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Raquelita: Ver para creer (+ Fotos)

 

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Puede pensarse que el haber tenido una progenitora maestra y un padre campesino, marcaron el destino de la doctora Raquel Ruz Reyes en la docencia y la agricultura.

Tal vez esa influencia doméstica haya tenido el mayor peso para que Raquel se vinculara con tanta pasión a ambas vertientes, pero lo cierto es que su vida no se puede desligar del pizarrón y el surco, tras titularse en la especialidad de Suelo y Agroquímica en la antigua Unión Soviética, donde posteriormente hizo el doctorado, en la década del 80 del pasado siglo.

Después de culminar sus estudios superiores comenzó a laborar en una empresa genética en el este de La Habana; pero cuando abrieron un laboratorio de suelo en Las Tunas, regresó a su tierra natal para poner en práctica sus conocimientos y a su vez impartir clases en la Universidad.

Nunca ha dejado la docencia en la Casa de Altos estudios, pero cuando le propusieron asumir el Programa de Innovación Agrícola Local (Pial), no lo pensó dos veces y dijo: “Algo así es lo que ando buscando”.

Desde entonces ha vivido los momentos más felices de su vida, porque campesinos y cooperativistas le han dado su aprobación a lo que ella les ha demostrado in situ.

“Pero nada ha sido improvisado --sostiene Raquel--, el secreto ha estado en llevar a la práctica las investigaciones de los científicos, pues las cosas son creíbles cuando se demuestran. Y eso es lo que hemos hecho.

“La introducción de variedades para obtener mayores rendimientos y el nivel de satisfacción de los productores, ha sido clave, pero ello se logra con un análisis previo de los suelos.

“Entonces los que producen no se pueden empeñar en sembrar a ciegas, sino mediante una indagación como antecedente, más cuando han llevado años sembrando y cosechando, sin percatarse de que su tierra es buena para esto y no para lo otro.

“Por supuesto que no es la generalidad, pero unos han ampliado su patrimonio con tierra en usufructo y por este medio otros son primerizos en la agricultura; siembran lo que ellos piensan para obtener los mayores frutos.

“No hacemos nada con tener fertilizantes, distintas tecnologías de riego, si no conocemos las características de los suelos y del clima”.

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Por ello Raquelita –como le dicen cariñosamente-- no solamente se apasiona con sus alumnos que estudian Agronomía en la Universidad, sino también con trasladarse a distintas partes de la geografía de la provincia de Las Tunas, para corresponder a los intereses de los hombres y mujeres del campo.

Ahora, con el azote de la Covid-19, la producción de alimentos es un compromiso moral para explotar mejor la tierra, pero le es imposible llegar a cada finca    o cooperativa a demostrar los resultados de las investigaciones, de ahí que aprovecha un espacio en la radio provincial para trasmitir sus conocimientos y consejos.

Con su insistencia para hacer comprender cuán importante es la aplicación de la ciencia en la obtención de mejores rendimientos en los cultivos, se ha ganado el cariño y respeto de los agricultores , de los alumnos y del claustro universitario.

Fue en enero de este año en la casa de altos estudios donde la ovacionaron tras realizar una intervención. Y cuando terminó de hablar el presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, le comunicó que a partir de ese instante era miembro del grupo de asesores del Ministerio de la

Agricultura.Pero la ovación no solamente fue por los resultados en el trabajo para potenciar los granos, los éxitos en la siembra de sorgo y en los rendimientos en las viandas y hortalizas, sino también por su sencillez, carisma y alto nivel de comunicación.

Raquel no solamente es portadora de los adelantos científicos, confiesa que ha aprendido mucho de los buenos productores. Y siempre lleva consigo una frase que no escapa a los campesinos: Vista hace fe. O lo que es lo mismo: Ver para creer.