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Manos jóvenes en favor de la vida y contra la COVID- 19

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Desde que en el mes de marzo se detectaran los primeros casos de COVID- 19 en Cuba, Adriel Chávez Gallardo supo que debía hacer algo por su familia, su comunidad y la provincia, porque del temple de los inquietos están hechos los jóvenes de hoy.

Alumno de segundo año de la carrera de Licenciatura en Educación en Español- Literatura de la Universidad de Pinar del Río, es uno de los 80 integrantes del Contingente Hermanos Saíz surgido para apoyar labores de diversa índole en lugares como la sede pedagógica Rafael María de Mendive, de la casa de altos estudios, devenida centro de aislamiento en más de una ocasión.

El paso de Vueltabajo a la fase de transmisión autóctona de la pandemia debido al aumento del número de casos conllevó a la reapertura de esa institución para la vigilancia de los contactos de casos confirmados con la enfermedad, de ahí la decisión de Adriel de participar en lo que algunos considerarían una locura.

Las dos experiencias anteriores, con contactos de contactos, fueron importantes pero menos riesgosas; ahora permanecimos durante 10 días en la zona roja hasta nuestro relevo realizando trabajos de higienización y limpieza de locales como cuartos, pasillos, lobby de cada planta, enfermería, baños; mensajería de los alimentos y cloración de la ropa sucia para enviarla luego hacia los sitios donde las lavan, explicó a la ACN.

Teléfonos celulares cual intermediarios de la conversación, aprovechando las bondades de la Internet y sus aplicaciones, el joven no ocultó su emoción de saberse útil en momentos en que Pinar del Río atraviesa por un rebrote de la COVID- 19, responsable de más de 460 contagios de inicios de octubre a la fecha.

Mi principal motivación siempre fue la necesidad de luchar contra la pandemia para finalmente derrotarla, pues el país lo requiere. Nos cuidamos entre todos, velamos unos por otros, y nos exigimos el uso de los medios de protección para evitar el contagio, acotó.

Lo más bonito de este tiempo sin dudas es la relación con los pacientes, sentirte parte de su familia, estar al tanto de sus necesidades y preocupaciones- precisó-; incluso nos llegaron a llamar “médicos” y nos reconforta su agradecimiento.

Algunas personas fueron trasladas hacia el hospital provincial León Cuervo Rubio debido a su PCR positivo, por eso la mezcla de sentimientos para esos estudiantes universitarios que vencieron el miedo y dieron el paso al frente ante tan riesgosa labor.

Momentos de tensión y otros felices respaldados por el apoyo mutuo y la sonrisa de la gente a la cual sirvieron constituye el saldo personal para cada uno de los miembros del Contingente, como es el caso de Julio Emilio Morejón Pérez, de primer año de Licenciatura en Educación en Lenguas Extranjeras.

Colaboramos con el personal sanitario del centro y evitamos que los pacientes tuvieran contacto entre ellos, puntualizó. Fue difícil convencer a nuestras familias, pero pudimos cumplir.

Para Carlos Ariel Abreu, estudiante de Pedagogía- Psicología, siempre estuvo latente el temor a enfermar; pero “tratamos que no nos hiciera perder la capacidad de trabajo, el entusiasmo y la empatía”.

¿A las personas?, que se cuiden. Vimos a diario a muchos estresados en el centro de aislamiento por la tensión de la espera del resultado del PCR, dijo.

Los tres manifestaron su disposición a repetir las faenas en caso de ser necesario, toda vez que el Contingente ayuda, además, en quehaceres como la producción de alimentos y mensajería de medicamentos y productos de primera necesidad.

Desde la suspensión en marzo del periodo lectivo en Cuba y hace unas semanas en la provincia debido a su situación epidemiológica, esos jóvenes no han descansado en pos del bienestar colectivo de cuantos los rodean.

Porque fieles al ideario de José Martí saben que “el deber de un hombre está allí donde es más útil”.

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