Cecilia: una centenaria que aporta al tejido espiritual de Cuba (+Fotos y Video)

Cecilia Bauta Samé, residente en Mayarí Arriba, en el municipio II Frente Oriental Frank País, en Santiago de Cuba, a los 103 años de edad es ejemplo viviente de lo que significa envejecer activamente, en Cuba, el 2 de julio de 2018. ACN FOTO/ Ana Esther ZULUETA AVILÉS

Nueva Gerona, 2 jul (ACN) A Cecilia Bauta Samé, santiaguera de cepa, la conocí casualmente en visita reciente al II Frente Oriental Frank País, mujer centenaria que aporta al tejido espiritual de esa región cubana cargada de historia.

Sentada en el portal de su humilde morada en Mayarí Arriba es posible verla todos los días ganarle tiempo a la vida de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades, mientras la numerosa familia, que incluye a choznos, le prodiga protección, seguridad y cuidados adecuados.

Pero, los vericuetos de la vida pusieron a prueba más de una vez el temple de Cecilia, quien, con siete hijos (cinco hembras y dos varones) y el más pequeño recién nacido, tuvo que arrostrar la viudez y dejar la piel en el campo durante las cosechas de café, para alimentar a sus críos allá en Sabanilla de Villafañes.

Cecilia Bauta Samé, residente en Mayarí Arriba, en el municipio II Frente Oriental Frank País, en Santiago de Cuba, a los 103 años de edad es ejemplo viviente de lo que significa envejecer activamente, en Cuba, el 2 de julio de 2018. ACN FOTO/ Ana Esther ZULUETA AVILÉS

La cruel realidad del campo cubano antes del triunfo revolucionario la hizo desafiar el peligro para convertirse en activa colaboradora del Ejército Rebelde, cuando de sus manos salieron brazaletes y otras vituallas de utilidad a los barbudos de la Sierra.

Al primer rebelde que conocí fue a Bensán, quien me trajo un paquete de ropa verde olivo cortada para que la cosiera aunque no era modista, hice el trabajo gratis, después me llevaban la lonilla para hacer hamacas… no me pesa haberlo hecho, ojalá hubiera podido hacer más, dice enérgica.

Cuenta Juan Moragas Bauta, el más pequeño de sus vástagos, que la ha ayudado mantenerse vital alimentarse bien, cuidarse mucho y cuando imagina la posibilidad de un dolor de cabeza, lo precave desde el día antes.

Cecilia, quien a inicios de la Revolución trabajó como conserje de escuela, es el “horcón” de la familia, a la que inculcó valores intrínsecos a la Revolución, sobre todo inspirada en el legado de su padre, veterano de la guerra de 1895.

Gracias al potencial de bienestar físico, social y mental que a lo largo de todo su ciclo vital ha desarrollado esta campesina nacida el 22 de noviembre de 1914, es posible que a la edad de 103 años -aún con manos ágiles- dedique parte de su tiempo a confeccionar tapetes multicolores a partir de recortes de tela.

Cecilia Bauta Samé, residente en Mayarí Arriba, en el municipio II Frente Oriental Frank País, en Santiago de Cuba, a los 103 años de edad es ejemplo viviente de lo que significa envejecer activamente, en Cuba, el 2 de julio de 2018. ACN FOTO/ Ana Esther ZULUETA AVILÉS

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