El Hombre del saco fuera de la leyenda (+ Fotos)

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El Bolo se enteró hace poco que algunos padres les decían a sus hijos que si se portaban mal los vendría a buscar El Hombre del saco, en alusión al personaje del folclore infantil hispánico que solía vagar por las calles cuando anochecía en busca de niños extraviados para llevárselos metidos en un gran bolso a un lugar desconocido.

Lejos de molestarse con esa noticia, aprovechó la oportunidad para decirle a unos infantes del reparto Los Rusos, en la localidad cabecera de Majagua, en Ciego de Ávila, que se portaran bien donde quiera que estuvieran.

Jorge Luis Gómez Reyes, nombre oficial del Bolo, también les comentó sobre la importancia de su labor como trabajador de los Servicios Comunales.
Con él no cuenten, dice, para infundir miedo, pues siente cariño hacia los pequeños, y mucho más después de tener dos nietos y de que la muerte le arrebatara a uno de sus tres hijos con solo 17 años.

Con sano orgullo y rostro risueño manifiesta ser, entonces, El Hombre del saco, pero el de la versión cubana que, desde hace más de 20 años, se levanta bien temprano para recoger en una carreta, con otros compañeros de trabajo, los residuos sólidos generados en los hogares y llevarlos hasta el vertedero.

Esta historia me recuerda mi infancia porque mis padres para evitar que saliéramos de la casa o nos portáramos mal nos decían que venía el Coco, otro personaje inventado desde hace mucho tiempo, precisa el majagüense de 57 años de edad.

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A los padres de hoy les recomiendo buscar otras opciones más educativas para mantener a los niños en casa, no podemos olvidar que ellos son el futuro de la vida, y con miedos de este tipo, quizás se queden quietos por momentos, pero crecerán indecisos y temerosos, asegura Jorge Luis.

Ser basurero, como nos identifica la población, es un oficio igual que otro, pero en tiempos de pandemia cobra mucha más importancia de la que tiene por derecho propio, refiere este majagüense, caracterizado por ser un hombre de pocas palabras.

“Me gusta lo que hago y ojalá un día el municipio cuente con un lugar donde se pueda clasificar todo el desecho que se genera en las viviendas, pues no es poco el que puede reciclarse y contribuir a la economía nacional, no hay que ser matemático para saberlo”.

El Hombre del saco y El Coco, por suerte, ya no son recursos comunes en los hogares cubanos para asustar a los pequeños, incluso a buen seguro que la mayoría de los niños actuales no tienen ni idea de quienes son estos personajes, pero durante muchas décadas del siglo XIX y XX se convirtieron en motivo de pesadillas y terrores infantiles.

Para bien, en Majagua, hombres como el Bolo, conscientes de lo que hacen, siguen recogiendo sacos llenos de basura con el objetivo de mantener limpia y organizada la localidad, pero también, por qué no, para que las familias les hablen a sus retoños sobre el imprescindible oficio de basurero y no para infundir miedo.

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