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El amor de mis niños, el mayor premio (+ Fotos)

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Hace poco estuve una semana ausente por enfermedad de uno de mis hijos y cuando regresé los niños me abrazaban y decían que extrañaban, tanto amor me hizo llorar, ese es el mayor premio por 29 años dedicados a la primera infancia.


Marlén Castañeda Vergara, de 51 años y mirada franca, tiene en el círculo Los Sandinitos, en Santa Clara, su único centro laboral, al que siente como su segunda casa y extiende la familia al resto del colectivo.

Me gusta el trabajo con los más pequeños -dijo-, se observa con claridad el aprendizaje de hábitos de vida, habilidades y virtudes como la de hacer amiguitos y compartir sus juguetes, una los va moldeando para la vida y cada avance llena de satisfacción.

Comenzó como auxiliar pedagógica y después de una década en esa función decidió convertirse en Licenciada en Educación, con una alta dosis de sacrificio, falta de sueño y mucho esfuerzo; pero siempre con su mejor sonrisa para los infantes a su cargo.

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Muchas generaciones de santaclareños pasaron por su aula y comenta cómo recientemente fue al consultorio del médico de la familia, pero la titular estaba de vacaciones y al abrir la puerta reconoció el rostro de la sustituta, quien con alegría le dijo: “seño” Marlén.


1412-licenciada-educacion3.jpgLa educadora, responsable del grupo de cuarto año de vida en la institución educacional, evoca cuando en uno de sus embarazos el médico le indicó reposo por hipertensión arterial y un pequeño hacía que la mamá lo llevara a su casa para verla.


Marlén se dice una mujer feliz, lo cual se observa en la forma que ama su trabajo, y por tener una bella familia con un matrimonio de 30 años y dos buenos hijos.


“Los Sandinitos” resultó círculo pionero en el tercer perfeccionamiento del Sistema Educacional Cubano, que comenzó por el grupo de Castañeda Vergara y segundo año de vida hace cuatro cursos, fueron jornadas difíciles pero siempre apoyados por metodólogos y pedagogos de la Universidad Central.


Ahora los cambios están introducidos en todo el plantel y en otros círculos, desde donde se acercan colegas, en busca de ayuda, asegura la entrevistada.


Los últimos tiempos fueron muy duros por la COVID-19, estuvimos unos meses cerrados pero cuidamos a hijos de un matrimonio de médicos en un círculo piloto en la ciudad, hasta que después reabrimos con el actual curso.


Ahora lo más importante es el seguimiento estricto de las medidas contra la trasmisión del nuevo coronavirus, con el distanciamiento de los niños a la hora del sueño, el juego en grupos reducidos, el uso permanente del nasobuco y la limpieza regular de los juguetes.


Para la dirigente de la sección sindical desde hace un cuarto de siglo, en su colectivo el problema de una es de todas, el apoyo a cada una resulta fundamental para mantener un equipo armónico y de amor.


Lo mejor es ver a Marlén en plena acción con los infantes, esos que la quieren y extrañan su ausencia, quienes mañana serán jóvenes y recordarán siempre la mano que estrechaban ante los miedos y los desconocimientos de su primera infancia.