Lisbet, una doctora que ama el trabajo con gestantes (+ Fotos)

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Encontrar el camino hacia la profesión que constituirá el soporte con el que te sustentes, no siempre viene acompañado con un amor inquebrantable que no haga dudar ni por un instante de las tempestuosas travesías que impone la vida.

Sin embargo, existen algunos afortunados que desde edades tempranas en el hogar conocen de los sueños que quieren cumplir con una convicción férrea, entre esos dichosos de tener siempre claras las ideas se incluye Lisbet González Díaz, una joven doctora recién graduada que ama el trabajo con embarazadas como si se tratase de amar su propia vida.

"La medicina se encuentra en mi sangre, mis padres son doctores al igual que mis hermanas. Desde que nací he sentido que formar parte del mundo de la salud representaba todo lo que quería hacer cuando adulta y ello no ha cambiado.

"No por saber lo que quería resultó más fácil vencer cada uno de los años de estudios, en especial estos dos últimos con la llegada de la enfermedad conocida como COVID-19, que puso a prueba la capacidad como profesional y sobre todo como ser humano".

La joven natural del municipio de Colón, en la provincia de Matanzas, explicó que desde el inicio del enfrentamiento a la pandemia en el territorio se involucró en el trabajo en zona roja en el Hospital Provincial Comandante Faustino Pérez, en lo referente al trato con embarazadas portadoras de coronavirus.

"Realmente muchos fueron los momentos en que las adversidades complejizaban la labor, ver a pacientes que de un momento a otro empeoraban su estado de salud resultaba doloroso pero con mucho esfuerzo y amor por encima de todo se vencían las batallas.

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"Uno de los momentos que nunca olvidaré se remonta a la llegada de una joven embarazada positiva que era, además, diabética; intensas jornadas con pocas horas de sueño marcaron mi rutina al cuidado de la paciente, la cual pudo vencer la enfermedad y tener poco tiempo después a su bebé en brazos".

González Díaz manifestó que estar en el “Comandante Faustino Pérez” siendo aún estudiante constituyó una escuela extra para fortalecer su formación académica y reforzar a su vez la pasión por la ginecobstetricia, especialidad de la cual es ya residente vertical.

"Observo estos dos últimos años y pese a haber contraído la COVID-19 y enfermar a mis progenitores y una hermana, situación que fue muy tensa para mí, no cambio ni un instante de lo acontecido porque sé que con mi esfuerzo he dado un aporte significativo a mi provincia en medio de tanta complejidad.

"El agradecimiento y la sonrisa de cada futura mamá cuando recibe el alta del hospital te llena de satisfacción, sabes que estás en el lugar correcto porque lo sientes desde el corazón".

Nombres como el de Lisbet González Díaz engrandecen el ejército cubano de batas blancas. No importa lo difícil que sea el ambiente si haces lo que realmente valoras, y ella es una doctora que demuestra en cada gesto y palabra que ama el trabajo con las gestantes.

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