la oportunidad de trabajar con nuestros graduados cuando fuimos a Haití luego del terremoto y, mejores que estos muchachos, como médicos, cirujanos, profesionales, no existen en el mundo”.

A la ACN, relata: En una oportunidad coincidimos con la organización Médicos sin fronteras, y ellos venían con sus trajes sofisticados, y si no era en un quirófano, no podían operar ni amputar un miembro superior o inferior. Sin embargo, nuestros muchachos lo mismo amputaban, que daban puntos, sin tantas exquisiteces, gracias a las clases y la experiencia que tenían producto del claustro de profesores de esta escuela.

Añade que la Elam es la obra cumbre del Comandante en Jefe, porque él siempre ha pensado en la ciencia con fortaleza revolucionaria y con deseos de resolver los problemas, y, valora: da orgullo ver cómo esos médicos que pasaron por la Elam se quitan lo poco que tienen para cuidar a los pacientes a cambio de nada.

Ello es reconocido por Juan Ramón Quintana, quien fuera hasta hace poco embajador de Bolivia en Cuba. Como precisa a la ACN, para su país la Elam ha significado una transformación radical de la salud pública, al permitirle multiplicar la cantidad de médicos disponibles y mejorar la cobertura sanitaria.

“Probablemente la nación andina y Haití tenían la menor cantidad de médicos por cada 100 mil habitantes, y en la actualidad esa relación ha subido de manera significativa”, ilustró.

“Nuestros médicos formados en la Elam han transformado la lógica capitalista -que pone el dinero por delante- al colocar al ser humano por encima de todo interés y preservar la vida por sobre todas las cosas, lo que hay que agradecer profundamente al pueblo cubano y al Comandante que tuvo la lucidez de impulsar el ejemplo más importante del internacionalismo solidario que expresa Cuba hacia el mundo, a pesar de las limitaciones y las carencias económicas”, señaló.

Reiteró que gracias a los galenos  formados en la nación caribeña, “estamos hasta en la última comunidad indígena de la Amazonía, y del mundo andino... Los egresados de la Elam y otras facultades de Medicina en Cuba, han dignificado la política de salud y están promoviendo una relación distinta entre el Estado y la Sociedad, y han demostrado que otro mundo que no sea el capitalista, es posible, si está inspirado en esta ética del servicio público, en la concepción de que Patria es humanidad, y que la salud es un derecho universal”.

Rosa Duconger Castellanos, vicerrectora de la institución, acuña que esta deviene un centro de referencia por la calidad de la formación. “Son estudiantes que llegan sin conocer qué es la salud pública y se van engullidos del conocimiento científico técnico, y de los valores morales y el sentido de sensibilidad humana propia de esta profesión, algo que los distingue en el resto del mundo”, apunta.

Gracias a la Elam, hoy no pasa lo que Fidel denunció hace 20 años en el discurso de inauguración de la escuela: “En los sectores con más carencia de médicos de América Latina y el Caribe están muriendo cada año más de un millón de personas, de ellas 500 mil niños, por enfermedades previsibles y curables. Decenas de millones de latinoamericanos no tienen acceso alguno a los servicios de salud. Esto ocurre incluso en un país tan inmensamente rico como Estados Unidos. Los que van a morir no pueden esperar”.

Gracias Elam, cada día el mundo ve los frutos de una escuela no anunciada.

Escribir un comentario

No se admiten ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio


Código de seguridad
Refescar