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Guarda miles de emociones pañuelo de Fidel (+ Fotos)

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    A Miriam Rojas Pardo el nueve de abril de 1966 la marcó para toda su vida. Ese día la joven de 18 años de edad recibió, según ella, uno de los mejores regalos de su existencia: un pañuelo perteneciente al Comandante en Jefe Fidel Castro, quien se lo obsequió con su firma inconfundible, fecha y lugar.

       Rememora esta mujer, que hoy supera las siete décadas, pero con una imagen bien conservada, que preparaba como guía de pioneros una actividad en la escuela rural Senén Mariño, de su natal Jagüeyal, en el municipio de Venezuela, en la actual provincia de Ciego de Ávila, para recordar a los mártires de la Huelga del Nueve de Abril de 1958.

       “Lejos estaba de imaginar que en el patio de mi casa, en el mismo pedazo de tierra que papá limpió unos días atrás para sembrar alimentos vería descender un helicóptero con Fidel”.

       Comenta Miriam, llena de emociones, como si estuviera viviendo esos instantes otra vez, que sin importarle el polvo que levantaba el aparato corrió hacia su encuentro exclamando repetidamente: ¡Ese es Fidel!

        Me siento muy orgullosa de ser la primera campesina de Jagüeyal que tuvo el privilegio de verlo y abrazarlo, le indiqué el camino por donde podía pasar y lo ayudé a cruzar una cerca que había en el traspatio de mi casa, le abrí la puerta del frente y caminé a su lado hasta llegar al primer centro de acopio de  Camagüey, en aquel entonces, que venía para inaugurarlo de forma sorpresiva, expresa la avileña.

       “Muy rápido, la plazoleta se llenó de personas para oírlo hablar, yo me quedé en una esquina de las escaleras, cuando terminó sus palabras bajó y entre aquella multitud que lo aclamaba puso su mano en mi cabeza y me preguntó si yo era pionera”.

       Al contestarle que era la guía de los pioneros, sonrió y pasó su brazo sobre mis hombros y comenzó un diálogo conmigo como si me conociera de siempre, no olvido su interés en saber las principales necesidades de la comunidad, el funcionamiento de las organizaciones de masas, de la juventud y el Partido. Nada le fue ajeno, alega Miriam.

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       “Estaba tan emocionada que sin pensarlo dos veces lo invité a participar en el acto de iniciación de los pioneros, me agradeció el gesto con mucho cariño pero disponía de poco tiempo y debía estar con los macheteros del batallón del sindicato azucarero que muy cerca de ahí laboraban”.

       Como Fidel es único-refiere Miriam con ojos brillosos- en ese instante sacó de uno de sus bolsillos el pañuelo que traía y me comenta: “Mira, está nuevecito”, me dice que dé un giro para ponerlo en mi espalda para firmarlo, sentí en mi piel esa escritura.

       “Ya ambos de frente  me expresa que lo entregaba como un símbolo, como si él estuviera presente, y me alienta a iniciar a mis mejores pioneros con el pañuelo y la pañoleta y así lo hice”.

       Desde ese entonces han pasado 52 abriles y Miriam cumplió no solo con ese pedido del Comandante sino también con el de superarse y prepararse para el futuro y ser siempre fiel a los principios de la Revolución.

       Fui maestra voluntaria por mucho tiempo, estudié taquigrafía, ayudé a papá en las labores del campo y cuando se dio la posibilidad cursé estudios superiores y obtuve el título de Licenciada en Dirección de la Economía, agrega con sana satisfacción.

        Esta mujer dedicó con amor los mejores años de esa profesión como jefa de auditoría en el Ministerio del Interior, del cual se jubiló con el grado de Mayor.

       Cuando ocurre la muerte del Comandante, ella se encontraba con su mamá muy grave en el hospital provincial de Ciego de Ávila.

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       Viví momentos de mucho dolor, mi viejita, que con sus 92 años la sigo necesitando, se salvó, pero Fidel, que siempre lo vi como mi otro padre, no, y eso lo sufrí, explica con un nudo en su garganta.

       A cada rato, el pañuelo de Fidel es acariciado por esta avileña, que lo custodia con celo y a la vez con tristeza por no poderlo lavar para que la firma de su dueño no se borre.

       “Quiero cumplir un deseo, que desde diciembre de hace dos años me propuse: ir al cementerio Santa Ifigenia para decirle a mi Comandante que no le he fallado”.

Comentarios   

 
0 #1 Amador 07-12-2018 23:52
WAOOO QUE EMOCIONANTE HISTORIA LA DE ESTA MUJER FIRME Y REVOLUCIONARIA, ES QUE EL QUE HA TENIDO EL PRIVILEGIO DE ESTAR AL LADO DE FIDEL CONVERSANDO CON ÉL COMO LO TUVE YO TAMBIÉN ES ALGO EMOCIONANTE, ES QUE FIDEL ERA UN SER EXCEPCIONAL E IMIMPRESIONANT, SE PREOCUPABA HASTA POR EL MAS MÍNIMO DETALLE. POR ESO ENTIENDO LA EMOCIÓN DE ESTA COMPAÑERA MARAVILLOSA Y SEÑORA HERMOSA, QUE COMO CELIA ES LLA FLOR MÁS AUTÓCTONA DE NUESTRA REVOLUCIÓN.
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