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José Antonio y su decursar médico por Zona Roja de la COVID-19

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Nunca imaginé vivir un momento como este, donde una pandemia como la COVID-19 alcanzaría tanta magnitud a nivel mundial y justamente me correspondería enfrentarla en la primera línea de atención en la denominada Zona Roja, en contacto directo con la enfermedad, aseveró José Antonio Méndez Mora, especialista en medicina interna en la provincia de Holguín.

Cuando empezaron a detectarse los primeros casos positivos al nuevo coronavirus en Cuba, José fue uno de los profesionales que se brindó para combatir esta pandemia y desde entonces transfirió sus funciones en el Hospital General Universitario Vladimir Ilich Lenin para incorporarse al centro de aislamiento Villa El Cocal en el municipio cabecera del oriental territorio, habilitado especialmente para la atención de pacientes extranjeros que resultaran contagiados.

Enfrentar la COVID-19 representa una experiencia única, un reto para cualquier médico por tratarse de una enfermedad desconocida y altamente contagiosa, señaló al dialogar con la Agencia Cubana de Noticias acerca del nuevo coronavirus.

Durante esta etapa, José Antonio detectó a través de los análisis médicos 14 casos positivos a la COVID-19, entre los que figuró un ciudadano procedente de Canadá, quien se encontraba en el mes de marzo de vacaciones en el Hotel Río de Oro, situado en el balneario de Guardalavaca.

Fueron muchos los momentos difíciles experimentados a lo largo de esta batalla, afirmó, sobre todo cuando correspondía informarle a un paciente que había resultado positivo a esta enfermedad, sin embargo, ante situaciones complejas el ser humano se sensibiliza y logra formar una unida familia de compañeros.

Entre los recuerdos latentes en su memoria se encuentra el día en el cual un paciente alemán le comentó, mediante su limitado dominio del español, cuán agradecido estaba con Cuba por las atenciones recibidas, y le mostró con orgullo la bandera cubana que llevaba tatuada en su piel.

Muchos sacrificios estuvieron presentes en este nuevo y desconocido batallar de la salud, significó, teniendo como su principal riesgo el contagio con esta pandemia de considerable impacto de letalidad y además el distanciamiento de sus familiares y comodidades hogareñas mientras se aplicaban los tratamientos médicos en aras de cumplir con éxito esta importante misión encomendada en las áreas de salud.

Ante la favorable situación epidemiológica existente en la provincia, José ya retomó su función habitual como clínico del servicio de urgencias en el Hospital Vladimir Ilich Lenin, donde se mantiene alerta ante cualquier caso que pudiera resultar positivo a la COVID-19 y requiera de una atención diferenciada.

Aparte de desempeñar sus funciones como clínico, también el joven médico ocupa cargos en la célula básica de la Unión de Jóvenes Comunistas de su centro laboral, donde ha contribuido al fortalecimiento de los vínculos existentes entre los integrantes de esta organización hacia un mayor protagonismo en la realización de las diversas actividades.

Él es uno de los seis delegados directos de Holguín para participar en el XI Congreso de la UJC, convocado para abril y que por la situación epidemiológica actual no se desarrolló como estaba previsto en la capital cubana.

Desde julio del 2017, José Antonio Méndez Mora cumplió su propósito de hacerse médico y es el primero de su familia en incursionar en esta humanitaria profesión, la cual a pesar de todos los sacrificios que implica, escogería de nuevo, reiteró, porque para él, salvar vidas se convierte día a día en un gesto de amor único e inigualable.

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