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Citricultor, Henequenero y amante del béisbol cubano

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Para la gran mayoría de los nacidos en Cuba el béisbol constituye más que un deporte o pasatiempo pues la emoción de vivir sus jugadas despierta pasiones capaces de desarrollar rivalidades, cambiar estados de ánimo o estrechar lazos de amistad perdurables por años.

Otros, sin embargo, lo escogen como modo de vida y le dedican al mundo de los diamantes un número importante de años y así sucede con Pablo Hernández Méndez, otrora pelotero de los equipos de la provincia de Matanzas y reconocido como uno de los mejores jardineros centrales de la pelota del patio.


"Comencé a los 12 años a frecuentar un estadio que quedaba atrás de mi casa en Pedro Betancourt y desde entonces creció en mí la pasión por esa disciplina y empecé a practicarlo en las edades de desarrollo hasta que debuté en la Serie Nacional XVII con el equipo de los Citricultores.


"Estuve hasta la serie XXVI con ellos, luego participé con el conjunto de Henequeneros y debido a algunas incongruencias decidí trasladarme dos temporadas a La Habana y puse fin a mi carrera en el 1992 tras acumular 14 series".

Con la seriedad que lo caracteriza, Pablo confiesa que no se considera el mejor jardinero de su época ni a la ofensiva ni a la defensiva; pero si tenía la dicha de competir con figuras de la talla de Víctor Mesa y luchar en varias oportunidades por un puesto en el equipo nacional, aunque fundamentalmente integrara los equipos B cubanos.


"Durante mi trayectoria acumulé más de mil 400 hits, con 228 dobles, 191 jonrones y tuve la oportunidad de aportar con mis resultados a momentos dorados del béisbol en el territorio yumurino, entre ellos el título nacional de 1984 con Citricultores bajo la dirección de Tomás Soto".


Según narra el otrora center field, después de su retiro laboró en centros de elaboración y fábricas más su pasión deportiva no lo mantuvo mucho tiempo alejado de los terrenos y en 1996 se incorporó como entrenador de bateo y trabajó en el área de los jardines.


"Mi pasión es el béisbol, llevo casi 25 años de entrenador y por mis manos pasaron deportistas como Ariel Martínez, Ariel Sánchez y Aníbal Medina, de quienes me siento muy orgulloso por la entrega y dedicación que muestran en el diamante".


Al referirse al acontecer del deporte nacional en la Isla, Hernández Méndez alude que al contrario del criterio popular no considera que el béisbol se encuentre en decadencia pues pese al bloqueo y las dificultades económicas, Cuba cuenta con grandes peloteros como Yurisbel Gracial, Liván Moinelo o Alfredo Despaigne, por solo citar ejemplos, y la afición sigue a sus equipos.


“Hay mucha competitividad en la Serie Nacional que es lo más importante y la renovación de algunos implementos deportivos evidencia la fuerza real de los atletas, y Matanzas, actual campeón del béisbol cubano, cuenta con figuras importantes que le devolvieron la alegría a la fanaticada".


Con toda una trayectoria dedicada a esta práctica activa, Pablo Hernández Méndez trabaja en la actualidad con los peloteros de la academia y al preguntarle por su equipo de preferencia sentencia que se considera Citricultor, Henequenero y amante del béisbol cubano.