Frente al peligro, Daniel -microbiólogo pinero- apuesta por la vida

 

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Nueva Gerona, 7 mar (ACN) Daniel Fernández Almira es uno de los profesionales del sector sanitario en Isla de la Juventud que apuesta por la vida frente al crecimiento exponencial en la última quincena de casos positivos confirmados al nuevo coronavirus.

El municipio especial con 140,2 por cada 100 mil habitantes exhibe hoy la tercera peor tasa de incidencia en Cuba al reportar en los últimos 15 días 117 enfermos, por eso la Agencia Cubana de Noticias decidió acercarse a la realidad de este licenciado en microbiología, que no escatima en cruzar la línea roja.

Tomar las muestras para el diagnóstico de PCR (pruebas de la reacción en cadena de la polimerasa) es una de las tareas más importantes que realizo, implica riesgos biológicos, pero con el cumplimiento del protocolo de bioseguridad minimizo el peligro de infestarme, dijo en exclusiva.

Comentó que antes de entrar en contacto con los enfermos o sospechosos se atavía con los medios de protección porque realmente ese es el modo más eficaz para proteger a la familia, los compañeros de trabajo y a sí mismo de contagiarse con el SARS-CoV-2, agente infeccioso causante de la enfermedad COVID-19.

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Este trabajador del hospital Héroes del Baire -único de su tipo en el municipio especial- tiene entre sus funciones recibir la guardia, realizar la pesquisa epidemiológica a viajeros, en las salas de la referida instalación de atención secundaria, en centros de aislamiento y áreas en cuarentena.

Una vez recolectadas las muestras se embalan, colocan en termos con todos los requerimientos para evitar derrames y en consecuencia la propagación, se insertan en una base de datos y trasladan en un vehículo al Centro de Higiene, Epidemiología y Microbiología del municipio, desde donde se envían al Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, explicó.

Agregó el licenciado en microbiología que a eso se suma que cuando declaran un nuevo evento en el territorio permanece en el cuerpo de guardia para casos respiratorios, donde recoge muestras para realizar in situ el test de antígeno con la ventaja de emitir un resultado en tiempo breve, dada su eficacia para diagnosticar pacientes con cuadro clínico sintomático a la enfermedad.

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El momento de mayor riesgo es cuando le realizo la pesquisa evolutiva al paciente al quinto día de ser diagnosticado positivo, por tanto, debo regirme por lo indicado en el protocolo y evitar que el proceder genere la menor cantidad posible de aerosoles…, ese es un momento de tensión e implica tranquilidad, comentó el joven padre de un niño de tres años.

Por eso sugiero al enfermo o sospechoso -si está en capacidad- que cuando vaya a toser o estornudar se ponga el nasobuco en la boca y baje o ladee la cabeza para evitar la exposición directa, dijo.

Refirió que al concluir la jornada de 24 horas, se ducha, la ropa de trabajo la desinfestan, cuando llego a casa me desvisto casi al entrar al apartamento, donde me vuelvo a bañar… “nadie está exento de llegar accidentalmente infestado a casa, por contacto con un asintomático, o llevar el virus en alguna parte del cuerpo”.

“El mensaje a quienes no entienden la importancia de protegerse, es que piensen en sus seres queridos, usen el nasobuco aunque parezca insoportable, cualquier medida para evitar la propagación del virus es insuficiente cuando no hay percepción del riesgo, todos debíamos ser conscientes de ello, acotó este microbiólogo que apuesta por la vida.

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