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Familia Salas: amor por la arquitectura de generación en generación (+ Fotos)

 

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En la familia que formó el santiaguero Adalberto Salas Díaz (Betico) tres generaciones abrazaron la arquitectura por la pasión hacia esa carrera, que continuará en los más jóvenes.

Considerado el “tronco” en esa afición, desde muy joven se preparó en varios oficios, entre ellos Dibujo técnico de arquitectura, y una vez graduado trabajó primero como dibujante y luego auxiliar de proyectos en la dirección de Educación en la antigua provincia de Oriente, donde asumió escuelas, círculos infantiles, comedores, almacenes y otros inmuebles.

Un día le asignaron una obra de mayor envergadura y supo que no estaba del todo preparado, por eso pidió entonces estudiar la carrera.

Fue aprobado en su trabajo para ese fin, pero ese año no llegó Arquitectura y matriculó Ingeniería Geológica, para en el siguiente hacer el cambio, tal como ocurrió, hasta graduarse en 1975 y escoger la temática de Urbanismo.

Betico sentía preferencia por esa especialidad, encargada de proyectar ciudades, poblados y comunidades con un carácter integrador y un equipo multidisciplinario, ya que se trata de la edificación y su entorno, y requería desde un topógrafo hasta un sociólogo.

En sus tantos años de experiencia pasaron por sus manos las micro localizaciones de todos los edificios altos de la ciudad de Santiago de Cuba (18 y 12 plantas), el proyecto del centro urbano Abel Santamaría y de otros conocidos repartos.

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Su hija Gretel se enamoró de la profesión viéndole desde niña, y solía entonces dibujar. Por eso estudió primero Técnico medio en edificaciones y después matriculó la carrera, aunque en su caso estuvo vinculada desde los comienzos a la actividad de vivienda en dictámenes técnicos y otros trámites, hasta pasar a inversiones en el Minint, donde labora hoy.

El joven Sergio Pargas Salas, que cursa el quinto año de Arquitectura, siguió los pasos de su abuelo y su tía, ya que desde pequeño se familiarizó con los planos, reglas, lápices y se ponía a dibujar, al punto de plasmar en el papel cómo quería que fuera su casa, estando aún en la enseñanza primaria.

Actualmente no usa esos materiales, debido a que las nuevas tecnologías nada tienen que ver con la manera de hacer en los tiempos de Betico y Gretel, y hoy se habla de fotografía, recorridos virtuales y otras herramientas con la nueva visión con que se trabaja, aunque siempre serán necesarios los bocetos para plasmar las primeras ideas.

La tesis que discutirá es un plan de conservación para el reparto Vista Alegre, en la ciudad cabecera, teniendo en cuenta las últimas tendencias a nivel mundial y propondrá un grupo de medidas para la recuperación del patrimonio edificado, de gran valor y que se deteriora.

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Cuando termine el servicio social prevé mudarse para Bayamo ya que su novia, que cursa el cuarto año también de su especialidad, es oriunda de la vecina urbe, capital de Granma.

De seguro continuará la tradición familiar, pues el padre de ella y la hermana mayor son arquitectos y el hijo varón que cursa el onceno grado también se inclina por ese perfil.

Este 13 de marzo, Día del Arquitecto Cubano en recordación al surgimiento del Colegio de Arquitectos de La Habana en 1916 y al líder revolucionario José Antonio Echeverría, estudiante de Arquitectura, asesinado en 1957 durante el asalto al Palacio Presidencial, no faltarán las felicitaciones en esas familias, con diferentes generaciones de esos profesionales que respetan el quehacer de cada uno y se apasionan en el arte de diseñar y proyectar.