Héctor Castillo Toledo: 37 años consagrado al periodismo (+Fotos)

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Como parte imprescindible de su vida definió el periodista de la provincia de Cienfuegos, Héctor Castillo Toledo, los recuerdos que lo trasladan hasta sus inicios en el gremio, allá por el año 1983: el olor a tinta, el sonido de los linotipos, el hecho de esperar la tirada del ejemplar correspondiente a un día cualquiera y poder palparlo, eso lo enamoraba.

Este reportero, de formación autodidacta, resultó ganador del Premio Provincial Antonio Hurtado del Valle por la Obra de la Vida, máxima distinción otorgada por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en este territorio, y sobre su extensa trayectoria realizó declaraciones exclusivas a la Agencia Cubana de Noticias.

“Soy graduado del cuarto contingente del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech como profesor de Geografía; sin embargo, en mi decisión de dedicarme al periodismo influyó mi interés por la temática deportiva y cuando fui al «5» necesitaban colaboradores en ese sector.

“Comencé el 23 de agosto de 1983 puntuando teletipos, que consistía en colocar las mayúsculas, las minúsculas, las comas, y esto constituyó una academia porque aun cuando tenía una buena formación en lo relacionado con el español, el estilo era diferente.

“Esta fue mi primera escuela, aprendí de la mano de excelentes profesionales y seres humanos como Humberto S. Pérez, Andrés García, Mirta Azalia Silverio, Ramón Lobaina y Reinaldo Rodríguez. Igualmente tuve la oportunidad de compartir con un equipo de reporteros jóvenes de lujo, integrado por Claribel Terré, Elcides González, Pedro Vizcaíno y Omar George, entre otros”.

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Aunque estuvo por un período de cinco años en la emisora Radio Ciudad del Mar (1993-1998) al frente del departamento informativo y colaboró en varias ocasiones con el Telecentro Perlavisión, la piedra angular de su carrera es la Editora 5 de Septiembre.

“Fui capaz de superarme cada día y cumplir disímiles tareas, por ejemplo, aprendí a tomar fotografías y revelarlas, esto me sirvió para asumir con posterioridad como jefe de redacción y de información, pues si vas a dirigir un equipo, al menos debes dominar el ABC de esa labor.

“Aquel era un solo colectivo, donde se creaban afectos de familia, los días de cierre salía de la casa a las ocho de la mañana y regresaba a las cinco de la madrugada del día siguiente, quizás había un intermedio de 20 minutos en esa jornada para ir a bañarte, comer y regresar. Se vivía más en el taller que en la casa”.

Castillo Toledo es un ejemplo de perseverancia y consagración para las nuevas generaciones, desde su perfil en la red social Facebook se define como “geógrafo y pedagogo por la academia, periodista por vocación, autodidactismo y a trastazos”.

“Trabajo sin descanso, aquí no hay fines de semana ni feriados, uno es corresponsal las 24 horas del día, todo lo que inquiete a la gente debe preocuparte a ti, no puedes estar ajeno a los intereses de las personas.

“Por eso pienso que uno de los errores más grandes cometidos en aquellos convulsos años 90 fue llevarse la redacción del periódico para la entrada de la ciudad, a unos cuatro o cinco kilómetros del centro, porque un medio de comunicación debe permanecer donde late la sociedad”.

La profesión, o el oficio más bello del mundo como lo definiera el escritor colombiano Gabriel García Márquez, le ha dado incontables satisfacciones a Castillo Toledo.

Con una sonrisa esbozada en su rostro reconoció que ejercer el periodismo le permitió estar al lado de quienes en determinados momentos marcan la pauta de un territorio y dar a conocer esas historias cotidianas que, en numerosas ocasiones, se convierten en un paradigma para otros individuos.

“Tuve la oportunidad de participar en momentos clave de la vida política, económica y social de este país, como haber acompañado al líder de la Revolución Fidel Castro en algunas de las visitas hechas a Cienfuegos. Era un reconocimiento poder estar ahí.

“La impronta de Fidel ha marcado mi vida siempre, yo nací un 25 de noviembre, justo un años después de la salida del yate Granma por el puerto de Tuxpan, en México, y tuve la fatal coincidencia de que el Comandante muriera un 25 de noviembre también, hace ya cuatro años.

“Fui delegado al histórico VII Congreso de la UPEC, que constituyó un parteaguas en el periodismo cubano por muchas razones, allí se diseñó la arquitectura de la posterior batalla de ideas, un proceso político increíble.

“Conocí a gente extraordinaria del gremio como José Alejandro Rodríguez, con quien entablé una relación de amistad y, asimismo, participé en una entrevista a Santiago Álvarez, acompañando a una amiga como Amelia Roque Barreiro, colaboradora del periódico por los años 80”.

Actualmente Castillo Toledo se desempeña como Gestor de Redes Sociales en el medio al cual le ha dedicado la mayor parte de su vida profesional, con una activa participación mediante los perfiles personales y la administración de las cuentas institucionales de Facebook y Twitter.

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“Hoy en el escenario virtual uno se encuentra innumerables corrientes de odio impulsadas por figuras que antes simulaban un estatus y de un día para otro se convirtieron en adversarios proanexionistas, con la intención de tergiversar, confundir y esconder los logros de la Revolución.

“El gran reto es que los profesionales de la comunicación asuman las redes como herramientas para abrirle camino a la verdad de la nación y defender los avances del país en medio de condiciones difíciles y que son dignos de ponderar, como los candidatos vacunales contra la COVID-19, a veces surte más efecto un tuit bien pensado, no confrontativo, para plantear la verdad de Cuba”.

Hace cerca de tres años este excelso corresponsal cumple con sus funciones desde la modalidad del teletrabajo y alega que este confinamiento, aguzado por la pandemia, ya resulta demasiado largo.

“Para hacer más llevadero este encierro cada tarde iba a la pista de la Facultad de Ciencias Médicas a caminar, le daba 12 o 15 vueltas al terreno”.

Cuando conoció la decisión del jurado de otorgarle el Premio escribió en su muro de Facebook: “no creo merecerlo ni tengo palabras, salvo para agradecer a quienes así lo decidieron y a los que se han sumado las felicitaciones”.

Yo no he hecho nada del otro mundo, solo me he dedicado a trabajar, trabajar y trabajar, afirmó.

“La familia es el sostén de este premio por lo que representan, tanto mi esposa como mis hijos y nietos, a veces ellos no entienden por qué uno debe pasar 12 horas delante de una pantalla de computadora, pero siempre he tenido su apoyo”.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

“Disfruto muchísimo los partidos de fútbol, así como un buen juego de béisbol, no voy a demeritar al deporte nacional.

“Me gusta pescar, eso va en los genes, mi padre era un fanático de la pesca y eso se lo inculcó a la mayoría de sus hijos”.

¿Qué le queda pendiente a Castillo Toledo?

“Vivir, disfrutar a mis nietos y verlos abrirse camino en la vida, me regocijaría verlos llegar a la universidad”.

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