All for Joomla The Word of Web Design

No hacen falta alas para los sueños de Yunior (+ Fotos)

2707-YUNIOR1.jpg

Yunior Rosales Muñoz no puede ver los colores de la vida y sin embargo hace que exploten a cada paso en el camino de sus anhelos. El trayecto no está exento de barreras, pero desborda pasión y voluntad.

Totalmente ciego a causa de complicaciones derivadas de un nacimiento prematuro, la discapacidad no le impidió, a sus 45 años de edad, ubicarse entre los graduados más destacados de la Universidad de la oriental provincia de Granma, en el recién concluido año académico 2019-2020.

El lauro de mejor egresado de la carrera de Derecho, en la modalidad de curso por encuentro, engrosa ahora sus logros junto a la Licenciatura en Fisioterapia, que ostenta desde hace más de una década.

Esa fue su primera ocupación y la ejerce en el policlínico Bayamo Oeste, de la Ciudad Monumento Nacional, pero no había colmado todas mis aspiraciones, confesó a la Agencia Cubana de Noticias.

2707-YUNIOR2.jpg

Antes de lanzarme a la empresa de las leyes estaba cursando una maestría en Medicina Tradicional, y pese a duras críticas la abandoné para ir tras mi más antiguo y codiciado sueño.

Con peculiar elocuencia, Rosales Muñoz recordó que entonces ya no tenía aquellos 20 años de cuando obtuvo el primer título universitario, y al reparto de su tiempo se habían sumado nuevas responsabilidades, como puesto laboral, matrimonio y una hija.

No obstante, se impusieron la sed de superación y la posibilidad de materializar un deseo antes encajonado.

El camino hacia la Licenciatura en Derecho planteó escollos como la falta de experiencia de los profesores en la atención a alumnos con discapacidad visual, enorme reto para ambas partes, realmente interesadas en lograr una comunicación efectiva, señaló.

En numerosas ocasiones tuvo que lidiar, además, con material de estudio no apto para ser reproducido por los softwares especiales que permiten a los invidentes el uso de computadoras y otros dispositivos electrónicos.
Fue preciso entonces dedicar largas horas a convertir grandes volúmenes de textos en formatos legibles para dichas herramientas.

Muchas veces me sentí vencido por barreras que creía infranqueables, pero gracias a mi constancia y al apoyo de un excelente claustro de profesores y de la decana de la facultad de Derecho, tanto esfuerzo se trocó en meta alcanzada, resaltó.


Pero la tenacidad de Yunior no es casual, tras ella subyace la educación recta que recibió de su padre militar, quien moldeó a un hombre fuerte capaz de batallar en busca de triunfos.


Siempre quise ser independiente y me capacité en todo lo posible para lograr un desempeño personal y profesional exitoso, porque las oportunidades llegan en cualquier momento y es necesario estar preparado para recibirlas, remarcó.

Así construye su vida diaria, que ha enriquecido con un particular talento para la oratoria y habilidades en el uso de teléfono celular y computadora.

Tras el éxito como estudiante de Derecho, la mayor preocupación es el futuro laboral, pues a pesar de su magnífico expediente aún percibe cierta resistencia de algunas administraciones a recibirlo como trabajador.


Quiero ejercer mi nueva profesión al amparo de la nueva Constitución de la República de Cuba y el Estado Socialista, que defienden y promueven políticas de inclusión, afirmó.

No obstante, todavía resulta vital una mayor comprensión, pues algunas personas tienden a soslayar competencias y capacidades, en actitud ajena al legado de la Revolución, garante de la igualdad de oportunidades para todos.

Rosales Muñoz también desea recompensar a su hija Lianet Rosales Toranzo, de 16 años, quien fue un apoyo clave y que ahora, motivada por el ejemplo de papá, anhela ingresar a la universidad como estudiante de la carrera de Derecho.

La experiencia de Yunior es muestra palpable de que, como apunta la canción del cantautor cubano Silvio Rodríguez, no hacen falta alas para hacer un sueño, pero sí son imprescindibles voluntad, pasión y una sociedad cómplice, capaz de abrir totalmente sus brazos.