La Habana, Jueves 24 de Octubre de 2019 12:15 am

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Cuba en los Juegos Panamericanos (X): Indianápolis 1987: por segunda vez la cita continental llega a EE.UU.

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En medio de turbulencias que amenazaron con empañar la celebración de los X Juegos Panamericanos, la ciudad estadounidense de Indianápolis acogió el certamen del ocho al  23 de agosto de 1987, con otra destacada actuación de Cuba.

Aunque esta vez la delegación cubana logró cinco títulos menos que en Caracas 1983, la conquista de 75 medallas de oro, 52 de plata y 48 de bronce, le bastaron para mantener el segundo lugar de la tabla
general por quinta ocasión consecutiva.

Como era de esperar, y más en su condición de sede, Estados Unidos (168-118-83) dominó ampliamente el medallero por naciones; mientras que Canadá (30-57-35) repitió su ubicación en la tercera plaza.

Resultados memorables alcanzaron los atletas de la isla caribeña en esa cita continental, entre los que sobresalen las 25 coronas, de 30 en disputa, conseguidas en el levantamiento de pesas; en tanto que los gladiadores reinaron en el cómputo de la lucha libre y grecorromana con 10 metales áureos.

También resultó decisivo el aporte de los pugilistas, quienes para no perder la costumbre pasaron como un “ciclón” sobre el cuadrilátero y se alzaron con ocho cetros en el boxeo, para igualar la cosecha de
cuatro años atrás.

Entre los ganadores estuvo un jovencito llamado Félix Savón, de los 91 kilogramos, que años más tarde se convertiría en leyenda por sus tres títulos olímpicos y seis oros mundiales.

En Indianápolis, no faltó la contribución de la mujer cubana, con figuras como Lourdes Medina, a la postre reina de la gimnasia artística, al adueñarse de los premios más deseados en las clavas, el aro y en el concurso de máxima acumuladora.

Pasando al atletismo, Ana Fidelia Quirot consiguió dos preseas doradas, para ratificar sus excelentes cualidades como corredora.

Conocida como la “Tormenta del Caribe”, Quirot brilló con sus triunfos en las pruebas de 400 y 800 metros planos, e igualó -aunque en certámenes diferentes- el doblete de Alberto Juantorena en los
Juegos Olímpicos de Montreal 1976.

También en el deporte rey comenzó a darse a conocer el excepcional Javier Sotomayor, vencedor en el salto de altura con 2.32 m, un hombre que años después reinaría en citas bajo los cinco aros y del orbe, además de implantar el récord mundial de 2.45 m en esa especialidad, todavía vigente.

Otras disciplinas con mucho destaque fueron la esgrima y el judo, que repitieron la cosecha de seis y cuatro oros, respectivamente, conseguidas en la edición de Caracas.

Igualmente contribuyeron a los éxitos de la delegación cubana los representantes de la gimnasia artística, que lograron subir cinco veces a lo más alto del podio, liderados por Casimiro Suárez, único
que pudo hacerlo por partida doble.

En el apartado colectivo siguieron llegando alegrías para la afición de Cuba, con las victorias de los elencos de béisbol y voleibol (f), en ambos casos al sumar su quinta corona de forma sucesiva.

El éxito de los peloteros tuvo como ingrediente especial que se alcanzó al derrotar en la final a Estados Unidos, en duelo de batazos que concluyó con marcador de 13 carreras por nueve, para así tomar
desquite ante los anfitriones, ganadores en la fase clasificatoria.

Entre las individualidades de los vencedores, se hizo sentir con sus jonrones el toletero Orestes Kindelán.

Acción en 31 deportes, con 321 pruebas premiadas en lugar de las 295 de la anterior justa; y una cifra tope de 38 naciones con la asistencia de cuatro mil 453 competidores, fueron algunos de los registros notables de esa fiesta multideportiva.

Para la historia quedó el hecho de que esa cita en 1987 pudo ser organizada por La Habana, pero una extraña maniobra concedió la sede a Indianápolis, por lo que Cuba protestó y exigió la presentación de
disculpas para intervenir en esos Juegos que consideraba arrebatados.

En definitiva, el Comité Olímpico de Estados Unidos y la Organización Deportiva Panamericana presentaron por escrito excusas a la Isla, a la vez que dieron garantías de respaldo a la candidatura
cubana para acoger el certamen de 1991.

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