El aislamiento por la COVID-19 no amilana a Pablo Modesto

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Ciego de Ávila, 8 jun (ACN) Los casi 80 días que Pablo Modesto de la Rosa Hernández lleva sin salir de su casa por ser una persona de la tercera edad y padecer enfermedades de riesgo ante la COVID-19 no le quitan el sueño ni la actitud positiva ante la vida, porque se siente protegido.

Este hombre, de 71 años de edad y residente en Majagua, municipio de Ciego de Ávila, es una de las 77 personas que en la localidad reciben los beneficios del Sistema de Atención a la Familia (SAF) por vivir solo desde hace unos meses, después que su esposa falleciera.


Por dos pesos me traen hasta la casa un almuerzo y una comida de reyes, siempre son dos platos fuertes (proteínas) y bien elaborados, dijo a la Agencia Cubana de Noticias De la Rosa Hernández, quien durante más de cuatro décadas se desempeñó como mecánico A en la Empresa del Petróleo, ubicada en Majagua.

No me puedo quejar, los mensajeros, tanto los que me traen los alimentos, como el de los medicamentos de la farmacia, son buenas personas, cuando llegan a mi hogar, disfrazados con el nasobuco y manteniendo distancia conmigo, para cuidarnos todos, preguntan por mi salud y yo a la vez me intereso por ellos y sus familias y los actualizo con el parte de la COVID-19 que ofrece el doctor Francisco Durán.

Los vecinos, para mí una verdadera familia, y la trabajadora social que me atiende, son los encargados de traerme todo lo que se expende en la bodega, la placita del agro y en las tiendas recaudadoras de divisas, comentó el majagüense con satisfacción.

Tampoco tengo quejas de la enfermera y de la doctora del consultorio, ellas están al tanto todos los días de mi presión arterial, la hernia en uno de los testículos y de la rodilla derecha que no me deja tranquilo, manifestó Pablo Modesto.

Soy muy conversador y este aislamiento es malo, pero para no caer en la ansiedad, porque es muy duro perder a la compañera de tantos años y encima de eso estar acechado por una enfermedad que no cree en nadie, mantengo la limpieza y organización de la casa.

A mi paso, pero lo hago, pues, tanto Guillermina (su difunta esposa) como yo, nos adaptamos a eso, agregó el septuagenario, realidad que esta reportera comprobó en el lugar.

Otras veces enciendo el televisor o me siento a escuchar el radio un rato en el portal, manifestó este anciano, quien goza de total lucidez.

Pablo Modesto es uno de los miles de cubanos que a pesar de vivir sin compañía no están solos, y mucho menos abandonados a su suerte, porque habitan en un país donde la protección y cuidado de los ancianos constituye una prioridad para el Gobierno, reforzada ante la pandemia de COVID-19.

De acuerdo con fuentes oficiales, el SAF beneficia a más de 70 mil personas vulnerables en Cuba, a quienes garantiza la alimentación en sus más de mil 400 establecimientos distribuidos en todos los municipios y en las zonas del Plan Turquino.

En tiempos de coronavirus el sistema ha contado con el apoyo de los mensajeros voluntarios, encargados de llevar los alimentos a los adultos de la tercera edad o impedidos físicos hasta sus hogares.

 

 

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