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Sergio Jesús y la pasión por sanar (+Fotos)

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Sergio Jesús Alonso Martín quería estudiar medicina. De hecho comenzó esa carrera en La Habana, pero, ante un llamado del Comandante en Jefe Fidel Castro en febrero de 1959, por la falta maestros para terminar el curso escolar, no lo dudó y se incorporó al grupo de jóvenes que asumieron la tarea.

Regresé a Ciego de Ávila para cumplir con la palabra empeñada. Hasta una zona rural de la costa sur del actual municipio Baraguá me fui a dar clases para que el país concluyera el periodo lectivo sin dificultad, dice este hombre de 79 años de edad.

Yo iba a estar solamente ese tiempo que nos había pedido el Comandante en Jefe, pero me enamoré tanto del magisterio que jamás pude separarme de tan linda profesión, comenta Sergito, como todos en su natal Majagua lo conocen.

Por aquel entonces en mi pueblo se construía una escuela primaria y al terminarla en enero de 1962 me incorporo como maestro de quinto y sexto grados y profesor de Educación Física, luego vino la campaña de alfabetización y también participé. Sin querer, esa vocación se fue impregnando en la sangre, rememora.

“Los primeros años de la Revolución me absorbieron mucho, en cuanta tarea que hiciera falta la presencia de la juventud, ahí estaba yo”.

Recuerda Sergito que al terminar la campaña de alfabetización regresa a la escuela para retomar sus obligaciones y estudiar, porque sabía que debía formarse como Licenciado en maestro primario.

Fueron tiempos intensos, pero muy lindos, ojalá pudiera repetirlos porque gracias a esas “locuras” de la edad, como lo fue convertirme en profesor de Educación Física, por necesidad del centro escolar. Mis pies se fortalecieron cuando ni tan siquiera podía saltar debido a las varias operaciones que hubo en mi infancia, relata con una sonrisa dibujada en su rostro.

Era tanto mi entusiasmo que convocaba juegos de voleibol en el terreno de la Sociedad Unión Latina y llegué a formar a varios talentos en esta disciplina, entre ellos a Mercedes Pomares Primelles, conocida como la Zurda de Oro. Estoy orgulloso de haber sido su profesor y de ayudarla a perder el miedo a la pelota, revive quien se convirtió en el primer instructor del deporte de la localidad.

“Cuando comienza a impartirse la enseñanza secundaria en el municipio me piden integrarme a ese colectivo, pero debía ser en una sola asignatura, entonces dejo la Educación Física, aunque no del todo porque en el barrio seguía con los muchachos, y me enfoco en dar biología, de la que también hice la licenciatura, por la relación que tiene con la medicina”.

Sergito no solo ama la educación y el deporte, otra pasión lo estremece y lo ha convertido también en un profesor y en un líder cultural en el municipio: las fiestas guajiras de los bandos Rojo y Azul.

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Con total seguridad afirma que “los majaguenses desde que nacen, aunque no sepan hablar, si saben el color que defenderán cuando crezcan, y es que, por nuestras venas, corre sangre guajira y parrandera”.

Este defensor de las tradiciones campesinas ha puesto a disposición del desarrollo del movimiento de artistas aficionados de la localidad y de otras partes del país lo que sabe de los bandos, fundamentalmente del Rojo, del que fuera su director por más de 20 años.

Las fiestas de Majagua recibieron en días recientes la condición de Patrimonio Cultural de la Nación, ahí está mi granito de arena, que seguiré aportando para defender nuestras raíces, lo que nos distingue como cubanos, alega Sergio, quien destaca también como promotor cultural y por llevar lo identitario de su pueblo hasta el Festival del Caribe, con sede en Santiago de Cuba.

Para este majaguense, con casi 80 años de edad, que no los aparenta, Aida es más que su compañera de vida desde hace 54 años.

Inmensamente feliz y afortunado de estar a su lado, así seguiremos hasta el fin de nuestros días, lo dice mirando a los ojos de su amada, la que guarda con mucho celo todas las medallas y distinciones que su esposo ha recibido en la educación, el deporte, la cultura, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el barrio.

Entre ellas están la de Alfabetización, la Pepito Tey, la Rafael María de Mendive, la 40 Aniversario de las FAR, las de 40 años en la Educación y la Orden Por la Educación Cubana, la 28 de Septiembre y la distinción de Personalidad de la Cultura.

Un día Sergio Jesús quiso ser médico para ayudar a quienes como él padecían de enfermedades desde pequeño, mas el destino le puso en el camino otras profesiones, que sin graduarse de todas supo tomar de ellas lo verdaderamente humano que llevan, porque la educación, el deporte y la cultura sanan el alma cuando se enseñan bien