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El Indio: albañil y maestro siempre (+Fotos)

 

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A Pablo Díaz Durán pocos lo conocen por su nombre, pues entre palas, cemento, bloques, losas, acero y cuanto material de la construcción pueda existir en una obra El Indio impone su destreza con el ímpetu de quien ha vivido varias décadas dedicado al mismo oficio; y no necesitara presentación porque su trabajo habla por sí solo.

Su tez castigada por el sol de tantos años no oculta la huella de los que ha dedicado su existencia a servir, enseñar y aportar su esfuerzo en objetivos económicos y sociales, tanto dentro de Pinar del Río como fuera de sus fronteras; y se ríe de 64 años de vida para seguir “mientras tenga fuerzas”.

Mucho ha cambiado desde sus estudios de Albañil Reververista en Alemania, allá por la década de 1980, pero El Indio tiene la certeza de que el amor al trabajo sigue siendo el del primer día.

Sus manos ayudaron a construir hoteles en Varadero, Cayo Largo del Sur y Cayo Coco, y viviendas para médicos; pero este Albañil A de la Unidad Empresarial de Base (UEB) número 3 de la Empresa de Construcción y Montaje, confiesa a la ACN que no existe mayor satisfacción a la de entregar una casa digna y confortable a damnificados por eventos meteorológicos.

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Hemos terminado varios edificios para ellos en el municipio capital, asegura con el orgullo de saberse útil y contribuir al empeño estatal de saldar en cuatro años las afectaciones emanadas de ciclones tropicales en el territorio más impactado por la furia de la naturaleza en Cuba.

Antes de finalizar el calendario pasado, una vez terminadas 20 moradas en el populoso reparto Hermanos Cruz, de la ciudad pinareña, se trasladó junto a otro grupo de hombres hacia el kilómetro uno y medio de la carretera de Luis Lazo para aportar a la finalización de casas erigidas en las inmediaciones de la delegación de Recursos Hidráulicos, pues el impacto de la COVID- 19 limitó la presencia de fuerza de trabajo allí, sobre todo de reclusos.

Quizás el oficio de difundir sus conocimientos a quienes llegan por vez primera a la construcción sea su mayor regocijo. Desde hace más de dos lustros ostenta la categoría de maestro de la construcción en la entidad a la cual pertenece desde 2003, y cerca de una docena de albañiles han contado con su guía.

Ser maestro de la construcción significa orientar, velar por la disciplina en una obra, ayudar al que lo necesita y estar al tanto de la calidad de cada faena, dijo, porque principalmente en este último elemento ha insistido en reiteradas ocasiones la máxima dirección del país.

Garantizar la calidad siempre es complejo, fundamentalmente cuando los materiales llegan con defectos; pero siempre tratamos de que los trabajos queden lo mejor posible, apuntó.

Hoy mira con orgullo al joven Aldo Hidalgo Morejón, su más reciente aprendiz y uno de los punteros en las obras, llegado a la UEB como parte del servicio militar activo hace dos años y que quiso permanecer en ese colectivo, en buena medida, gracias a las enseñanzas de El Indio.

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Fue mi maestro desde que comencé y con él aprendí todo lo que actualmente sé, explica el ahora Albañil A, iniciado como ayudante de albañilería y dotado de conocimientos de otros oficios en su afán de convertirse en un constructor integral.

El que viene con deseos de aprender lo logra, y algunos jóvenes han decidido marcharse porque la construcción es dura y la mayoría de las personas no está preparada para ella- acotó-. Esta es una tarea realizada bajo agua, sol y sereno; sin embargo, se requiere educar a la juventud para que nos siga.

Soy el único constructor de mi familia y vivo orgulloso de los resultados de mis dos hijas, ambas médicos y una de ellas cumple misión en Jamaica, remarcó para incorporarse luego a las labores de enchape en una de las viviendas en las cuales labora junto a Aldo.

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