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Adisleidis, una vida en las entrañas del arroz (+Fotos)

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Descendiente de padres arroceros, la cubana Adisleidis Fuente Sánchez afirma que toda su vida está asociada a la cultura del cereal y hoy se empeña en demostrar la viabilidad de cosecharlo sin los productos químicos del llamado paquete tecnológico, para cuya adquisición la Isla enfrenta serias limitaciones derivadas del bloqueo de Estados Unidos.

Con ese propósito en el actual año asume por primera vez la experiencia de sembrar arroz orgánico en 10 hectáreas (ha) en la zona de Puente Guillén, perteneciente al municipio de Río Cauto, en Granma, la provincia mayor productora del grano en el país.

Es un trabajo difícil, pero me gusta, y mi intención es demostrar que sí se puede, afirmó frente al campo de verde intenso, plantado hace más de 48 días con la variedad IACuba-38.

Aquí sólo hemos empleado estiércol vacuno, cascarilla, ceniza, tricoderma y compost a base de miel y barrigada de ovejo; insumos naturales que en su gran mayoría son elaborados por ella misma y sus compañeros.

Las plantas están tirando muy buena espiga, en algunas hemos contado hasta 190 granos, por lo cual espera acopiar entre cinco y seis toneladas por hectárea.

Pero Adisleidis tiene bajo su guarda y responsabilidad el total de 400 ha que componen el lote número cuatro, donde desde el 2012 se dedica a la siembra de arroz mediante la tecnología de trasplante, como productora extensionista de la Empresa Agroindustrial de Granos José Manuel Capote Sosa.

Se trata de otra experiencia intensa que comanda al frente de unas 30 personas, entre obreros fijos y trabajadores albergados, a quienes atiende como si fueran sus hijos.

Dicha práctica forma parte de un proyecto de colaboración entre Cuba y Japón, cuyos beneficios incluyen máquinas trasplantadoras, combinadas y conocimientos técnicos.

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Fuente Sánchez, quien sólo pudo terminar el noveno grado de escolaridad debido a graves problemas de salud de sus progenitores, aprecia sobre todo la instrucción que recibe, como premisa fundamental para llevar adelante la iniciativa y hacerla crecer.

La proyección –dijo- es llegar hasta 120 hectáreas cultivadas mediante trasplante, incorporando otras variedades como Selección uno, LP-5 y Reforma.

Con 43 años de edad y 12 vinculada directamente al trabajo con el arroz, declaró sentirse orgullosa y feliz, y entre los muchos frutos que recibe del esfuerzo resaltó la posibilidad de elevar su calidad de vida, anteriormente muy humilde.

Precisamente por eso ya trasmite las artes del oficio a sus tres hijas y nieto, pues entiende que la obra debe tener continuidad y lograrlo constituye también una gran aspiración.

Vecina de la comunidad de Dormitorio, cerca de los arrozales, pasa casi todo su tiempo dentro de ellos, desde las 5:30 a.m. y muchas veces hasta las dos de la madrugada del siguiente día, porque también hace guardia junto a los obreros.
Es una tarea dura, pero me enorgullece estar aportando algo al país, mientras ayudo y enseño a otros a hacer lo que tanto yo disfruto, afirmó.

Reiteradamente agradeció el apoyo incondicional de la empresa, a través de la cual llegó la oportunidad para desarrollar su pasión, la misma que le permitió mostrarse como una mujer campesina nacida en las mismísimas entrañas del arroz.