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Esclavo de la necesidad de salvar vidas

 

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Santa Clara, 3 oct (ACN) La única esclavitud que conozco se refiere a la necesidad de devolver la salud a los pacientes, dijo a la Agencia Cubana de Noticias Ernesto Ricardo Pascual Rojas, especialista de Medicina General Integral, fundador del Contingente Henry Reeve y con siete colaboraciones sanitarias por el mundo.

Una labor de dos meses en los Emiratos Árabes Unidos contra la COVID-19 resulta su más reciente contribución a la vida dentro del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias, cuya fundación en 2005 por el Comandante en Jefe Fidel Castro agradeció.

El mayor premio en el enfrentamiento a la pandemia era el agradecimiento de las personas a los médicos cubanos ante el alta hospitalaria, después de haber padecido la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, afirmó.

Pascual Rojas explicó que las misiones de colaboración sanitaria de Cuba en el exterior se forman con la absoluta voluntariedad de quienes participan en ellas y el conocimiento de las condiciones en que se realizará.

El galeno recordó su primera incursión en la Henry Reeve, a México en 2007, cuando se produjeron inundaciones en Tabasco y después seis meses en Paquistán; indicó que los colaboradores de Estados Unidos, Canadá y Alemania permanecieron por un mes en el país asiático y Cuba un semestre.

En la lejanía geográfica, las personas lloraron cuando nos fuimos, esa es nuestra esclavitud y no las mentiras que inventan los enemigos de la Cuba para desacreditar el esfuerzo humanitario de la nación, en medio del férreo bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos, destacó.

Pacientes de Venezuela, Jamaica, Bolivia y Brasil recibieron los cuidados de Ernesto Ricardo, quien evocó que en la última de esas colaboraciones sintió los ataques del presidente Jair Bolsonaro contra la dignidad de los profesionales cubanos y la honorable respuesta de Cuba de interrumpir los servicios.

Los pocos colaboradores cubanos que se quedaron en el gigante sudamericano, ante las promesas del gobernante, jamás ejercieron la profesión, afirmó.

Labora en el policlínico Santa Clara, cursa un diplomado de idiomas y hará un recorrido para la instrucción por varias especialidades como cirugía, obstetricia y terapia intensiva, para una mayor integralidad ante la posibilidad de futuras misiones, agregó.

Un matrimonio de 24 años ratifica que es posible el amor y el trabajo, tiene dos hijos con su pareja actual y una descendiente del primer matrimonio.

El médico aseguró sentirse realizado y estar dispuesto a luchar por la salud "en Cuba y en cualquier oscuro rincón del mundo" como dijera el líder de la Revolución cubana.