Una guajira de revista (+Fotos)

0723-guajira.JPG

Bajo el intenso sol de cualquier hora del día en Cuba, Yamilé Padrón Paneque luce espectacular. Su mejor atuendo sin dudas es la sonrisa, pero, además, mantiene la sombra en sus ojos, generalmente verde que combina con el campo, los labios de un rosa claro y el rímel para las pestañas.

Entre miles de matas de limón, frutabomba, naranja y guayabas pasa sus días en el polo productivo Jatía-La Yaya, ubicado en el municipio de Jiguaní, en Granma; sin embargo, esta joven que labora el campo en las llanuras granmenses, es holguinera, y no solo de cuna, sino que cada día, al terminar su jornada retorna a casa, en la comunidad La Camilo, del municipio Urbano Noris, más conocido como San Germán.
Mujer, bonita, locuaz y de solo 28 años, parece cosa de ficción que Yamilé cruce el río Cauto todas las mañanas para venir a trabajar la tierra. ¿Será acaso que como nació un 17 de mayo, Día del Campesino, venía predestinada?
Solo estudió hasta el noveno grado, porque asegura que la escuela no es lo suyo, esa es una de las razones por las cuales le tocó sacrificarse un poco más y comenzar a trabajar desde muy joven, además de sus dos hijos, una hembra y un varón, de 12 y nueve años, respectivamente.
Desde el mes de enero, esta orgullosa guajira poda, chapea, deshija las plantas…, “en mi niñez veía a mis padres trabajar en la caña, y cuando me dieron la oportunidad de ocupar una plaza aquí ni me lo pensé, porque aunque está en otra provincia, esta finca me queda más cerca que otras propuestas allá en San Germán”, explica.
Sus ingresos están acordes a los rendimientos del campo, motivo adicional para que Yamilé ponga todo su empeño en el trabajo, un oficio tan sacrificado y del cual ya se enamoró.
“Aquí me han ayudado mucho”, asegura. “Mis compañeros de trabajo y el jefe de finca- agrega- me explican siempre cada detalle relacionado con los cultivos, sobre todo en esta área en la cual se está potenciando el cultivo de cítricos con máquinas eléctricas de pivote central”.

0723-guajira1.JPG
A pesar del intenso calor y el sudor que agobia a los campesinos en sus largas jornadas, ella siempre anda impecable, como modelo rural, una de las tantas cubanas que lucen hermosas en su bregar:
“Siempre me gusta andar bien arreglada, incluso mis colegas se ríen porque yo les explico que si me pasa algo ya no tendrán que pasar trabajo poniéndome bonita”, dice, y ella misma suelta la carcajada por la ocurrencia.
“Siempre llego antes de las siete de la mañana, por si acaso hay algún cambio en el trabajo, pero ya estoy acostumbrada a levantarme a las cuatro de la madrugada.”
Respecto al campo donde labora, afirma que “se ha avanzado cantidad, pero cada uno de los labriegos se esmera con ese objetivo para incrementar la producción”.
A Yamilé le gusta pasar tiempo con la familia, es una joven antigua, como ella misma se califica, que prefiere la música romántica, y adora tejer, pero sobre todas las cosas es una guajira que, como su mamá, confirma que “para saber de dónde salen las cosas hay que pasar trabajo”.
“Me gusta el campo, aquí me siento útil… y no todos podemos ser médicos”, concluye sonriente.

Escribir un comentario

No se admiten ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
Nos reservamos el derecho de no publicar los comentario que incumplan con las normas de este sitio


Código de seguridad
Refescar