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Florencio en la cuarta generación de una familia cafetalera (+ Fotos)

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A Florencio Fernández la vida entera le sabe a café, esas cuatro letras llevan la fuerza de un grano sagrado que abuelos y padre le enseñaron a respetar, amar y cultivar desde que era un niño.

En las manos del joven habita la memoria del oficio que supo convertir en arte cuidadosamente practicado. En sus pies reposa la historia de años ininterrumpidos de trabajo de cuatro generaciones de caficultores que en la última etapa él representa.

Su cabeza, protegida por un sombrero volteado, se erige con modernos conocimientos consolidados por experiencias que en décadas aprendió del abuelo que sustituyó al bisabuelo en el arte de sembrar y cultivar el grano en medio de las montañas de la localidad del Segundo Frente, en la provincia de Santiago de Cuba.

A media hora de la cabecera municipal en la Sierra Cristal, rumbo a la vereda hacia Tumba Siete, está la finca con más de tres hectáreas (ha) dedicadas a producir el cerezo y que pertenece a la Cooperativa de Créditos y Servicios José Martí, dirigida por el padre.

El imponente cafetal es testigo de la tradición que la familia Fernández alimenta orgullosamente con una convicción irrefutable de conservar la vocación cafetera de sus ancestros: todos se nombran Florencio Fernández y juntos integran una pléyade que llevó la producción a otro nivel de calidad.

Ellos son los de mejores rendimientos en el país por tres años consecutivos con 500 quintales por ha, mientras que nacionalmente se aspira a 100 quintales del grano en similar superficie.

“Todo mi día está relacionado con ese cultivo desde que me levanto hasta que me acuesto”, aseguró quien ahora estudia Ingeniería Agrónoma en el Curso por encuentros, ya que lo dejó en el modo Regular para primero prepararse y asumir las labores del terruño.

La idea es seguir avanzando y aprovechar al máximo los resultados de la ciencia y la técnica, prácticas innovadoras, el Programa de Desarrollo Cafetalero, más la experiencia de cultivo vietnamita que se generaliza en los macizos santiagueros.

Segundo Frente constituye un territorio cafetalero por tradición; el cultivo y comercialización son la fuente económica de los serranos y deviene una cultura en torno a esa bebida mística y exquisita que destilan los frutos del árbol.

Hoy tienen uno de los mejores precios en el café, que motiva a los productores a lograr más calidad: una lata de primera se paga a 161 CUP y cuando recoges 500 latas hay respaldo monetario y gana el país por los atributos del grano, comentó quien fue por esta provincia el delegado más joven al último Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.

Son 25 años en un proceso formativo junto a otros jóvenes campesinos que suman las canciones del Dúo Buena Fe al conocimiento de las buenas prácticas agrícolas, protocolos de beneficio, productividad, emprendimiento, rentabilidad y sostenibilidad, porque son como el Gallo de Pelea.

Por ese andar su objetivo es claro y se resume en motivar y mantener vivas las metas de los nuevos caficultores sin olvidar el componente emocional que adquiere su labor cuando se acercan a tantas historias que nacen y se cosechan alrededor del café. Esta nueva etapa es para la familia Fernández la confirmación de que el campo es la despensa alimentaria para el futuro y el café un abanico de oportunidades, argumentó por último.