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Claudia Barroso, una joven artemiseña que ama la tierra

 

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Claudia Barroso González es una joven que a sus 22 años está orgullosa de continuar la tradición familiar de dedicar alma y cuerpo a la producción agropecuaria.

Su amor por los campos cubanos se materializa en la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Niceto Pérez, en Güira de Melena, al sur de Artemisa, y es un querer aprendido, siguiendo la tradición de dos destacados cooperativistas güireños: su abuelo Celedonio Barroso, uno de los fundadores hace 40 años y su padre, Omar Barroso Miranda, actual presidente de la CPA.

Según Claudia su inclinación por dedicarse al quehacer agropecuario se concretó oficialmente en 2015 cuando comenzó a trabajar en la entidad tras graduarse como técnico de nivel medio en agronomía, pero desde pequeña se le podía ver entre los campos quitando malas hierbas o alimentando a los animales.

Desde entonces obra en beneficio de la cooperativa, ofreciendo su aporte en cuanto sea necesario y brindando frescura y novedad a una labor que por rigurosa no deja de ser hermosa.

Y es que al oírla hablar no creerías que es tan joven, sino que es una de esas mujeres que llevan toda su vida dedicadas al agro, seguras de que el resultado de cada cosecha es directamente proporcional a la dedicación de los campesinos, conocedora de técnicas y especies, completamente al tanto de lo que ocurre en las tierras de la CPA y con la determinación de seguir aportando a la comunidad.

La vocación que siente por esta tarea le ha permitido a ella integrarse al laboreo agrícola, no solo como la hija de uno de los 189 asociados, sino como fuerza productiva comprometida a participar en cada tarea tanto dentro como fuera del campo, al pie de la cosecha o como encargada de Asuntos Generales en ese colectivo.

La joven güireña también es consciente de que tiene mucho más por dar, no solo en la CPA, sino en la construcción de una sociedad que debe ser consciente de cuanto aporta la Revolución en beneficio de cada ciudadano.

Claudia también dirige el comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de la unidad, se desempeña como miembro no profesional del Buró Provincial de la organización y representa dignamente a cada integrante de la Federación de Mujeres Cubanas, convencida de que las muchachas cubanas son capaces de todo cuanto se propongan porque cuentan con la disposición y las herramientas necesarias.

Hoy prosigue sus estudios para convertirse en ingeniera agrónoma, sabedora de que el laboreo de la tierra, además de necesitar personas apasionadas y entregadas, debe utilizar los avances científicos y técnicos para rendir más y mejor.

Nuestra entrevistada siempre sonríe y todos aseguran de que esa alegría le proporcionan la fuerza imprescindible para enfrentar el reto de producir en los campos cubanos el alimento que reclama la dirección del país, una tarea a la que dedica la mayor parte de su vida y que la convierten en una joven líder del movimiento agropecuario en la provincia.