“Estoy dispuesta a volver a entrar a la zona roja”, confiesa joven profesora (+ fotos)

 

Jóvenes en la zona roja

Varias historias reflejan a diario el rol de los jóvenes en el enfrentamiento a la COVID-19, quienes dan el paso al frente sin pensarlo dos veces porque saben que de ellos depende, en buena medida, el éxito de Cuba frente a esta pandemia que azota a la nación desde hace ya un año.

Así lo demostró Leidy León Lecuona, profesora de la Universidad Carlos Rafael Rodríguez, de la provincia de Cienfuegos, quien al ver complejizarse el escenario epidemiológico del territorio a principios de año, acudió al primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de la casa de altos estudios para brindarse a colaborar en cualquier tarea.

De este modo llegó como voluntaria al Centro Especializado Ambulatorio (CEA) Héroes de Playa Girón, el 29 de enero pasado, junto a otros cinco muchachos para a apoyar al personal de salud en disímiles funciones.

Según dijo a la Agencia Cubana de Noticias la ubicaron con otra profesora de la universidad en la sala de terapia intensiva: “en mi caso debía garantizar que no les faltaran las sábanas, las toallas o los pijamas a los médicos ni a los pacientes, además, recogía la ropa sucia de los sanitarios y los ingresados”.

Jóvenes en la zona roja

El primer día fue difícil y tenía mucho miedo, pensaba que el virus estaba en el ambiente, me indicaron limpiar en la zona roja y se me erizaron los pelos de punta, pero había llegado hasta allí para eso y me dije “voy a ponerme el traje blanco de cosmonauta y voy a entrar”, expresó.

Tal fue la resolución de esta joven-de apenas 24 años- que “poco a poco le fui cogiendo el ritmo y al paso de los días me sentía en casa, era como si lo hubiese hecho toda la vida”.

El trabajo en terapia intensiva fue muy bonito, todos se preocupaban por todos, se apoyaban entre sí, y me hicieron sentir como en familia, recordó.

Los otros compañeros fumigaban las áreas, trasladaban pacientes de una sala a otra de ser necesario, recogían la ropa sucia, servían de pantristas y limpiaban cuando no había auxiliar. Estábamos donde nos necesitaran, comentó León Lecuona.

Jóvenes en la zona roja

Leidy reconoce que el CEA le regaló una familia, “a pesar del temor y de habernos conocido en circunstancias complejas, los seis vivimos intensamente cada momento, estar allí nos unió como hermanos, para toda la vida”.

Manifiesta que ella y el resto los valientes que la acompañaron durante una semana en la zona roja están dispuestos a regresar a la primera línea de combate y por este motivo “le escribimos al primer secretario de la UJC en la provincia que deseábamos volver a entrar, porque fue una experiencia maravillosa. Nos hizo más humanos, sensibles y sencillos”.

Cuando Leidy decidió colaborar en el CEA sus padres se asustaron, ambos conocen los riesgos de esta enfermedad, pero son médicos y sabían las complejidades de la situación, por este motivo decidieron apoyar a su hija en el cumplimiento de su deber, siempre estuvieron allí para ella.

Concluyó sus declaraciones con un reconocimiento para el personal de enfermería: “estar allí con ellos me permitió entender el valor de esas personas y su labor, la cual realizan con mucho amor, paciencia y entrega, por eso los felicito y mis aplausos de las nueve de la noche son para ellos”.

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